Washington (RRC): El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, generó controversia al proponer que la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) intervenga en la vigilancia de la frontera sur con México para frenar la migración irregular, a la que ha calificado repetidamente como una «invasión».
En una publicación reciente en su red social Truth Social, Trump escribió: «Tal vez deberíamos haber puesto a prueba a la OTAN: invocar el Artículo 5 y obligar a la OTAN a venir aquí y proteger nuestra frontera sur de más invasiones de inmigrantes irregulares». Con esta idea, el mandatario busca liberar a un gran número de agentes de la Patrulla Fronteriza para asignarlos a otras tareas de seguridad interna.
El Artículo 5 de la OTAN establece que un ataque armado contra uno de los miembros se considera un ataque contra todos, lo que ha activado históricamente la defensa colectiva de la alianza (como ocurrió tras los atentados del 11 de septiembre de 2001). Sin embargo, la migración irregular no constituye un «ataque armado», por lo que expertos consideran que aplicar este artículo a la frontera con México sería un uso sin precedentes y altamente cuestionable del tratado, que se centra en amenazas militares convencionales.
La declaración llega en un contexto donde la administración Trump ha logrado reducir drásticamente los cruces irregulares en la frontera sur. Durante 2025, las cifras de encuentros migratorios cayeron a niveles históricos bajos —con meses de menos de 10,000 apprehensions y periodos sin liberaciones al interior del país—, gracias a medidas como la suspensión indefinida del asilo en la frontera, el despliegue masivo de tropas estadounidenses, la militarización adicional de la zona y acuerdos de presión con México y otros países de la región.
Trump ha declarado emergencias nacionales en la frontera, reanudado la construcción del muro, invocado leyes antiguas para deportaciones aceleradas y designado a cárteles como organizaciones terroristas extranjeras. Estas políticas han resultado en una migración neta negativa en Estados Unidos durante 2025, según estimaciones de think tanks como Brookings y American Enterprise Institute.
La propuesta sobre la OTAN ha generado reacciones inmediatas en redes y medios internacionales, donde se interpreta como una escalada retórica para presionar a aliados europeos en medio de tensiones previas con la alianza (Trump ha criticado en el pasado el gasto militar de sus miembros). Hasta el momento, no hay indicios de que la OTAN responda formalmente o considere involucrarse en tareas de control migratorio, ya que su mandato principal es la defensa colectiva frente a agresiones externas.
Analistas ven en esta declaración una extensión de la doctrina de «seguridad nacional» que Trump aplica a la migración, similar a sus amenazas previas de intervención militar en México contra cárteles o al uso de tropas estadounidenses en la frontera. La idea podría complicar las relaciones diplomáticas con aliados de la OTAN y con México, aunque las cifras actuales muestran que los flujos migratorios ya se encuentran en mínimos históricos.
Esta propuesta se suma a las múltiples órdenes ejecutivas migratorias implementadas desde enero de 2025, que han transformado radicalmente el panorama fronterizo en menos de un año.

