Washington (RRC): El Senado de Estados Unidos ratificó este lunes por la noche al senador republicano Markwayne Mullin, de Oklahoma, como nuevo Secretario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), en una votación de 54 a 45.
Mullin, un aliado cercano del presidente Donald Trump, asume el cargo estratégico en el gabinete, reemplazando a Kristi Noem, quien fue despedida por el mandatario a principios de marzo en medio de fuertes críticas por su manejo de las operaciones de inmigración y deportaciones masivas, así como por un impasse presupuestario que ha afectado el financiamiento rutinario del departamento.
El proceso de confirmación fue acelerado: la nominación avanzó en la Comisión de Seguridad Nacional y Asuntos Gubernamentales del Senado con un voto de 8-7 (con el apoyo del demócrata John Fetterman), y el pleno la impulsó el domingo en una sesión inusual de fin de semana por 54-37. La votación final se realizó este lunes por la noche.
Mullin, de 48 años, es un ex luchador colegial y peleador de artes marciales mixtas, empresario de plomería y ganadero. Lleva más de 13 años en el Congreso (primero en la Cámara de Representantes y luego en el Senado desde 2023). Aunque no es un especialista en temas de inmigración, se ha destacado por su lealtad a Trump y su apoyo a políticas de seguridad fronteriza y fortalecimiento de agencias como ICE y CBP.
Durante su audiencia de confirmación el 18 de marzo, Mullin se presentó como una “mano firme” para estabilizar el DHS, prometiendo sacar al departamento de las primeras planas de los medios. Señaló que buscará un “enfoque mejor” en la aplicación de la ley migratoria, incluyendo el uso de órdenes judiciales firmadas por jueces para entrar a domicilios (salvo excepciones) y rechazó eliminar la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA), aunque criticó algunas prácticas de su antecesora.
Sin embargo, enfrentó cuestionamientos por su temperamento. El presidente de la comisión, el republicano Rand Paul, lo confrontó duramente por comentarios previos y un incidente en el que Mullin se preparó para pelear con un testigo en una audiencia. Los demócratas expresaron dudas sobre su experiencia para dirigir el tercer departamento más grande del gabinete, que incluye TSA, CISA, Servicio Secreto y coordinación de desastres.
Mullin asume el cargo en un momento complicado para el DHS:
- Un cierre parcial de financiamiento desde febrero, provocado por disputas entre demócratas y la Casa Blanca sobre restricciones a las operaciones de ICE (identificación de agentes, uso de cámaras corporales y límites en zonas sensibles como escuelas e iglesias).
- Largas filas en aeropuertos durante el periodo de vacaciones de primavera, lo que llevó a Trump a ordenar que agentes de inmigración apoyen a la TSA.
- Críticas por el manejo de protestas y operativos de deportación que han generado tensión pública, incluyendo incidentes con ciudadanos estadounidenses.
El nuevo secretario ha prometido trabajar para restaurar el financiamiento y mantener la lealtad a la agenda de Trump de seguridad fronteriza y deportaciones a gran escala, aunque ha matizado algunas posiciones para proyectar pragmatismo.
Republicanos como los senadores John Barrasso, Marsha Blackburn y Katie Britt elogiaron su nombramiento, destacando su capacidad para colaborar y fortalecer la protección del territorio estadounidense. Demócratas, en cambio, lo ven como un ejecutor fiel de políticas controvertidas.
Con esta confirmación, Trump refuerza su gabinete con un perfil leal de Oklahoma, en un año en el que la seguridad nacional y la inmigración seguirán siendo ejes centrales de su segundo mandato. Mullin juramentará en los próximos días y enfrentará de inmediato la tarea de estabilizar un departamento bajo escrutinio constante.

