Budapest, Hungría (RRC): El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, alertó este sábado sobre una “inminente crisis energética” que amenaza la economía europea y exigió a Bruselas medidas urgentes para evitarla.
“La economía europea se ve amenazada por la escasez de energía y, en consecuencia, por el aumento de los precios. El peligro es inminente”, afirmó Orbán en un video publicado en la red social X (antes Twitter), tras una reunión con su homólogo eslovaco, Robert Fico.
Según el líder húngaro, la crisis se acelera “día a día” y solo podrá evitarse si la Unión Europea repone sus reservas de petróleo y gas “de todas las fuentes disponibles, en la mayor cantidad posible y lo más rápido posible”. Orbán y Fico coincidieron en que la situación en el continente es “crítica”.
Contexto de tensión energética y geopolítica
La advertencia llega en medio de una compleja coyuntura: la interrupción del suministro de petróleo ruso a través del oleoducto Druzhba —dañado durante la guerra en Ucrania y cuya reapertura Kiev ha retrasado—, el impacto de la escalada del conflicto en Oriente Medio (especialmente la guerra con Irán) sobre los precios globales de la energía, y las sanciones europeas contra Moscú que Hungría y Eslovaquia cuestionan abiertamente.
Tanto Orbán como Fico han urgido a la UE a levantar o flexibilizar las restricciones sobre las importaciones de energía rusa, argumentando que la dependencia de fuentes alternativas no basta para garantizar la seguridad energética del bloque. Hungría, en particular, ha acusado a Ucrania de utilizar el “arma energética” con fines políticos, en un momento en que Budapest enfrenta elecciones parlamentarias el 12 de abril.
En las últimas semanas, Orbán ha mantenido su veto al paquete de ayuda europea de 90.000 millones de euros a Ucrania, vinculándolo explícitamente a la necesidad de resolver primero la crisis del oleoducto Druzhba. Eslovaquia ha respaldado esta línea, e incluso ha amenazado con cortar suministros de electricidad de emergencia a Kiev si no se restablece el flujo de petróleo.
Posiciones enfrentadas
Mientras Orbán y Fico insisten en que Europa debe dialogar con Rusia y diversificar urgentemente sus suministros —incluyendo fuentes rusas—, la Comisión Europea y la mayoría de los Estados miembros mantienen la postura de no ceder en las sanciones, incluso ante una posible crisis grave. Bruselas ha advertido que los precios de la energía no bajarán rápidamente, independientemente del desenlace en Irán.
La posición de los dos líderes centroeuropeos genera fricciones dentro de la UE. Críticos los acusan de usar la cuestión energética como palanca política y de alinearse demasiado con narrativas cercanas a Moscú, mientras que sus defensores sostienen que defienden el interés pragmático de sus países, altamente dependientes de rutas tradicionales de suministro.
Orbán concluyó su mensaje con un tono de urgencia: Europa debe actuar “de inmediato” para reponer reservas y evitar que la escasez derive en un daño estructural a la economía continental.
La declaración conjunta de Hungría y Eslovaquia añade presión sobre Bruselas en un momento de gran tensión geopolítica, cuando la guerra en Ucrania, el conflicto en Oriente Medio y las elecciones en varios países europeos coinciden para poner a prueba la unidad y la resiliencia energética del bloque.

