Sin Redundar.

Por Carlos Avendaño.

Corrupción bajo consentimiento presidencial. La afirmación del ex presidente Andrés Manuel López Obrador de que: “Ningún acto de corrupción se realiza sin el consentimiento, conocimiento, autorización o complicidad del presidente de la República”, está hoy más vigente que nunca, pero no por razones honorables. Porque si tomamos sus palabras al pie de la letra, entonces la larga lista de escándalos de corrupción ocurridos en su propio sexenio lo dejan muy mal parado. Para muestra, unos cuantos botones: 1.- SEGALMEX, con un fraude estimado en más de 15 mil millones de pesos por la compra de bonos de alto riesgo, el equivalente a una “Estafa Maestra” versión 4T. 2.- PEMEX, ahogado en adjudicaciones directas, contratos sin licitación y desvíos de recursos que huelen más a negocio privado que a empresa productiva del Estado. 3.- CONADE, en donde la Auditoría Superior de la Federación detectó el uso irregular de más de 100 millones de pesos, pero la rendición de cuentas brilló por su ausencia. Y, para cerrar con broche de oro, según un estudio realizado por Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI): el 60% de los implicados en casos de corrupción tanto del sexenio de AMLO como de Enrique Peña Nieto, ni siquiera han sido investigados. La 4T juró que acabaría con la corrupción, pero en los hechos no fue más que un eslogan de campaña. Lo que se combatió no fue la corrupción en sí, sino la percepción de la corrupción. Una narrativa muy bien cuidada, mañanera tras mañanera, para maquillar lo evidente: el sistema sigue podrido y el cambio prometido nunca llegó. En resumidas cuentas: si AMLO tenía razón al decir que ningún acto de corrupción ocurre sin el conocimiento del presidente, entonces su propio sexenio es la prueba más contundente de su afirmación…

Amparos de lujo para la “familia real”. #SePresumeeQué existen indicios de que se concedieron amparos en Tabasco y Zacateca para Andrés Manuel Jr. y Gonzalo Alfonso López Beltrán. Así es, lo leyó usted muy bien estimado lector: los hijos del presidente “más honesto” de la historia reciente de México, amparados como si fueran simples mortales perseguidos por la justicia. ¡Qué ironía! Quien presumía que en la 4T ya no había corrupción, ahora ve a su prole corriendo hacia los tribunales para evitar que la FGR les eche el guante encima. ¿No que nada deben? ¿No que son distintos? La explicación oficial es tan creíble como un billete de cinco pesos. Todo lo anterior ocurre justo cuando estalla el escándalo del huachicol fiscal, y, como la cereza del pastel, aparece la expulsión de Bermúdez Requena desde Paraguay rumbo a México. Claro que desde luego que muy seguramente son tan solo “coincidencias por demás que extrañas”. Porque bien lo dice el viejo y conocido refrán: “El que nada debe, nada teme”. Entonces, ¿Por qué tanto brinco estando el suelo tan parejo Andy y Bobby? Si el suelo está tan parejo y papá predicó que nadie por encima de la ley, entonces: ¿Por qué este miedo a que la justicia les toque a la puerta? Al final, los López Beltrán tan solo confirman lo que todos sospechábamos: la 4T no es diferente, simplemente es la misma historia de siempre, pero hoy con apellido presidencial…

La lista interminable. Sería interminable enumerar todos los delitos de los priístas y de los panistas: corrupción, saqueos, desfalcos, compadrazgos. Definitivamente nadie lo niega. Pero la diferencia -y el verdadero agravio- es que el ex presidente Andrés Manuel López Obrador y sus seguidores, juraron que no se repetiría la historia. Prometieron no robar, no mentir y no traicionar al pueblo de México. Hoy, siete años después, la realidad es otra pues hay: 1. Becas fantasmas. Miles de apoyos que no llegan a los jóvenes, pero aparecen como “cobrados” en los registros. El dinero se esfumó en la burocracia de la honestidad valiente. 2. Deuda pública duplicada. Mientras repiten el mantra de que “ellos tienen otros datos”, la deuda nacional se disparó. Negar la realidad no la desaparece, solo la encubre. 3. Huachicol fiscal. Se prometió combatirlo, se denunció con bombo y platillo, pero no hay un solo detenido de peso completo. El saqueo sigue, solo cambió de administradores. Y estos son apenas algunos pequeños ejemplos. Porque la lista completa sería tan larga como la paciencia del pueblo, que ya se está agotando. La 4T no llegó a acabar con la corrupción: llegó a administrar. No llegó a romper el pacto de impunidad: llegó a renovarlo. Y no llegó a gobernar con principios: llegó a gobernar con pretextos…

Estrategia al revés. Pareciera que la “estrategia de seguridad” del gobierno de MORENA no es contra los delincuentes, sino contra la ciudadanía. Todo indica que su plan maestro es sembrar caos, psicosis y miedo, para tener al pueblo en estado de sitio, mientras los verdaderos dueños de la plaza hacen y deshacen a sus anchas. Y claro, para la foto siempre aparecen la Guardia Nacional, la Marina, el Ejército y hasta el grupo élite de García Harfuch, todos simulando un combate frontal en contra del crimen organizado que solo existe en los discursos y boletines oficiales. Los hechos hablan por sí solos, a la vista de todos: balaceras, desaparecidos, extorsiones, cobros de piso y violencia desbordada. ¿La respuesta oficial? Teatrillo con uniformados marchando, vehículos blindados y lo mismo de siempre: “estamos trabajando”. La realidad es brutal: los únicos que viven tranquilos son los delincuentes. El resto, la ciudadanía, vive sitiada y desprotegida…

Guardia Nacional… ¿o Guardia Desarmada? Un grupo armado despojó de su camioneta a elementos de la Guardia Nacional en plena carretera Culiacán-Mazatlán, a la altura de Laguna de Canachi. Los delincuentes, muy tranquilos, se llevaron la unidad y dejaron a los “guardianes del orden” varados como turistas en una gasolinera. La pregunta es más que inevitable: si así humillan a los que se supone que nos cuidan, ¿Qué carajos podemos esperar los ciudadanos comunes y corrientes? Este episodio es el colmo de los colmos, la radiografía perfecta de la seguridad en México: los delincuentes mandan, la Guardia Nacional obedece… y la ciudadanía paga los platos rotos. ¿Guardia Nacional? Más bien parece Guardia Nacionalizada por el crimen organizado quien al parecer es quien realmente manda…

Sin Redundar y diciendo las cosas tal y como son. Suyos los comentarios estimados lectores…

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Un comentario sobre «Sin Redundar.»

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