Por Ricardo Reyes.
¡Oh, qué sorpresa tan original! La Secretaría de Desarrollo Sustentable, con el entusiasmo de quien descubre el agua mojada, anunció el “banderazo de salida” para armar el Quinto Informe de Gobierno de Miguel Ángel Navarro Quintero. El objetivo, según ellos, es “fortalecer la rendición de cuentas y la transparencia”.
Por favor, que alguien les explique qué significa realmente esa palabra.
Mientras el equipo de Navarro afila sus lápices para inflar números y maquillar fracasos, la realidad nayarita sigue siendo la misma de siempre: promesas vacías, obras eternamente “en proceso” y una ciudadanía harta de discursos triunfalistas que no coinciden con lo que vive todos los días.
Llegó prometiendo transformación y entrega un sexenio de puro postureo. Cinco años después, los nayaritas siguen lidiando con rezagos salariales para los trabajadores del estado, prestaciones congeladas, obras que se anuncian con bombo y nunca terminan, y una “lucha anticorrupción” que huele más a ajuste de cuentas políticas que a limpieza real.
¡Y ni hablar de la seguridad y la economía! Seguro en el informe nos dirán que Nayarit es un paraíso. La misma canción de siempre: cifras selectivas, fotos bonitas y culpar a los gobiernos anteriores de todo lo que en cinco años no supieron resolver. ¡Qué comodidad!
Hablar de “transparencia” en esta administración es el colmo del descaro. Es un gobierno que ha invertido más en propaganda y control de la narrativa que en resultados concretos. Ahora, con meses de anticipación, inician la producción de su gran obra maestra de autoelogio. No es eficiencia, es miedo. Miedo a que la realidad les explote en la cara antes de entregar la estafeta.
Los nayaritas no somos tontos. Este Quinto Informe no será un documento serio de evaluación, sino el cierre de un sexenio mediocre disfrazado de “logros históricos”. Un circo pagado con dinero de todos, donde se repartirán aplausos entre ellos mismos mientras afuera la gente sigue esperando agua, seguridad, empleos dignos y hospitales que funcionen.

