Por Ricardo Reyes.
Las tarjetas de crédito se han convertido en una de las herramientas financieras más utilizadas por millones de familias mexicanas. Aunque representan una alternativa inmediata para enfrentar gastos, emergencias o adquirir bienes, especialistas advierten que también pueden convertirse en una peligrosa trampa de endeudamiento cuando no se utilizan con responsabilidad.
En un contexto económico marcado por la inflación, el aumento en el costo de vida y salarios que en muchos casos resultan insuficientes, cada vez más hogares recurren al crédito para completar gastos básicos como alimentos, medicinas, colegiaturas o servicios.
Sin embargo, el problema surge cuando el uso constante de las tarjetas supera la capacidad real de pago de los usuarios, generando intereses elevados y una deuda que puede crecer rápidamente.
De acuerdo con analistas financieros, muchas familias caen en el error de cubrir únicamente el pago mínimo mensual, lo que provoca que la deuda se prolongue durante años y termine costando hasta el doble o triple del monto originalmente gastado.

“La tarjeta de crédito puede ser una aliada si se utiliza con disciplina, pero también puede destruir la estabilidad económica familiar cuando se convierte en una extensión permanente del ingreso”, señalan expertos en educación financiera.
Otro factor que preocupa es el fácil acceso al crédito. Actualmente, bancos y tiendas departamentales ofrecen tarjetas incluso a jóvenes o personas con ingresos limitados, muchas veces sin una adecuada orientación sobre los riesgos financieros que implican.
Además del impacto económico, el sobreendeudamiento también genera consecuencias emocionales y sociales. Estrés, ansiedad, conflictos familiares e incluso problemas de salud mental suelen estar relacionados con las deudas acumuladas.
Especialistas recomiendan utilizar las tarjetas únicamente para compras planeadas, evitar gastos impulsivos, no exceder el 30 por ciento de la línea de crédito y procurar liquidar el total del saldo cada mes para evitar intereses.
Asimismo, subrayan la importancia de fortalecer la educación financiera desde edades tempranas, ya que muchas personas comienzan a utilizar productos bancarios sin conocer conceptos básicos como tasas de interés, historial crediticio o capacidad de pago.
En México, el uso de tarjetas de crédito continúa creciendo, impulsado por la digitalización bancaria y el comercio electrónico. No obstante, expertos advierten que, sin una cultura financiera sólida, este crecimiento también podría traducirse en mayores niveles de endeudamiento para miles de familias.
Las tarjetas de crédito, concluyen, no son malas por sí mismas; el verdadero desafío está en el uso responsable que cada persona haga de ellas.

