Washington (RRC): En una medida sin precedentes, el gobierno del presidente Donald Trump inició este lunes el despliegue de cientos de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en al menos 13 o 14 de los principales aeropuertos del país, con el objetivo de apoyar a la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) ante la grave falta de personal provocada por el cierre parcial del gobierno que afecta al Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
El cierre parcial, que comenzó el 14 de febrero de 2026 tras la falta de acuerdo en el Congreso para financiar el DHS, ha dejado sin sueldo a decenas de miles de empleados esenciales, incluyendo a los agentes de la TSA. Más de 400 oficiales de la TSA han renunciado en las últimas semanas, mientras que miles más han faltado al trabajo por enfermedad o por la presión económica, lo que ha generado largas filas en los controles de seguridad, retrasos en vuelos y frustración entre los viajeros, especialmente durante la temporada alta de primavera.
Según funcionarios de la Casa Blanca y del DHS, los agentes de ICE —que están siendo pagados— se encargarán principalmente de tareas de apoyo no relacionadas con la revisión de equipaje o pasajeros, como el control de multitudes, la vigilancia de salidas, la revisión de documentos de identificación y la gestión de colas. El “zar de fronteras” Tom Homan supervisa la operación y ha confirmado que el despliegue inicial cubre aeropuertos como el John F. Kennedy (JFK) y Newark Liberty en Nueva York, Hartsfield-Jackson de Atlanta, O’Hare de Chicago y otros hubs importantes. Se espera que el número de aeropuertos involucrados aumente en los próximos días.
El presidente Trump anunció la medida el domingo a través de sus redes, presentándola como una solución temporal para aliviar la presión sobre la TSA y presionar al Congreso —especialmente a los demócratas— para que apruebe un acuerdo de financiamiento. “Los demócratas están castigando a los hombres y mujeres de la TSA porque no les gusta el cumplimiento de la ley migratoria”, señaló Homan en declaraciones a la prensa.
Reacciones encontradas
La presencia de agentes armados de ICE en las terminales ha generado controversia. Organizaciones de derechos de los inmigrantes y algunos legisladores demócratas han criticado la iniciativa, argumentando que los agentes de ICE no están capacitados específicamente para labores de seguridad aeroportuaria y que su rol podría generar temor entre los pasajeros, especialmente en un contexto de operativos migratorios intensos en los últimos meses. La Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU) y sindicatos de la TSA también expresaron preocupación por la seguridad y la eficiencia del proceso.
Por otro lado, la administración defiende que los agentes solo realizan funciones de apoyo logístico para permitir que el personal entrenado de la TSA se concentre en las revisiones de seguridad. Algunos viajeros y funcionarios locales han recibido con alivio la ayuda extra ante las colas que en algunos casos superan las horas.
Este despliegue ocurre en medio de un intenso escrutinio sobre ICE, tras tiroteos mortales en operativos migratorios recientes que derivaron incluso en el cese de la exsecretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem. El cierre parcial del gobierno, ya en su segundo mes, es uno de los más prolongados de la historia reciente y afecta principalmente al DHS, responsable tanto de inmigración como de seguridad en el transporte.
Mientras las negociaciones en el Capitolio continúan estancadas, los viajeros han sido exhortados a llegar con mayor anticipación a los aeropuertos y a verificar el estado de sus vuelos. La administración ha advertido que podría recurrir incluso a la Guardia Nacional si la situación no mejora.
La medida temporal busca mantener el flujo de pasajeros en uno de los sistemas de aviación más congestionados del mundo, pero también pone de manifiesto las tensiones políticas que han paralizado el financiamiento federal y afectan directamente la vida cotidiana de millones de estadounidenses y visitantes.

