Líderes arremeten contra Estados Unidos por su ausencia en la COP30.

Brasil (RRC): En el corazón de la selva amazónica, la COP30 –la 30ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático– se ha convertido en un escenario de confrontación verbal contra la ausencia de Estados Unidos.

Mientras delegados de más de 190 países debaten estrategias para limitar el calentamiento global a 1,5 grados Celsius y trazar un mapa hacia la superación de los combustibles fósiles, la silla vacía de la delegación estadounidense, liderada por el presidente Donald Trump, ha encendido las críticas de jefes de Estado y expertos.

La cumbre, que se celebra en Belém hasta el 22 de noviembre, ya enfrenta desafíos como la baja asistencia de líderes europeos y la ausencia de figuras clave como el presidente chino Xi Jinping, pero el boicot explícito de Washington ha robado titulares.

Un «ataque contra la humanidad»: las duras palabras de los líderes mundiales.

Desde el inicio de la sesión de alto nivel, los discursos han sido un desfile de reproches directos e indirectos hacia la administración Trump, que retiró por segunda vez a Estados Unidos del Acuerdo de París y ha promovido agresivamente la explotación de combustibles fósiles.

El presidente colombiano Gustavo Petro no se contuvo y apuntó directamente al mandatario estadounidense: «El señor Trump está en contra de la humanidad. Su ausencia aquí lo demuestra», declaró Petro, recordando que Estados Unidos es responsable de la mayor cantidad de emisiones acumuladas en la atmósfera.

Sus palabras resonaron en un auditorio donde la delegación de Bogotá representa la voz de naciones vulnerables al cambio climático.

No fue el único. El presidente chileno Gabriel Boric refutó categóricamente las declaraciones de Trump en la Asamblea General de la ONU de septiembre, donde el republicano calificó el cambio climático como «el mayor engaño perpetrado contra el mundo» y un «fraude hecho por gente con malas intenciones».

«Eso es una mentira», replicó Boric con contundencia, subrayando la importancia de la ciencia y los hechos: «Podemos tener discusiones legítimas sobre cómo enfrentar esto, pero no podemos negarlo».

El anfitrión, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, optó por un tono más velado pero igual de punzante. Sin mencionar nombres, arremetió contra «fuerzas extremistas que fabrican noticias falsas sobre el clima para obtener ganancias políticas», aludiendo a las políticas de Trump que incluyen la demora en impuestos globales al carbono para el transporte marítimo y el fomento de la energía sucia.

Lula, quien ha sido criticado internamente por autorizar nuevos campos petroleros en Brasil, usó su intervención para defender la multilateralidad y advertir que estas «fuerzas» condenan a las futuras generaciones a un planeta «alterado para siempre por el calentamiento global».

Otros líderes se unieron al coro. El primer ministro británico Keir Starmer lamentó la erosión del consenso global que forjó el Acuerdo de París hace una década: «Tristemente, ese consenso se ha ido», dijo, atribuyendo parte de la culpa no solo a Trump, sino también a opositores internos en el Reino Unido.

«Abandonar los esfuerzos climáticos elevaría los costos energéticos y nos haría perder oportunidades inmensas», agregó, presentando la acción climática como «no solo un problema a resolver, sino una oportunidad colosal a aprovechar».

El presidente francés Emmanuel Macron elevó la crítica a un nivel democrático: «La desinformación climática hoy representa una amenaza para nuestras democracias y para la agenda de París». Urgió a «apoyar la ciencia libre e independiente» y elegir «el multilateralismo sobre el aislacionismo, la ciencia sobre la ideología y la acción sobre el fatalismo».

Por su parte, el secretario general de la ONU, António Guterres, abrió la cumbre con un tono apocalíptico: el fracaso en limitar el calentamiento a 1,5°C es «un fracaso moral y una negligencia mortal».

Criticó a las corporaciones por sus ganancias récord en la devastación climática y a los gobiernos por subsidiar un billón de dólares anuales en combustibles fósiles, advirtiendo: «Podemos elegir liderar… o ser llevados a la ruina».

Incluso el primer ministro irlandés Micheál Martin cuestionó las ausencias en general: «En un momento en que el liderazgo político nunca ha sido más vital, hay menos de nosotros aquí en Belém, menos líderes dispuestos a decir las cosas como son». Fallar en transmitir la verdad a los ciudadanos, insistió, es «un fracaso profundo».

La réplica desde Washington: «El timo de la energía verde».

La Casa Blanca no se quedó callada. A través de su portavoz Taylor Rogers, respondió: «El presidente Trump no permitirá que los mejores intereses del pueblo estadounidense sean puestos en riesgo por el Timó de la Energía Verde.

Estos Sueños Verdes están matando a otros países, pero no matarán al nuestro gracias a la agenda energética de sentido común del presidente Trump». Además, el secretario de Energía de EE.UU., Chris Wright, tildó la COP30 de «dañina y equivocada», argumentando que el enfoque en la descarbonización perjudica la economía global.

Expertos: «Sin EE.UU., una conversación multilateral real».

A pesar del tono beligerante, no todos ven la ausencia estadounidense como un obstáculo insuperable. Algunos analistas y líderes sugieren que, lejos de frenar el progreso, podría incluso facilitar acuerdos más ambiciosos al eliminar la influencia de un actor reacio.

Pedro Abramovay, vicepresidente de Programas en las Open Society Foundations y exministro de Justicia de Brasil, argumenta que «sin la presencia de EE.UU., podemos ver realmente una conversación multilateral ocurriendo».

Para Abramovay, la dominación histórica de Washington en las negociaciones a menudo diluye los resultados; su ausencia «libera a los países para discutir acciones sin que un solo jugador domine el desenlace».

La primera ministra de Barbados, Mia Mottley, una voz influyente en las naciones insulares vulnerables, propuso formar una «coalición de los dispuestos» pese a las ausencias: «¿Necesitamos que todos actúen al mismo tiempo? Sería ideal. Pero si no, debemos construir una coalición de los dispuestos y mostrar a todos lo que se benefician».

Mottley, conocida por su rol en la COP27, enfatizó: «El mundo, amigos míos, nunca ha sido cambiado por espectadores y detractores». Otros líderes, como Starmer, han restado importancia al vacío estadounidense viéndolo como un «daño económico autoinfligido» para EE.UU., que se perdería oportunidades en energías limpias.

¿Un punto de inflexión o un eco vacío?.

La COP30 llega en un momento crítico: las naciones deben presentar nuevos planes de acción climática para 2025, y el fracaso en cumplir metas podría sellar el destino de ecosistemas como el Amazonas.

La ausencia de Trump, aunque provocadora, podría catalizar una unidad renovada entre el Sur Global y Europa, como sugieren los expertos. Sin embargo, con China y Rusia también ausentes en alto nivel, la cumbre enfrenta el riesgo de ser vista como un «club de perdedores», en palabras de críticos conservadores.

Mientras los discursos continúan, una pregunta persiste: ¿podrá la COP30 avanzar sin el gigante emisor número dos? Para Petro y Boric, la respuesta es clara: sí, y mejor así. La humanidad, al fin y al cabo, no puede permitirse más «engaños».

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Un comentario sobre «Líderes arremeten contra Estados Unidos por su ausencia en la COP30.»

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