Rusia (RRC): En un giro inesperado en medio de las negociaciones internacionales sobre el conflicto en Ucrania y otros focos de tensión global, Rusia ha manifestado su disposición a aportar 1.000 millones de dólares al controvertido “Consejo de Paz” impulsado por el presidente estadounidense Donald Trump, con la particularidad de que este monto provendría de sus propios activos soberanos congelados en jurisdicciones occidentales desde 2022.
El anuncio se produce días después de que la Casa Blanca confirmara la invitación formal al presidente ruso Vladimir Putin para integrar este nuevo organismo internacional, bautizado como “Consejo de Paz” (Peace Council), cuya misión declarada es promover la estabilidad global, comenzando por la supervisión de la reconstrucción y gobernanza en Gaza, pero con aspiraciones de intervenir en otros conflictos.
Según fuentes diplomáticas y reportes de agencias internacionales, el Kremlin estaría evaluando aceptar la membresía permanente en el consejo mediante el pago de la cuota establecida en los estatutos preliminares del organismo: un aporte mínimo de 1.000 millones de dólares en efectivo durante el primer año, lo que eximiría a los contribuyentes de la limitación temporal de tres años impuesta a los miembros ordinarios.
Lo novedoso —y políticamente explosivo— es la propuesta rusa de utilizar parte de sus reservas internacionales inmovilizadas (principalmente los cerca de 210-300 mil millones de dólares en activos del Banco Central de Rusia congelados por la Unión Europea, Estados Unidos y aliados desde el inicio de la invasión a gran escala a Ucrania) para cubrir dicha contribución.
Esta idea ha generado reacciones inmediatas:
- Fuentes cercanas al equipo de Trump han calificado la propuesta como “interesante” y digna de consideración, en el marco de los esfuerzos por lograr acuerdos pragmáticos que descongelen tensiones globales.
- En Bruselas y Washington, varios analistas y funcionarios expresaron escepticismo y preocupación legal: cualquier liberación parcial o uso de esos fondos requeriría el consentimiento unánime de los países que los mantienen inmovilizados, algo improbable en el actual contexto sin avances concretos en un acuerdo de paz para Ucrania.
- Kiev y varios gobiernos europeos han advertido que cualquier mecanismo que permita a Rusia acceder prematuramente a sus activos congelados equivaldría a “premiar la agresión” y debilitaría la presión sobre Moscú para asumir reparaciones por los daños causados en Ucrania (estimados en cientos de miles de millones de dólares).
Hasta el momento, ni el Kremlin ni la Casa Blanca han confirmado oficialmente que las conversaciones hayan avanzado hacia un acuerdo concreto sobre esta vía de financiamiento. Sin embargo, el solo planteamiento pone de manifiesto el delicado equilibrio que buscan las partes: por un lado, Rusia intenta recuperar liquidez y legitimidad internacional; por otro, la administración Trump explora fórmulas innovadoras (y controvertidas) para financiar su iniciativa de “paz mediante inversión” sin comprometer directamente recursos estadounidenses adicionales.
Expertos en derecho internacional consultados coinciden en que cualquier transferencia o uso de los activos congelados rusos para este fin requeriría negociaciones multilaterales complejas y probablemente garantías de que dichos fondos no se destinarían a fines militares, algo difícil de verificar en la práctica.
Por ahora, la propuesta se mantiene en el terreno de la diplomacia especulativa, pero ilustra cómo los activos congelados —convertidos en uno de los principales instrumentos de presión económica contra Rusia— podrían convertirse también en moneda de cambio en las nuevas dinámicas geopolíticas de 2026.
