LA VIDA NO ES UNA CARGA SINO UNA BENDICIÓN, GRACIAS A DIOS Y LA MÚSICA, ME CONVERTÍ EN LOCUTOR: TOÑO ESQUINCA.

Por Edmundo Cázarez C -Primera de tres partes-Fotos: Adrián Ponce

Sin lugar a dudas, Toño Esquinca, orgullosamente mexicano (Ciudad de México 20 de agosto 1974), es un claro referente de la radio en toda Iberoamérica, pero una radio inteligente que acompaña, informa y divierte a millones de radioescuchas, durante todas las mañanas, a través de la señal de Alfa Radio 91.3 FM, “En donde todo nace”, tal y como como reza el ya famoso “slogan” de la estación integrante de Grupo Radio Centro, empresa radiofónica a la que ha servido en cuerpo y alma desde hace más de 15 años, como el locutor más exitoso, además de desempeñarse como un eficiente, versátil e innovador director general de Alfa Radio, estación en la que ha logrado, con enormes esfuerzos y cariño, convertirla en punta de lanza en la preferencia de diferentes generaciones, y con quienes comparte su amor por la música en inglés, enriquecido por el conocimiento espiritual y muchas, pero muchas ganas de seguir aprendiendo en todos los sentidos.

Con absoluta sencillez, utilizando un lenguaje, abierto y sin “poses”, Toño Esquinca, acompañado de la “muchedumbre”, se da la oportunidad de transmitir un efecto positivo en la vida diaria de millones de seguidores que mantiene no solamente en México, sino en el mundo entero.

Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM -su Alma Máter-, así como una Maestría por la Cardiff University of Wales de Londres, Inglaterra, en entrevista exclusiva con EL UNIVERSAL, expresa que fue gracias a Dios y a la música, como se convirtió en un exitoso locutor de prestigio internacional y agrega: “El contenido a través del micrófono y la música hacen una combinación irrompible. Siempre que estoy “al aire” me encomiendo a Dios, y como todo en la vida, siempre hay días buenos y malos, pero al momento de abrir el micrófono, no hay día en que no me invadan los nervios, es por ello que le pido a Dios me ilumine en lo que tengo que hacer, porque la vida no es una carga, sino una bendición”

Considerado como uno de los 300 líderes mexicanos, en una tarde fría de invierno, después de concluir su ardua jornada en Grupo Radio Centro, en el interior de una cafetería, ubicada en el Centro Comercial Santa Fe, acepta conversar con este reportero por espacio de dos horas y media. Por primera vez, revela pasajes de su vida privada, de su etapa infantil, adolescencia y profesional, cosa que jamás había hecho con nadie. Su inconfundible tono de voz provoca que los demás comensales lo saluden a distancia, con una discreta reverencia de cabeza, a distancia, les envía fraternales abrazos y esas muestras de cariño que diariamente transmite dese la cabina de Alfa Radio.

Amable en su trato, atento, educado, nos permite comprobar la sencillez y humildad que le caracteriza y distingue, al preguntarle ¿En dónde radica el éxito de Alfa Radio?, sin tapujos respondió: “Debido a los avances tecnológicos que han acaparado tantos aspectos en la vida del hombre, la música no se ha quedado atrás. Hoy, viene una nueva etapa en donde la Inteligencia Artificial te elabora un playlist cuando estás oyendo Spotify; pero yo creo que, pronto, habrá algo completamente distinto a lo que es una plataforma digital musical, y en Alfa Radio, estamos a la vanguardia de esos retadores avances”

A mi entrevistado se le nota un tanto inquieto y hasta nervioso, sin tomar en cuenta el intenso frio que se registraba en ese momento en Santa Fe, motivo por el cual, en el área destinada a fumadores de una importante cafetería, enciende un cigarrillo marca Benson mentolados.
-Mi estimado Toño… A Lo Mero Macho, con ese efecto positivo que irradias, característico en tu persona y agradeciendo tu valioso tiempo. Mi primera pregunta es ¿Cómo le va en la vida al destacado locutor Toño Esquinca y la Muchedumbre, que transmite siete horas ininterrumpidas de lunes a sábado, a través de Alfa Radio de Grupo Radio Centro, lo que le ha permitido lograr un prestigio a nivel internacional?
-Quien debe dar las gracias soy yo por haberme permitido el honor de poder presentar tu libro A LO MERO MACHO… Entrevisto, Luego Existo. Y ni qué decir de la calidad de personajes que integraron el presídium, todos ellos, de peso pesado, como lo son, el afamado padre José de Jesús Aguilar Valdés. El abogado Javier Coello Trejo, mejor conocido como El Fiscal de Hierro. Don Abelardo Martín, un comunicólogo con muchas horas de vuelo, y, por último, don Mauro Jiménez Lazcano, quien fuera el vocero del entonces presidente de la República Luis Echeverría Álvarez. -De pronto, se le queda viendo detenidamente a la playera verde olivo con letras en color amarillo que porta mi nieto Adrián, quien se encarga de tomar las fotos… y exclama: ¡Esta genial tu playera, pero como dice la leyenda que trae impresa… “Para cabrón… cabrón y medio…” Ja, ja, ja… ¡Eso es lo que dice tu llamativa playera, eh… no te vayas a molestar conmigo!!
-Ya hiciste que mi nieto se pusiera todo rojo, mejor dime… ¿Cómo te va en la vida con tan exitosa trayectoria en la radio?
-Mira Edmundo, la mera verdad, estoy un tanto nervioso, es por eso que me atreví encender un cigarrillo para tranquilizarme un poquitín…
-¡No me salgas con esas cosas…!! Ahora resulta, que con esa tremenda trayectoria que posees frente a los micrófonos de la radio a nivel mundial… ¡No me chamaquees!!
-Frotándose las manos una y otra vez, elevando notablemente el nivel de su voz exclama: ¡Es la verdad!!… Me siento muy nervioso… ¡Te lo juro!!
-¿Por qué me dices eso?
-¡Porque eres un chingón haciendo entrevistas!! A lo Mero Macho, eres la persona más chingona que he conocido haciendo entrevistas poca madre. ¡Por Dios!!, le doy gracias a EL UNIVERSAL, el periódico más chingón y serio de México, que te tenga entre sus colaboradores. Es más, al final de la entrevista te quiero pedir un consejo…
-¡Válgame Dios!!… ¿El Maestro pidiéndole consejos al alumno?
-¡Sí, la verdad es que sí!! Mira, quiero aprovechar esta entrevista y meterla a mi programa de radio… Pero te lo explico al final… ¿Te late?
-¡Juega el gallo!!
-Ja, ja, ja… ¿Así será el tenor de toda la entrevista, con ese ritmo y energía que le imprimes a cada pregunta?
-¡No le saques!!, mejor dime: ¿Cómo demonios le haces para conectar tan positivamente con millones de personas a través de la radio?
-Con el rostro visiblemente enrojecido, sin dejar de observarme detenidamente, responde: ¡Tómala!! Gracias a Dios, si hay algo que he logrado aprender a lo largo de poco más de 30 años de carrera en la radio… ¡Es creer em Dios, así de simple y sencillo!!
-¿Un moderno gladiador de los micrófonos y de las ondas ultracortas de la FM?
-¡No inventes!!, déjame decirte que tuve una etapa juvenil sumamente rebelde en donde puse en total cuestionamiento la existencia de Dios, y en las que, en mis filosofías muy personales…
-¿Te dejaste influenciar por lo que te aconsejaban tus compañeros de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM?
-Me decían, una y otra vez, que no debía creer en Dios…
-¿…Y eso…?
-Según ellos, todo se lo debíamos a un sistema social, es decir, que las fortunas y desfortunas que hemos afrontado, eran producto de ese sistema social. Pero, gracias Dios, la vida misma me llevó… ¡vamos!!, hasta me empujó a empatar mi carrera con la espiritualidad
-¿Incluyendo la música?… A lo Mero Macho, eres un auténtico melómano empedernido…
-¡Nooo!, nunca he estado separado de la música. Mi pasión por la música siempre ha estado dentro de mi ser.
-¿Por qué estudiaste comunicación y no música?
-Precisamente por eso…
-A ver, a ver… Barajéamela más despacito…
-Es que yo, desde muy chico, amaba la música sobre todas las cosas, pero da la casualidad que nunca aprendí a tocar ni un solo instrumento musical. Vamos, absolutamente nada.
-¿A lo mero Macho?
-Lo más cercano a la música, para mí, era la radio… ¡Por eso fue que decidí estudiar comunicación, pero, por el amor a la música!! Gracias a Dios, dentro de la comunicación pude encontrar un camino.
-¿Qué recuerdos tienes de esa etapa infantil?
-Con el rostro totalmente sorprendido por la pregunta, antes de responder, le da un pequeño sorbo a una Coca Cola “light” y añade: ¡Gulp!!, fíjate que me tocó ocupar el sexto lugar de mi familia, es decir, fui el más pequeño de todos los hermanos -dos mujeres y cuatro varones- Me preguntas: ¿Cómo fue mi niñez? Quiero decirte que fue sumamente rica…
-¿Un adulto prematuro?
-¡Carajo!! Me cae de madre que, dentro de ti, hay un sicólogo muy cabrón ¿Cómo intuyes lo que te voy a narrar? Mira, te lo cuento así de rapidito, en efecto, mi niñez fue la de un adulto prematuro
-¿Estabas arropado por tus hermanos mayores de edad?
-¡Rayos!!, tuve un hermano… ¡Bendito Dios!!, que aún está con nosotros en esta vida terrenal: Jesús, el segundo de todos los hermanos, porque mi hermana la mayor, desafortunadamente ya falleció.
-¿Qué tenia de especial para ti, el hermano al que haces referencia?
-Es que nació con parálisis cerebral, entonces, a todos los demás, nos tocó llevarlo en silla de ruedas para que pudiera realizar su carrera, por cierto, se tituló de ingeniero mecánico por la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Electricidad -ESIME-, del Instituto Politécnico Nacional -Intempestivamente, la voz de Toño Esquinca, se le quiebra, me percato que se le formó un nudo en la garganta, hace enormes esfuerzos para poder continuar con su narración, además, sus ojos se llenan de lágrimas- No obstante, no interrumpe su relato: “Mi hermano Jesús, estaba imposibilitado de poder mover el lado derecho de su cuerpo… ¡Carajo!!. estaba completamente imposibilitado motrizmente”
-Este tipo de personas denotan una inteligencia mucho muy avanzada…
-Tienes toda la razón, Jesús era mucho muy inteligente como él solo. Me acuerdo que yo tenia entre 14 y 15 años de edad y estaba cursando la secundaria, me tocaba llevarlo a sus clases del IPN -Momentáneamente, mi entrevistado hace una ligera pausa, suspira profundamente, se despoja de sus lentes color negro y con su mano derecha, auxiliado por una servilleta de papel, se limpia las lágrimas que hay en sus ojos-
-¿Te quedabas con él en sus clases?
-¡Por supuesto que sí!! Me iba diciendo: “Apunta esto y esto por favor” Ahí fue en donde aprendí todo lo que era una hipotenusa. Lo que significaba seno, coseno y tangente. Vamos, todo lo que tenía que ver con la física y la mecánica.
-¿Te habías convertido en su secretario privado?
-Digamos que sí, anotaba todos los apuntes de sus clases, pero al mismo tiempo, aprendía muchísimo. Aprendí a la perfección cómo y qué significaban cada no de los símbolos. Me encargaba de copiar absolutamente todo lo que el maestro escribía en el pizarrón.
-¿Tu hermano poseía una memoria privilegiada?
-¡Así fue!! ¡Todo se lo aprendió de memoria!!
-Mi querido Toño, esas lágrimas que veo en tus ojos, me hablan de lo que estás hecho…
-Entre sollozos me dice… “Se aprendió toda su carrera de memoria” -Querido Edmundo, tocaste fibras mucho muy sensibles… ¡discúlpame!!, no pude evitar las lágrimas de emoción y orgullo por mi hermano. Mi hermano, era un ser fuera de serie.
-¿Un ejemplo de vida?
-¡Indiscutiblemente!! De memoria se aprendió toda la carrera. Lo haz dicho a la perfección, mi hermano es un ejemplo de vida.
-¿Qué te han platicado de tus primeros días de vida?
-Cuando yo nací, mi hermana la mayor, tenía 20 años de edad y se convirtió en algo así como mi segunda madre. Me acuerdo que me llevaba a las fiestas infantiles de los hijos de sus amigas, pero, a decir verdad, fue ella quien me inició en el camino espiritual.
-¿Cuándo sucedió eso?
-Te estoy hablando a finales de los años 80´s y principio de los 90´s, en donde no se tocaba el tema de la metafísica para nada. Escuchar la palabra metafísica, resultaba completamente raro. Ya no digamos hablar de Ángeles y meditación espiritual
-¿El 20 de agosto de 1974, Dios estaba de excelente buen humor que tuvo la brillante idea de enviarte a La Tierra?
-Ja, ja, ja… ¡Ojalá!!, Ojalá mi querido amigo Edmundo. Muchas gracias querido amigo.
-¿Por qué te pusieron el nombre de Antonio, si ése día no se festeja?
-Porque cuando yo nací, mis papás ya estaban muy grandes de edad, en aquel entonces, se creía que una persona que engendrara un hijo a una edad tan avanzada, el diagnóstico era que el bebé nacería con alguna deficiencia. Al igual que mi hermano Jesús y con parálisis cerebral. Repetidamente, les decían a mis padres que, yo, iba a nacer con síndrome de Dawn…
-Uff… ¡qué fuerte…!!
-¡Esa era la creencia de aquel entonces!! Tiempo después, la ciencia se encargó de ir comprobando que se trata de la primera vez, vamos, son muchos factores.
-A lo Mero Macho… ¿Por qué te pusieron Antonio?
-Pues… A lo Mero Macho, fue por San Antonio de Padua. Mi padre fue un devoto católico…
-¿Y tú, qué religión profesas?
-¡Obvio!!, también soy católico…
-¿Un católico fanático?
-Pues fíjate que no…
-A ver, a ver, explícamelo más despacito…
-Es que ya pasé por todas las religiones habidas y por haber. Fueron dos años en los que quise ser…
-¿…Sacerdote…?
-¡No!!, espérate tantito… Resulta que tuve una novia que era Judía, y por ende, comencé a estudiar todo el judaísmo, hasta me clavé completamente en el Torá, que es la palabra de Dios y la Ley Escrita, compuesta por los cinco primeros libros de la Biblia Hebrea, detallando la creación, la salida de Egipto, estableciendo las leyes y enseñanzas éticas y religiosas para la vida.
-¿Ahora si que, por amor a tu novia, fue como adoptaste una nueva religión?
-Sin lugar a dudas, estaba totalmente enamorado…
-¿Algo así como la canción de José José… “El Amor Acaba” ¿También concluyó tu creencia en el judaísmo?
-Ja, ja, ja. -Refiriéndose a mi nieto Adrián, exclama: ¿Oye amigo, así es siempre tu abuelo Edmundo que dispara y dispara preguntas? Ja, ja, ja… Bueno, continuando, después del judaísmo y habiendo terminado con esa persona, me pasé al hinduismo, que, a decir verdad, me clavé mucho más en el hinduismo y hasta cambié mi dieta alimenticia.
-¿Abandonaste de plano, la deliciosa comida mexicana?
-Me prohibí comer carne de res, de puerco y hasta de pollo. Luego, me pasé al Budismo porque no me convencía del todo el hinduismo…
-Como decía Alberto Cortez ¿No soy de aquí… ni soy de allá?
-¡Ándale!!, resulta que en los siguientes ocho meses me llamó mucho la atención el Corán y el Islam…
-¿A dónde te condujeron todas esas incursiones religiosas?
-Llegué a la conclusión de que Dios está en todas partes.
-¿Dios es un ser punitivo?
-¡Edmundo, que pregunta tan chingona me formulas…!! ¡No!!, Dios no es un ser punitivo, mucho menos, Dios no se dedica a salvar a los seguidores de determinada religión y abandona y castiga a los de otras religiones.
¿Qué es Dios para ti?
-¡Puff!!… ¡Dios es todo!!, repito, ¡Dios es todo!!, así de sencillo.
-¿Después de haber incursionado en varias creencias religiosas, porqué elegiste el catolicismo?
-¡Sopas!! Por las sabias enseñanzas que recibí de mis padres y por San Antonio de Padua, en quien creo muchísimo, además, por el valor que le tengo a mi propia vida, es decir, cómo la he llevado desde pequeño y hasta ahora, con infinidad de pruebas fehacientes y milagros de San Antonio.
-¿La Fe mueve montañas?
¡Indudablemente!!
-¿Cuál fue ese primer acercamiento que tuviste fuertísimo con Dios que te hizo recapacitar y permanecer firme en tu fe divina?
-¡Qué bonita pregunta!!… Vaya, vaya… Me preguntas ¿Cuál fue esa prueba fuerte que me hizo sacudirme de tantas confusiones en mi mente?… ¡Híjole!!, fue producto de una verdadera estupidez. Resulta que era sumamente fanático de los gloriosos Pumas de la UNAM, era fanático de ir a ver jugar a Hugo Sánchez en la cancha de CU, me prendía por completo y me provocaba que mi sangre hirviera en mis venas. Así también, era ver jugar al Tuca Ferretti…
-Haciendo una breve pausa en su relato, con su mano derecha, toma el envase de Coca Cola Light y le da un pequeño sorbo y exclama: “Pinche Edmundo, me estas provocando un éxtasis emocional al recordar esos bellos momentos que me tocó vivir…”
-Te lo agradezco mucho, pero no es para tanto, eres tú, quien me está permitiendo hurgar en tu mente… Así es que continúa, pero sin halagos va…
-Lo que más me emociona, es tu sencillez y humildad…
-¿Otra vez con lo mismo?, mejor cuéntame cómo fue ese primer acercamiento que tuviste con Dios?
-Ja, ja, ja, está bien. No te miento, tengo la piel totalmente “chinita” de emoción al recordar esos bellos pasajes de mi vida. Era la final del campeonato de futbol nacional entre Pumas y Cruz Azul…
-¿Pero qué tenía que ver Dios con los Pumas y Cruz Azul?
-Fui a la Iglesia que tenía un sacerdote, quien era muy amigo de mi papá, a donde me llevaba todos los domingos a Misa…
-¿Ir a Misa todos los domingos, te producía una especie de hartazgo?
-¡Exacto!!, es que mi papá se quedaba horas y horas lavando sus pecados con el sacerdote. Asimismo, rezaba como otra hora después de que había concluido la misa. Un tanto desesperado, le decía una y otra vez a mi papá… ¡Papá, no la friegues, apúrate, ya va empezar la final entre Pumas y Cruz Azul!!
-¿Cuál fue la reacción de tu papá?
-¡Ni me pelaba!!, solamente me decía, deja de estar chingando. A mis nueve años de edad, estaba totalmente desesperado. Justo en ese momento, ante mis ojos, aparece un sacerdote que era el párroco de la iglesia en la colonia Álamos, aquí en la Ciudad de México, en donde nací, ahí, en la calle Cádiz, muy cerquita del Metro Viaducto…
-¿Qué pasó con el partido de Pumas y Cruz azul, Dios escuchó tu plegaria?
-Me acerqué al sacerdote y le dije que me ayudara para que mi papá se apurara en terminar con sus rezos e irnos a ver la final de futbol.
-¿Qué te dijo el padre?
-Que le pidiera con fe a Dios que mi equipo favorito ganara… ¡Y así fue!! Dios estaba presente en mi corazón.
-¿Cuál era tu juguete favorito?
-Amé con locura mi bicicleta, porque me permitía desplazarme hasta donde yo quería, era sentir la velocidad y el aire cómo golpeaba mi cara y los cachetes …
-En esa etapa infantil ¿quién era tu héroe favorito?
-¡Superman!!, pero por los muñecos que vendían de plástico con todo y su capa. Juguete que yo mismo me encargaba hacerlo volar por las alturas, lanzándolo desde la azotea de mi casa.
-¿Una prodigiosa imaginación infantil que en nada se compara con la actualidad?
-¡Lo has dicho a la perfección!!, esos juguetes de plástico los compraba en el mercado y hasta se les despintaba su uniforma y la capa. Ahora, todo es producto de una avanzada tecnología.
-¿En el seno familiar, por ser el más pequeño, se excedían en mimos y cariños hacia tu persona?
-¡No, fíjate que no!! Desafortunadamente, es más, no sé, si gracias a Dios, creo que nos dejó una gran enseñanza a mis hermanos y a mí.
-¿A qué se dedicaban tus papás?
-Ambos, eran maestros. Mi mamá, se aventaba dos turnos todos los días, es decir, al mismo tiempo, se desempeñaba como maestra y directora del plantel educativo donde trabajaba.
-¿Y tu papá?
-Pues mi papá, trabajaba todo el día como profesor de una escuela secundaria, y por las noches, era profesor de una secundara para adultos mayores, las famosísimas “nocturnas”, por tal motivo, casi nunca podía convivir con mis padres…
-¿Y los fines de semana?
-Los sábados y domingos, eran cuando nos adoraban a todos y nos procuraban al máximo. Por mi parte, siempre me quedaba en casa acompañando a mi hermano Jesús que padecía parálisis cerebral…
-¿Y tus otros hermanos?
-Ya estaban en la secundaria, prepa y universidad. Agarraban su patín y se iban con sus amigos y compañeros a “pachanguear”
-¿Siempre fuiste un niño de casa?
-¡Por supuesto!!, era feliz jugando y narrando las aventuras de mi pequeño Superman de plástico. Cuando me aburría, agarraba mi bicicleta y me salía a dar la vuelta a la manzana en donde vivía, así como mi balón de futbol, metiendo goles al estilo Hugo Sánchez, en el patio de la casa de mis papás.
-¿Cómo era tu relación entre tus hermanos?
-¡Fantástica!!, todos me abrazaban y me daban muestras de un amor profundo.
-¿Insisto, eras el consentido de toda la familia?
-¡Hum…!! lejos de que fuera el consentido, sí, era mucho muy cuidado por todos, sobre todo, por mi hermana la mayor, que, para mí, era como mi primera madre, porque era quien me atendía, dado que mi mamá biológica trabajaba todo el día.
-Eran finales de los años 70´s… ¿Qué programas de televisión o de radio te permitían ver y escuchar?
-Ja, ja, ja, me encantaba ver “En Familia con Chabelo”, “Odisea Burbujas”, “El Salón de la Justicia”, en donde aparecía Superman, Batman y Spiderman… ¡me volvían loco!! Así como aquellas fantásticas primeras caricaturas que aparecieron en la televisión, no era otra cosa que los recortes de los comics que aparecían en los periódicos de Estados Unidos, hasta las repetían muchísimas veces, si acaso, únicamente les hacían movimientos en los ojos.
-¿El Tío Gamboín logró atraparte?
-¡Mucho!!, pero lo que se llama mucho, así como Rogelio Moreno, por cierto, en repetidas ocasiones, quise que tanto mi papa como mi mamá me llevaran a Disneylandia, acompañando a Rogelio Moreno en aquellos fantásticos viajes que organizaba en Canal 5…
-¿Y sí te llevaron?
-¡No!!, por supuesto que no.
-Bueno no te puedes quejar porque tuviste una niñez de muchos mimos…
-Tienes toda la razón. Mi niñez fue sumamente grata y muy bonita.
-¿Vamos, un niño que tuvo lo que siempre quiso?
-No, no del todo.
-¿Qué travesuras hacías que ameritaba que probaras la fuerza y el rigor del cinturón de tu papa o el “chanclazo” de tu mamá?
-¡Uta!!… ¡Como no!!, una vez, por poquito, mi mamá, me voltea la cabeza de una sonora cachetada que me dio…
-¿Vaya, qué travesura habías hecho?
-Un día, inventé que me habían asaltado saliendo de la casa rumbo a la escuela…
-¿Y eso?
-Todo, porque no había hecho la tarea. Pero quiero decirte que, en ese entonces, México era completamente otro, es decir, me iba caminando de mi casa hasta la primaria, a las siete de la mañana y sin ningún problema de inseguridad. Solamente travesaba un parque que estaba muy cercano a la casa de mis papás y llegaba de volada a la primaria.
-¿Te creyeron tu mentira?
-Inventé que me habían robado mi mochila. Total, me regresé a mi casa fingiendo estar asustado y haciéndome el mártir, hasta llorando lágrimas completamente falsas…
-¿…Y luego?
-Se me ocurre esconder la mochila en el fondo de una covacha, por cierto, aún vivía mi abuelita con nosotros en mi casa…
-¿Cuál fue la reacción de tus papás y tu abuelita?
-Me abrazaban y decían… ¡pobrecito!, estos desgraciados te quitaron tu mochila!!
Pero resulta que, al otro día, mi mamá descubre mi mochila que estaba escondida en la covacha en donde guardaba el burro de planchar, escobas y trapeadores…
-¿Se te armó la de Dios Padre?
-¡Uff!!, sus gritos retumbaban en toda la casa… ¡Antonio, ven inmediatamente para acá!! Cuando mi mamá me decía “Antonio”, era señal que estaba enojadísima conmigo…
-¿Te hiciste “pipi” del miedo?
-Ahí, voy todo temeroso hasta donde estaba ella… ¡Uff!! me dio un señor cachetadón que por poco mi cabeza daba vueltas como si fuera una pera loca… -De pronto, la voz del prestigiado locutor de Grupo Radio Centro se apaga lentamente, de sus ojos salen lágrimas que limpia discretamente con una servilleta de papel- ¡Perdón!!, estas tocando fibras mucho muy sensibles. Es algo que jamás se me va a olvidar, y mira, en una entrevista me estas haciendo chillar…
-A lo Mero Macho… ¿Los recuerdos duelen?
-Mi mamá decía mucho una palabra que me encanta escucharla en la actualidad… ¡Eres un embustero!!
-¿Te caló profundamente?
-Para qué te digo que no, sí, pero me sirvió muchísimo.
-¿Aprendiste bien la lección?
-¡Totalmente!!, jamás les volvi a mentir a mis padres!! Créeme que le doy gracias Dios que me haya dado esa soberana cachetada, porque si no me la hubiera dado, hubiera seguido viendo y creyendo que la vida era sumamente fácil… ¡y mintiendo!! Te repito… ¡qué bueno que me la dio!!
-Pero, tú, no eras un chamaco “mitotero…”
-Esa, era otra palabra favorita que mi mamá expresaba repetidamente… “mitotero” Cuando me reprendía, me decía “Antonio, no andes de mitotero” Dos palabras que eran muy de ella… “embustero y mitotero”
-¿Las adoptaste en tu vocabulario?
-A veces las utilizo cuando creo pertinente
-¿Cuéntame cómo eras en la escuela, un niño aplicado, del montón o medio burrito?
-La verdad, es que sí me gustaba mucho ir a la escuela. No lo tomes a mal, pero creo que siempre fui un estudiante inteligente…
-¿A lo Mero Macho?
-¡A lo Mero Macho!!, es que sí era inteligente…
-¿Inteligente o poseedor de una buena memoria?
-¡Qué buena pregunta!!, así de cabrones, te puedo decir que eso lo descubrí tiempo después… ¡Qué inteligente era el chamaco Toño Esquinca!!, pero, no para memorizar las cosas…
-¿Entonces?
-Es que siempre descubría cómo salir de un embrollo, ya fuera por falta de dinero o un simple olvido mío.
-¿Por qué cuesta tanto trabajo aceptar los errores originados por un simple olvido?
-Aprendí a reconocer mis propios errores. Me acuerdo que le decía a mi mamá, así, sin mayores complicaciones: “Mamá, se me olvidó decirte que mañana tengo que presentar una maqueta del sistema solar” Cuando mi mamá regresaba toda cansada de trabajar, casi a media noche, aun así, tenía que darles de cenar a cinco hijos.
-¿Qué hiciste para no cargarle tanto la chamba a tu mamá?
-Me las ingeniaba cómo hacer una maqueta, ni tampoco mortificarla pidiéndole dinero para irme a la escuela. Siempre me las ingenié para salir adelante, ya fuera haciendo mandados.
-¿Te daban domingo?
-¡Uff, me pones a sufrir…!!
-¿Cuánto te daban?
-El domingo me lo daba mi abuelito, una moneda de cincuenta centavos… ¡Ése era mi domingo!!, eran unas enormes monedas con la efigie de Cuauhtémoc.
-¿Qué hacías con ese dinero?
-¡Milagros!!, aunque me lo gastaba el mismo domingo en dulces. Ahora que me pones a recordar tantas cosas, me encantaba comprar pelotas de futbol, pero no balones, sino simples pelotas de plástico.
-¿Eran un pambolero de corazón?
-Fíjate que sí. Muy cerca de la casa de mis papás, había un terreno baldío, con unas enormes bardas altísimas. Ahí era donde me iba a jugar futbol con mis amigos de la cuadra. Cuando crecí un poco más, aprendí a saltarme esa enorme barda para rescatar mis pelotas que se me volaban. Cuando no podía brincarme la barda, no me quedaba de otra que comprarme otra pelota. En eso se me iba la mayor parte de mis domingos y lo poquito que podía ahorrar.
-¿Cuál fue el grado de la primaria que más trabajo te costó y por qué?
-Indudablemente que sexto año. Me costó mucho trabajo porque tenía una maestra que me causó muchísimos problemas y traumas
-¿Qué te hacia la maestra “canuta”?
-¡Ándale!!, ni más ni menos. Era muy pero mucho muy exigente conmigo. Fue precisamente cuando inventé el robo de mi mochila porque no quería ir a la escuela en sexto año. Creo que ese ha sido de los pocos años de mi vida en donde pude descubrir tantos y tantos traumas que sigo arrastrando, al grado que la primaria ya no me divertía y se había convertido en un fastidio para mí.
-¿Quién te ayudaba con las tareas?
-Las tenía que hacer solito porque mis papás trabajaban todo el día, además, cada uno de mis hermanos estaban metidos en sus propios rollos.
-¿Tus hermanos mayores ya se habían casado?
-Solamente mi hermana Adelina, fíjate que chistoso… ¡Me convertí en tio a los cuatro años de edad!! Mi hermana Adelina se dedicaba a cuidar a su pequeña hijita, además, ya no vivía con nosotros, así es que… ¡Me la rifé yo solito desde muy pequeño!!

-Continuará-

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