Valencia, España (RRC): Juan Maeso Vélez, el anestesista español condenado en 2007 a 1,933 años de cárcel por infectar de hepatitis C a 275 pacientes entre 1988 y 1997, falleció este lunes a los 84 años en un hospital de Valencia tras una larga enfermedad. Así lo confirmó su abogado, Miguel Ferrer, a varios medios.

Maeso, nacido en 1942, trabajó como anestesista en hospitales públicos y privados de Valencia, entre ellos el Hospital La Fe, la Casa de Salud, la Virgen del Consuelo y la Clínica Quirón. Según la sentencia de la Audiencia Provincial de Valencia, que fue ratificada por el Tribunal Supremo en 2009, el facultativo era portador del virus de la hepatitis C y se inyectaba opioides (analgésicos) destinados a los pacientes utilizando las mismas jeringuillas que luego empleaba para anestesiarlos. Este mecanismo de transmisión percutánea o parenteral fue considerado probado tras estudios genéticos que vincularon todos los casos a un mismo foco.
El caso, uno de los mayores escándalos de la sanidad española, salió a la luz a finales de los años 90 cuando se detectó un brote inusual de hepatitis C entre pacientes operados. La investigación judicial duró años y el juicio se prolongó 17 meses. Maeso siempre negó los hechos y aseguró no ser drogadicto, pero el tribunal lo condenó por 275 delitos de lesiones (con una pena de siete años por cada uno) y cuatro delitos de homicidio imprudente, ya que al menos cuatro de las víctimas fallecieron como consecuencia de las complicaciones derivadas de la infección.
Además de la pena de prisión —de la que, por ley española, solo podía cumplirse un máximo de 20 años—, se le impuso el pago de indemnizaciones. La Generalitat Valenciana, como responsable civil subsidiaria, tuvo que abonar más de 20 millones de euros a las víctimas o sus familias (alrededor de 500.000 euros por afectado en algunos casos).
Maeso ingresó en prisión en 2007. Cumplió más de 15 años entre rejas y en los últimos tiempos disfrutaba del tercer grado. En marzo de 2023, la Audiencia de Valencia le concedió la libertad condicional precisamente por su delicado estado de salud, que se había ido deteriorando. Desde entonces permaneció en libertad, aunque con seguimiento médico.
Su muerte, ocurrida este lunes en un centro hospitalario valenciano, cierra un capítulo oscuro de la medicina española que generó gran conmoción social y debates sobre protocolos de seguridad en quirófano, control de drogas en entornos sanitarios y responsabilidad profesional. Las víctimas y sus familias han expresado en ocasiones su dolor y frustración por la magnitud del daño causado y por el tiempo que Maeso pasó en libertad al final de su vida.
El caso Maeso sigue siendo recordado como un ejemplo extremo de negligencia —o imprudencia grave— en el ejercicio de la medicina, que afectó la vida de cientos de personas y sus familias durante casi una década.

