Por Fabiola Tinajero.
Culiacán, Sinaloa. En una emotiva ceremonia que reunió a representantes de los medios de comunicación, periodistas, activistas sociales, deportistas, artistas y ciudadanos comprometidos con el bienestar social, la Asociación de Periodistas de Los Mochis, A.C., llevó a cabo la XI Entrega de Reconocimientos al Ámbito Periodístico, artístico, deportivo y de Causas Sociales, destacando la trayectoria y aportaciones de mujeres y hombres que han contribuido al desarrollo de la comunidad desde distintas trincheras.
El evento se consolidó una vez más como un espacio para reconocer el esfuerzo, la dedicación y el impacto positivo que generan quienes ejercen el periodismo con responsabilidad, impulsan el arte, la cultura, el deporte o encabezan iniciativas en favor de las causas sociales.
La ceremonia estuvo encabezada por el presidente de la Asociación de Periodistas de Los Mochis, A.C., Edgardo Vázquez Mungarro, quien dirigió unas emotivas palabras a los asistentes, destacando en su intervención su afecto a quienes le hicieron el honor de acompañarlo en el presídium. También envió un saludo muy especial a quienes recibieron un merecido reconocimiento “de parte de los Periodistas que integramos está organización”. Y me da mucho gusto saludar a familiares y amigos de los hoy galardonados. Mi agradecimiento a los medios de comunicación que nos hicieron el favor de visibilizar este emotivo homenaje. Siempre se ha dicho, que no hay felicidad completa y cuánta razón le asiste a quien haya estructurado está frase. Lo digo porque este día que tiene que ser de una particular alegría en todo el país para la familia periodística, siempre hay quienes nos echan a perder la fiesta.
Hoy que la Asociación de Periodistas de Los Mochis reconoce el esfuerzo, el talento y el valor de todos ustedes. También lamento que, en Veracruz, nuestra compañera periodista Roxana Guzmán, haya sido sustraída de su casa con lujo de violencia y una impunidad absoluta. Dicen que el diablo no duerme, pero que creen, Dios, el Arquitecto del Universo tampoco y por èl, estamos aquí para reconocer y valorar el trabajo de todos ustedes, y de manera muy especial; a nuestros amigos Javier y Jaime, que desde donde quiera que estén, estoy seguro, están de plácemes por este homenaje y celebrando con nosotros esta fecha tan especial y trascendente.
La libertad de expresión no es una ocurrencia libertina ni una concesión graciosa, es un derecho natural y un ejercicio fundamental en la vida democrática de toda sociedad que se precie de civilizada y en evolución permanente, siempre preocupada y ocupada por establecer nuevas reglas a la convivencia humana para garantizar su libertad y bienestar. El periodismo crítico, responsable y empático con las mejores causas de toda comunidad viva y activa, debe prevalecer por encima de todo interés particular y de grupo, pero además no debe significar una amenaza cuando todos hacemos nuestra vida en función de la regla que nos obliga al respeto de los derechos de los demás.
Hago un respetuoso llamado a todos los periodistas para que no esperemos está fecha y nos llenemos de promesas vacías, los invito para que reflexionemos juntos y decidamos en comunidad como nos protegemos de nuestros peores enemigos, que son el individualismo, la envidia, la miseria humana y la falta de empatía ante la tragedia de nuestros compañeros.
Es incomprensible que ante el ambiente de violencia e impunidad que rige en este país tengamos que lamentar el enfrentamiento entre periodistas por las diferentes opiniones que profesan y que curioso, todos quienes estamos en este oficio alzamos con orgullo esa frase que nos hace ver tolerantes de la boca para fuera: NO ESTOY DE ACUERDO CON LO QUE DICES, PERO DEFENDERÉ HASTA LA MUERTE, TU DERECHO A DECIRLO, pero en nuestro diario acontecer, nos olvidamos de dónde vienen las amenazas contra nuestro trabajo.
La tolerancia a nuestras diferencias no es otra cosa que la evolución y la madurez de nuestra conciencia, hagamos pues, un alto obligatorio para reflexionar y reconstruir la Unidad del gremio, no importa como se llame tu organización, si eres independiente o ahora trabajas para una determinada empresa, que nada de eso nos impida construir nuestras fortalezas y la verdadera unidad de los periodistas de Sinaloa y de México. Muchas gracias”.
Asimismo, se contó con la participación de la Presidenta de la Sección Culiacán de la Asociación, Fabiola Tinajero, quien resaltó la relevancia de la unidad gremial y del reconocimiento público a quienes dedican su vida al servicio de la comunidad desde el periodismo, el arte, el deporte y la acción social, destacando en su mensaje: Es un honor poder estar en esta Onceava Entrega de Medallas y Reconocimientos de la Asociación de Periodistas de Los Mochis. Hoy nos reunimos para reconocer a mujeres y hombres que, desde distintos ámbitos, han dejado huella en el periodismo de nuestro Estado, así como a lo mejor del deporte y del arte en Sinaloa.
De manera muy especial, nos unimos al homenaje póstumo de Jaime Palacios Barreda y Javier Híjar. Sus legados permanecen en la memoria de quienes tuvieron la oportunidad de conocerlos, trabajar con ellos y apreciar sus aportaciones. Hoy los recordamos con respeto, gratitud y admiración.
Deseo expresar un especial agradecimiento al Comité Organizador de este evento, que con gran compromiso, entrega y trabajo hizo posible esta importante reunión. Detrás de esta ceremonia hay muchas horas de planeación, coordinación y esfuerzo. Gracias por cuidar cada detalle y por lograr que todas las piezas de este gran engranaje funcionaran para reunirnos hoy.
Me permito mencionarlos sin orden de importancia pero si de reconocimiento: Edgardo Vázquez Mungarro, Presidente de nuestra Asociación, Rafael Báez Molina, Director de nuestra revista Redes; Marielena Leyva García, secretaria general de nuestra Asociación; Oscar Melchor Ávila, tesorero de la Sección Culiacán; Karen Jacquelinne Báez Martínez, agremiada y Vicepresidenta de la Unión internacional de Mujeres Líderes del Derecho.
Dra. María Sofía Torres Morales, agremiada y Presidenta de la Unión Internacional de Mujeres Líderes del Derecho; Alejandra Sanz, secretaria de APELMO Sección Culiacán; Dra. Loreto Urtuzuastegui Ceballos, Secretaria General y Delegada de la CONCAAM, Dr.Luis Armando Becerra, Ricardo Ríos, Tomás Saucedo, Julio Montoya, agremiado y Presidente del Colegio de Abogados Lic. Juan M. Zambada Rodríguez; Periodista Paco Baca y Dr. Carlos Bon. A todos ellos, muchas gracias por este hermoso trabajo y a todas y todos los galardonados, reciban nuestra más sincera felicitación. “Que este reconocimiento sea un estímulo para seguir aportando su talento, su experiencia y su pasión en beneficio de nuestra sociedad”.
Asimismo, en representación de las y los galardonados, Paco Baca dirigió un mensaje de agradecimiento, en el que expresó el compromiso de continuar trabajando desde sus respectivos ámbitos para generar un impacto positivo en la sociedad y honrar la confianza depositada en ellos mediante esta distinción, con unas palabras reflexivas: “Quien dijo que el oficio de informar es un privilegio, es una responsabilidad. La libertad de expresión no es un lujo, es un deber. Albert Camus escribió: Un periodista es, en esencia, un historiador del instante”. Ese instante, cuando se comunica con claridad y responsabilidad, se convierte en memoria colectiva.
Octavio Paz nos recordaba: Sin libertad, la democracia es una farsa”. Informar con rigor es defender esa libertad, incluso cuando hacerlo implica riesgo. Gabriel García Márquez decía que el periodismo es el mejor oficio del mundo. Y lo es porque exige constancia, disciplina y sacrificio. Cada día nos obliga a prepararnos en múltiples disciplinas: economía, política, cultura, tecnología. Hannah Arendt advertía: La libertad de opinión es una farsa si la información sobre los hechos no está garantizada. Nuestra obligación no es solo opinar, sino comunicar la verdad con precisión.
El riesgo es real. Javier Valdez, periodista mexicano asesinado, decía: Que nos maten a todos, si esa es la condena por decir lo que pensamos. Su vida es testimonio de que informar en México es un acto de valentía. Nelson Mandela afirmaba: Un líder es como un pastor, se queda detrás del rebaño, dejando que los más ágiles vayan adelante. Así debe ser el periodista: un líder silencioso que empuja a su comunidad hacia la verdad. La historia nos recuerda que dos periodistas del Washington Post, Bob Woodward y Carl Bernstein, cambiaron el destino de una nación al revelar el caso “Watergate” y provocar la caída de Richard Nixon. Ese es el poder de un medio y de un periodista: transformar la historia con datos duros y con investigación rigurosa.
Hoy, la verdad nos exige estar preparados para conocerla en todas sus dimensiones: Desde la revelación de los archivos restringidos del Pentágono sobre el fenómeno extraterrestre. Pasando por destapar las cloacas de la corrupción en gobiernos, el deporte y el espectáculo. La geopolítica y las verdaderas implicaciones de omitir los riesgos de los falsos discursos y de las verdaderas intenciones de los líderes y controladores de destinos de millones de personas. Y el riesgo de no poner pausa al desarrollo descontrolado de la inteligencia artificial cuando esta salga del control de las manos humanas.
Nuestra bandera debe ser siempre la verdad. Nuestra herramienta, la investigación. Nuestra misión, la credibilidad. George Orwell lo dijo: El periodismo es publicar lo que alguien no quiere que publiques; todo lo demás es relaciones públicas. Y, sin embargo, debemos de cerrar con esperanza. La inmediatez de la comunicación nos obliga a ser más sagaces, más certeros frente a la improvisación de los improvisados que creen que una red social basta para dictar tendencias. No basta con querer: hay que saber.
Porque el oficio de comunicar no es improvisación ni discurso panfletario. Es trabajo, trayectoria, credibilidad, estudio, responsabilidad, exposición y, sobre todo, ética. La prensa y el periodismo son el pulso de la sociedad. Mientras haya quienes se preparen cada día, quienes trabajen con constancia y quienes defiendan la verdad con valentía, habrá esperanza, porque la verdad, aunque incómoda, siempre será la brújula que nos guíe hacia un futuro más libre y más justo.

