Hermosillo, Sonora (RRC): En un emotivo y doloroso hallazgo, Cecilia Flores Armenta, fundadora del colectivo Madres Buscadoras de Sonora, localizó este martes restos óseos que presuntamente pertenecen a su hijo Marco Antonio Sauceda Rocha, desaparecido desde el 4 de mayo de 2019 en Bahía de Kino.
El descubrimiento ocurrió en un predio desértico cercano a la carretera 26, kilómetro 46, en los alrededores de Hermosillo, tras una intensa jornada de rastreo por parte de las integrantes del colectivo. Flores compartió un video desde el lugar, visiblemente emocionada y exhausta, donde abraza los restos y pronuncia palabras que reflejan años de lucha: “¡Vamos a casa, hijo!”, “Vámonos a casa, hijo, de donde nunca tuviste que partir. He cumplido mi promesa de encontrarte”.
“No creo que ninguna madre merezca recoger solamente huesos, abrazar solamente huesos”, expresó con la voz quebrada, al señalar que los restos no se encuentran completos y que posiblemente fueron afectados por animales del lugar. A pesar del dolor, la activista manifestó su convicción: “Siempre supe que te encontraría”.
Marco Antonio fue “levantado” hace casi siete años en Bahía de Kino, Sonora. Desde entonces, Cecilia Flores —quien también busca a su otro hijo, Alejandro Guadalupe Islas Flores, desaparecido en 2015— ha encabezado búsquedas incansables en zonas controladas por el crimen organizado, enfrentando temperaturas extremas, amenazas y la indiferencia institucional. Su colectivo ha localizado cientos de restos humanos en fosas clandestinas a lo largo de Sonora y otros estados del país.
Aunque la madre buscadora está convencida de que se trata de su hijo por el contexto del hallazgo y su intuición tras años de rastreo, las autoridades deberán realizar las pruebas de ADN correspondientes para confirmar la identidad. Flores indicó que se iniciarán los trámites legales para la entrega de los restos una vez concluidas las diligencias periciales.
Este hallazgo representa un cierre parcial para una de las voces más visibles en la defensa de las familias de desaparecidos en México, pero también reabre la herida colectiva de una crisis que suma decenas de miles de casos sin resolver. “Me robaron el miedo con tu ausencia, se llevaron mi cansancio con tus heridas”, dijo Cecilia en su mensaje, mientras cargaba con lo poco que queda de su hijo.
Las Madres Buscadoras de Sonora continuarán su labor, atendiendo llamados anónimos y excavando en el desierto, en busca de las miles de personas que aún faltan por regresar a casa.

