Las tensiones entre India y Pakistán han escalado tras enfrentamientos en la Línea de Control (LoC) en Cachemira, días después de un ataque terrorista el 22 de abril de 2025 en Pahalgam, en la Cachemira administrada por India, donde 26 personas, principalmente turistas hindúes, fueron asesinadas. El grupo militante The Resistance Front (TRF), presuntamente vinculado a Lashkar-e-Taiba con base en Pakistán, reclamó la autoría. India acusó a Pakistán de apoyar el ataque, aunque sin presentar pruebas públicas, mientras Pakistán lo negó y pidió una investigación neutral.
Enfrentamientos en la Línea de Control
Desde el 24 de abril, se reportaron intercambios de disparos con armas ligeras y pesadas en varios sectores de la LoC, incluyendo el valle de Leepa, Samahni y Neelum. India afirmó que Pakistán inició el fuego, mientras funcionarios paquistaníes confirmaron los enfrentamientos sin aclarar quién comenzó. No se reportaron bajas civiles, pero la intensidad de los choques, que continuaron por siete noches consecutivas hasta el 1 de mayo, ha avivado temores de una escalada militar. Pakistán derribó un dron indio el 29 de abril, calificándolo de «espionaje», y reportó que cuatro cazas indios se acercaron a su espacio aéreo el 30 de abril, sin cruzarlo.
Respuesta Diplomática y Militar
India implementó medidas punitivas: suspendió el Tratado de Aguas del Indo (1960), crucial para la agricultura paquistaní, cerró pasos fronterizos, expulsó diplomáticos paquistaníes y revocó visas a ciudadanos de Pakistán. Pakistán respondió cerrando su espacio aéreo a aviones indios, suspendiendo el comercio bilateral y amenazando con abandonar el Acuerdo de Simla (1972). El primer ministro indio, Narendra Modi, prometió una «respuesta dura» y autorizó «libertad operativa» a su ejército, mientras el jefe militar Upendra Dwivedi supervisó operativos en Cachemira. India lanzó una cacería de militantes, demolió casas de sospechosos y detuvo a cientos de personas.
Pakistán, por su parte, advirtió que cualquier acción militar india sería un «acto de guerra», especialmente si se restringe el flujo de agua. El 30 de abril, un alto oficial paquistaní afirmó tener «inteligencia creíble» de un inminente ataque indio en 24-36 horas, plazo que pasó sin incidentes confirmados. En Pakistán-administrada Cachemira, se cerraron más de 1,000 escuelas religiosas y los residentes prepararon búnkeres ante el temor de represalias.
Contexto Histórico y Actual
El conflicto en Cachemira, dividido entre India y Pakistán desde 1947, ha desencadenado tres guerras (1947, 1965, 1999) y múltiples enfrentamientos. Ambos países reclaman la región en su totalidad. La reciente escalada recuerda crisis previas, como el ataque de Pulwama en 2019, que llevó a India a realizar ataques aéreos en Pakistán. Sin embargo, la suspensión del Tratado de Aguas del Indo y la retórica belicosa de Modi, impulsada por la presión interna tras el ataque sectario en Pahalgam, elevan el riesgo de conflicto.
Esfuerzos de Mediación
La ONU y Estados Unidos han instado a la «máxima contención». El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, contactó a ambos gobiernos el 1 de mayo para urging desescalada, mientras el secretario general de la ONU, António Guterres, ofreció mediación. Sin embargo, la falta de presión internacional significativa, especialmente de EE.UU., podría limitar la desescalada, a diferencia de crisis previas donde Washington tuvo un rol más activo.
Perspectiva
Aunque ambos países poseen arsenales nucleares, lo que históricamente ha limitado conflictos a gran escala, la retórica actual, la suspensión de tratados clave y los enfrentamientos continuos en la LoC sugieren un alto riesgo de escalada. Analistas advierten que cualquier acción militar india, como un ataque quirúrgico, podría desencadenar represalias paquistaníes, complicando la situación. La comunidad internacional sigue atenta, pero la ausencia de mediación efectiva y la presión interna en India para responder con fuerza mantienen la situación volátil.

