RRC/Suiza: La controversia sobre Imane Khelif, boxeadora argelina que ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de París 2024, ha resurgido tras las declaraciones del presidente de la Asociación Internacional de Boxeo (IBA), Umar Kremlev. La IBA exige que Khelif devuelva su medalla debido a cuestionamientos sobre su elegibilidad de género, basados en pruebas de género que, según la IBA, no superó en el Campeonato Mundial previo. Kremlev ha criticado al Comité Olímpico Internacional (COI) por permitir su participación, argumentando que su pasaporte, que la identifica como mujer, no debería ser suficiente, y ha calificado la situación como una “traición al deporte”. Además, instó al presidente del COI, Thomas Bach, a disculparse con las boxeadoras afectadas y compensarlas económicamente.
Por otro lado, Khelif ha defendido su identidad, afirmando: “Soy una mujer. Nací mujer, he vivido como mujer y he competido como mujer”. Ha emprendido acciones legales contra medios y personas por difamación y desinformación, especialmente tras acusaciones de ser transgénero, algo que ella y el COI han desmentido. El COI, que desconoció a la IBA como organismo rector del boxeo olímpico y otorgó esa función a World Boxing para los Juegos de Los Ángeles 2028, respaldó la participación de Khelif basándose en su documentación legal.
Sin embargo, un informe médico reciente, citado en algunos medios y publicaciones en X, sugiere que Khelif tendría características biológicas masculinas, incluyendo cromosomas XY, lo que ha avivado el debate. Estas afirmaciones no han sido verificadas de manera concluyente por fuentes oficiales, y el tema sigue siendo objeto de controversia, con opiniones divididas entre quienes apoyan la decisión del COI y quienes consideran que se cometió una injusticia con otras competidoras.
Dado que la información disponible incluye tanto reportes de prensa como publicaciones en X, es importante señalar que las afirmaciones sobre el género de Khelif no están completamente corroboradas y podrían ser objeto de desinformación. La situación refleja un conflicto más amplio entre la IBA y el COI, así como debates sobre las políticas de elegibilidad de género en el deporte.

