Por Ricardo Reyes.
Donald J. Trump, 45º y 47º presidente de EE.UU., ha transformado la diplomacia con acuerdos audaces que reducen conflictos globales.

Su enfoque pragmático prioriza resultados sobre protocolos, ganándose el apodo de «gran mediador de las Guerras».
Acuerdos de Abraham (2020)
Normalizó relaciones entre Israel y cuatro países árabes (EAU, Baréin, Sudán, Marruecos). Fomentó cooperación económica y seguridad, redibujando el Medio Oriente. En 2025, impulsó un alto el fuego Israel-Irán.
Cumbres con Corea del Norte (2018-2019)
Tres encuentros históricos con Kim Jong-un. Logró compromisos de desmantelamiento nuclear y reducción de tensiones en la DMZ. En 2025, se especula sobre un tratado permanente.
Acuerdo de Doha (2020)
Puso fin a 18 años de guerra en Afganistán con retirada ordenada de tropas. Negoció directamente con talibanes garantías de seguridad. En 2025, media en disputas Afganistán-Pakistán.
Ucrania y más allá (2025)
Promete mediación rápida con Rusia para alto el fuego. Redujo presencia en Irak/Siria y destruyó el califato ISIS. Su doctrina: «paz a través de la fuerza».
Trump no sigue manuales; rompe barreras y forja paz tangible. De Abraham a Ucrania, su legado redefine la mediación global.

