Paris, Francia (RRC): Por una cruel ironía del fútbol, Hugo Ekitiké se lesionó gravemente en el mismo escenario donde Presnel Kimpembe vivió su peor pesadilla hace tres años: frente al Paris Saint-Germain. El delantero del Liverpool, de 23 años, sufrió una rotura del tendón de Aquiles derecho durante la vuelta de los cuartos de final de la Champions League ante el PSG en Anfield. El 15 de abril de 2026, el francés se plantó mal sin contacto con rival, se llevó la mano al talón y salió en camilla visiblemente afectado. El club inglés confirmó la lesión en un comunicado oficial y los exámenes posteriores no dejaron dudas: rotura completa que lo dejará fuera el resto de la temporada y, lo más doloroso, del Mundial 2026 con Francia. Fuentes cercanas al jugador hablan de una recuperación de entre 8 y 12 meses.
No es la primera vez que el fútbol parisino “maldice” con esta lesión. En febrero de 2023, Presnel Kimpembe, entonces pilar de la defensa del PSG y campeón del mundo en 2018, vivió un calvario idéntico. Durante un partido de Ligue 1 contra el Olympique de Marsella (victoria 3-0 del PSG), el central se rompió el tendón de Aquiles derecho. Lo que inicialmente parecía un esguince grave en noviembre de 2022 se convirtió en una rotura total. Kimpembe fue operado de inmediato, pero el camino de regreso se transformó en una verdadera odisea.
El defensor estuvo más de 600 días (exactamente 639 según registros oficiales) fuera de las canchas. Sufrió recaídas, pasó por el quirófano nuevamente y enfrentó un proceso de rehabilitación extenuante que incluyó meses de incertidumbre sobre su futuro. En mayo de 2024, cuando aún no había vuelto a jugar, Kimpembe compartió en redes sociales una foto que dio la vuelta al mundo: la enorme cicatriz que cruza la parte posterior de su talón derecho, como una cremallera irregular y profunda. La imagen, escalofriante para muchos, se convirtió en símbolo del precio físico y emocional que paga un futbolista tras esta lesión.
“Es un calvario”, admitieron en su momento fuentes cercanas al jugador. Kimpembe tuvo que reconstruir no solo el tendón, sino también su confianza. Regresó al césped más de dos años después, en marzo de 2025, con el PSG, en un partido de Copa de Francia. Fue ovacionado como un guerrero. Sin embargo, la lesión dejó secuelas: minutos limitados y una carrera que, a sus 29 años, ya no es la misma.
Ahora, el eco de aquel drama resuena en la carrera de Ekitiké. El joven delantero, que esta temporada era el goleador del Liverpool y una de las grandes esperanzas de Didier Deschamps para el Mundial, afronta el mismo diagnóstico. En el fútbol moderno, la rotura de Aquiles ya no es sinónimo de fin de carrera, pero sí de una prueba de fuego: meses de dolor, soledad en el gimnasio, dudas y una recuperación que exige paciencia extrema.
Kimpembe lo superó. Hoy es el ejemplo vivo de que, aunque el camino sea largo y doloroso, es posible volver. Ekitiké, con 23 años y todo por delante, tiene ahora el mismo reto delante: convertir esta lesión en una historia de resiliencia. El fútbol, como siempre, espera su regreso. Y el mundo del balón ya sabe, por experiencia de Kimpembe, que no será fácil… pero tampoco imposible.

