Teherán, Irán (RRC): Este viernes 3 de abril de 2026 marcó uno de los días más difíciles para la Fuerza Aérea de Estados Unidos en el marco del conflicto en curso contra Irán, iniciado a finales de febrero. Según múltiples reportes de medios estadounidenses e iraníes, al menos dos aviones de combate fueron derribados o alcanzados por fuego enemigo, y dos helicópteros de rescate resultaron impactados durante operaciones de búsqueda y salvamento.
El incidente principal ocurrió cuando un caza F-15E Strike Eagle fue derribado sobre territorio iraní, en el suroeste del país. El avión, con dos tripulantes a bordo, fue alcanzado por las defensas antiaéreas iraníes. Una de las fuentes estadounidenses consultadas por CNN, NYT y otros medios confirmó que se trató de un F-15E, aunque medios iraníes como Tasnim inicialmente lo presentaron como un F-35 stealth y difundieron imágenes de restos que expertos identificaron como correspondientes a un Strike Eagle.
Fuerzas estadounidenses lanzaron una operación de búsqueda y rescate (CSAR). Uno de los tripulantes fue rescatado con vida y se encuentra recibiendo atención médica; la búsqueda del segundo piloto continuaba al cierre de esta nota, con reportes de que Irán ofreció recompensas por información sobre los aviadores.
Casi simultáneamente, un A-10 Warthog (conocido como “Warthog” o “cerdo volador”) fue alcanzado mientras operaba cerca del estrecho de Ormuz, en el sur de Irán o sobre el golfo Pérsico. Según fuentes citadas por The New York Times y ABC News, el piloto logró eyectarse y fue rescatado sano y salvo; algunas versiones indican que la aeronave alcanzó territorio kuwaití antes de estrellarse.
Durante la misión de rescate del F-15E, dos helicópteros UH-60 Black Hawk fueron alcanzados por fuego iraní, según reportes de NBC. Todos los tripulantes sobrevivieron, aunque hubo heridos leves. No hay confirmación oficial de un tercer avión derribado, aunque la agencia Tasnim difundió imágenes de restos que podrían corresponder a otro caza (posiblemente F-16 o F-35 según analistas militares), sin que EE.UU. lo haya verificado.
Estos eventos ocurren después de que el presidente Donald Trump afirmara en días recientes que las defensas antiaéreas iraníes habían sido “aniquiladas” y que los “objetivos estratégicos centrales” de la operación estaban “cerca de completarse”, con promesas de que la campaña concluiría “muy pronto”. Irán, por su parte, ha presentado estos derribos como una demostración de que sus sistemas de defensa aún son operativos y capaces de infligir daños significativos a la aviación estadounidense.
El Comando Central de EE.UU. (CENTCOM) y el Pentágono han mantenido un perfil bajo, confirmando de manera limitada los incidentes a través de fuentes anónimas a la prensa, sin emitir comunicados oficiales detallados hasta el momento. Trump fue informado de los hechos y, según reportes, indicó que el derribo no afectaría las posibles negociaciones en curso.
Desde el lado iraní, la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) celebró los hechos y llamó a la población a colaborar en la localización de posibles pilotos, en un tono desafiante que contrasta con la narrativa estadounidense de superioridad aérea.
Con al menos dos aviones de combate perdidos y helicópteros alcanzados en una sola jornada, se trata de la pérdida más significativa de aviación tripulada estadounidense desde el inicio del conflicto. Aunque los tripulantes rescatados representan un alivio, el episodio pone en evidencia la resiliencia de las defensas iraníes pese a las intensas campañas de bombardeo previas.
Hasta el momento, no hay cifras oficiales confirmadas de bajas adicionales ni una respuesta inmediata de escalada por parte de Washington. El silencio relativo de CENTCOM contrasta con la rápida difusión de imágenes y reclamos por parte de Teherán.

