Carlos Avendaño
Por Carlos Avendaño.
El PRI resucitó y viene repartiendo certificados puritanos. La política mexicana tiene un sentido del humor extraordinario, tan extraordinario que, en pleno 2026, el PRI acaba de ganar el carro completo en Coahuila y ahora acusa a MORENA de ser el partido de los “narco-políticos”. Así es, es el Partido Revolucionario Institucional, el mismo que gobernó México durante más de setenta años. Ese mismito partido tricolor que fue acusado durante décadas de autoritarismo, corrupción, clientelismo y de todos los pecados imaginables del sistema político mexicano. Este mismito PRI, y, sin embargo, ahí está celebrando una victoria de 16 diputaciones contra cero de MORENA. Presumiendo su músculo político y hablando como si acabara de descubrir la ética pública. porque la declaración de Alejandro “Alito” Moreno Cárdenas tiene algo fascinante, no por el resultado electoral, no porque los triunfos se ganan en las urnas, sino por el simbolismo. Porque cuando el PRI comienza a presentarse como la reserva moral de la República, uno no sabe si está leyendo una declaración política o una obra de realismo mágico. Lo más interesante es que la elección de Coahuila deja una lección que MORENA haría mal en ignorar. Los gobiernos pueden ganar elecciones nacionales, pueden controlar congresos, pueden dominar la conversación pública, pero cuando comienzan a descuidar la percepción ciudadana en los estados, tarde o temprano aparecen las facturas electorales. Y las urnas no aceptan pretextos, porque el mensaje que sale de Coahuila no necesariamente es un respaldo nacional al PRI. Tampoco significa el regreso automático del viejo régimen, pero sí representa una advertencia. Los electores castigan, los electores premian, y, sobre todo, los electores cambian de opinión más rápido de lo que creen los estrategas políticos. La otra gran ironía es observar a “Alito” Moreno hablar del “milagro mexicano”. Recordemos que, durante estos últimos ocho años, MORENA ha utilizado el enojo ciudadano contra el PRI como combustible político. Pero ahora el PRI intenta utilizar el desgaste de MORENA exactamente de la misma manera. La rueda sigue girando, cambian los colores, cambian los discursos, cambian los eslóganes, pero la estrategia es la misma, la del convencer al ciudadano de que el verdadero peligro siempre está del otro lado. Mientras tanto, los mexicanos observan el espectáculo con cierta incredulidad, porque cuando PRI y MORENA se señalan mutuamente como la principal amenaza para el país, muchos ciudadanos terminan preguntándose algo mucho más simple, si los dos dicen que el otro representa lo peor de la política mexicana, ¿Quién estuvo gobernando todo este tiempo? Al final de cuentas, esta elección de Coahuila deja una imagen poderosísima, el PRI no solo ganó, el PRI recordó algo que muchos daban por olvidado, en la política mexicana nadie muere definitivamente, algunos simplemente esperan su turno para regresar. Y todo parece indicar que el dinosaurio volvió a escuchar los movimientos en la selva política…
Salud de primera con cuentas de tercera. Durante años nos prometieron un sistema de salud mejor que el de Dinamarca. Lo que nadie aclaró es que quizá se referían a la capacidad de ocultar las cuentas. El más reciente escándalo financiero del IMSS-Bienestar debería encender todas las alarmas nacionales. No porque existan observaciones contables. No porque haya errores administrativos. No porque falte algún documento. Sino porque un auditor externo decidió algo mucho más grave: negarse a emitir una opinión sobre los estados financieros del organismo. Traducido al español que entiende cualquier ciudadano: el auditor encontró tantas inconsistencias y tantas limitaciones para verificar la información que no pudo asegurar que las cuentas reflejen la realidad financiera de la institución. Y cuando eso ocurre en un organismo encargado de administrar miles de millones de pesos destinados a la salud pública, el problema deja de ser técnico. Se convierte en político. Porque el dinero que administra el IMSS-Bienestar no pertenece a ningún funcionario. No pertenece a ningún partido. No pertenece al gobierno. Pertenece a los contribuyentes. Pertenece a los pacientes. Pertenece a los millones de mexicanos que esperan una consulta, una cirugía, un medicamento o un tratamiento. Resulta irónico que mientras los discursos oficiales hablan de transparencia, combate a la corrupción y honestidad pública, los encargados de revisar las cuentas terminan reconociendo que no pueden determinar con certeza qué ocurrió con parte de la información financiera. La transformación prometía acabar con las viejas prácticas. Sin embargo, cada nueva observación, cada inconsistencia y cada señalamiento terminan generando una pregunta incómoda: ¿Dónde quedó la diferencia? Porque cuando la opacidad aparece, el ciudadano no distingue colores partidistas. La opacidad siempre se parece a la opacidad. La corrupción siempre se parece a la corrupción. Y las malas cuentas siempre terminan pareciéndose a las malas cuentas. Lo más preocupante es que detrás de cada cifra cuestionada no hay únicamente dinero. Hay vidas. Hay hospitales. Hay medicamentos. Hay pacientes esperando atención. Hay familias enteras dependiendo de que los recursos públicos se administren correctamente. Por eso el verdadero problema no es el auditor. El verdadero problema es que el auditor no pudo confiar en la información que recibió. Y cuando ni siquiera quienes revisan las cuentas pueden garantizar claridad financiera, la pregunta deja de ser cuánto dinero se gastó. La pregunta es cuánto se perdió de confianza. Porque un sistema de salud puede sobrevivir a la falta de recursos. Lo que difícilmente sobrevive es la falta de credibilidad. Y en el IMSS-Bienestar, esa enfermedad parece estar avanzando más rápido que cualquier diagnóstico…
“Este 7 de junio, no celebramos un privilegio; defendemos un derecho. La libertad de expresión no pertenece a los periodistas, pertenece a toda la sociedad. Nuestra responsabilidad es ejercerla con verdad, ética y valor.” Ayer domingo 7 de junio fue el Día de la Libertad de Expresión y el Día del Periodista, y desde este humilde espacio les expreso mi reconocimiento y respeto para todas y todos los colegas que, desde una redacción, una cabina, una cámara, un micrófono o una plataforma digital, cumplen la misión de informar a la sociedad. Ejercer el periodismo no es solamente el comunicar los hechos, es asumir el compromiso de buscar la verdad, de cuestionar, de investigar y de dar voz a quienes muchas veces no son escuchados. Es una labor que exige preparación, ética, responsabilidad y, en muchos casos, muchísima valentía en estos tiempos difíciles que vivimos. En estos tiempos en donde abunda la desinformación y las narrativas interesadas, el periodismo profesional sigue siendo un pilar indispensable para la democracia y la libertad. Mi reconocimiento para todos quienes diariamente salen a las calles, que documentan la realidad y que mantienen viva la esencia de este oficio que no conoce horarios ni comodidades cuando se trata de informar. Que nunca falte la libertad para preguntar, para investigar, para opinar y para expresar. Feliz Día de la Libertad de Expresión y Feliz Día del Periodista. Porque lo obvio también debe decirse…
Sin Redundar y diciendo las cosas tal y como son. Suyos los comentarios estimados lectores…
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