Washington (RRC): El presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, afirmó que el acuerdo que su administración está por concretar con Irán representa una ruptura total con la política impulsada años atrás por el expresidente Barack Obama, al asegurar que el nuevo entendimiento impedirá definitivamente que la nación persa acceda a armamento nuclear.
A través de un extenso mensaje difundido públicamente, Trump calificó el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA), negociado durante la administración de Obama, como «un camino fácil, hermoso y fluido hacia un arma nuclear», asegurando que dicho pacto habría permitido a Irán desarrollar capacidades nucleares militares hace varios años.
«Mi acuerdo con Irán es exactamente lo contrario, un muro hacia ninguna arma nuclear», sostuvo el mandatario estadounidense, quien aseguró que Teherán ya no busca obtener este tipo de armamento y que no lo conseguirá «ya sea mediante compra, desarrollo o cualquier otra forma de obtención».
Trump adelantó que el nuevo acuerdo estaría programado para firmarse de manera inmediata y afirmó que, una vez concretado, el estratégico Estrecho de Ormuz permanecerá abierto para el tránsito internacional, una declaración que podría tener implicaciones relevantes para el comercio energético mundial, debido a que por esa vía marítima circula una parte significativa del petróleo que abastece a los mercados internacionales.
El presidente estadounidense también destacó que la relación de su administración con Irán es «mucho más diferente y mejor» que la mantenida por gobiernos anteriores. En ese contexto, volvió a cuestionar la estrategia de Obama, al recordar los recursos económicos liberados durante aquel periodo, incluyendo los controvertidos 1 mil 700 millones de dólares entregados en efectivo como parte de diversos acuerdos bilaterales.
«A diferencia de los cientos de miles de millones de dólares en pagos de Obama a ellos, ningún dinero cambiará de manos», enfatizó.
Uno de los aspectos más llamativos del mensaje fue la referencia a una eventual intervención para retirar y destruir el material nuclear iraní almacenado en instalaciones subterráneas.
Trump aseguró que, cuando las condiciones lo permitan, Estados Unidos ingresará para extraer el denominado «polvo nuclear», el cual, según sus palabras, permanece enterrado profundamente bajo montañas de granito. Atribuyó esa capacidad a los bombarderos estratégicos B-2 y a sus tripulaciones, señalando que dicho material sería mezclado y destruido, ya sea en territorio iraní o estadounidense.
Pese al tono desafiante de parte de su declaración, el mandatario concluyó expresando su deseo de construir una nueva etapa de cooperación con Irán y con el resto de Medio Oriente.
«Esperamos con interés trabajar con Irán, y con todo el Medio Oriente, en el futuro lejano», indicó.
No obstante, también lanzó una advertencia al señalar que, si el proceso diplomático fracasa, Estados Unidos cuenta con «la alternativa definitiva», una frase que ha sido interpretada por analistas internacionales como una alusión al uso de la fuerza militar.
Las declaraciones del presidente Trump vuelven a colocar en el centro del debate internacional el futuro del programa nuclear iraní, la estabilidad geopolítica en Medio Oriente y el papel que Washington desempeñará en una de las regiones más sensibles para la seguridad y la economía mundial.

