Estados Unidos ejecuta nueva serie de «ataques a gran escala» contra objetivos de ISIS en Siria.

Damasco / Washington, 10 de enero de 2026 — Las fuerzas armadas de Estados Unidos, en coordinación con fuerzas aliadas, llevaron a cabo este sábado una nueva serie de ataques aéreos a gran escala contra múltiples objetivos del grupo terrorista Estado Islámico (ISIS) en diversas regiones de Siria. La operación forma parte de la Operación Hawkeye Strike, lanzada en represalia por la emboscada mortal perpetrada por ISIS el 13 de diciembre de 2025 cerca de Palmira, en la que murieron dos soldados estadounidenses de la Guardia Nacional de Iowa y un intérprete civil estadounidense.

El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó que los ataques se realizaron aproximadamente a las 12:30 p.m. hora del Este (17:30 GMT), empleando más de 20 aeronaves —incluyendo cazas F-15E, aviones de ataque A-10 Thunderbolt II, cañoneras AC-130J, drones MQ-9 Reaper y aviones F-16 jordanos— que lanzaron más de 90 municiones de precisión contra al menos 35 objetivos del grupo yihadista.

Según el comunicado oficial de CENTCOM, los strikes apuntaron a infraestructura, depósitos de armas, rutas de suministro y otros sitios estratégicos utilizados por ISIS en todo el territorio sirio. El objetivo declarado es «erradicar el terrorismo islámico, prevenir futuros ataques y proteger a las fuerzas estadounidenses y aliadas en la región».

Esta acción representa una continuación de la campaña de represalias iniciada el 19 de diciembre de 2025, cuando se ejecutó el primer gran golpe de la operación Hawkeye Strike, que destruyó más de 70 objetivos en el centro de Siria. Desde entonces, fuerzas estadounidenses y aliadas han realizado múltiples misiones en tierra que resultaron en la muerte o captura de casi 25 operativos de ISIS y la destrucción de varios escondites de armas.

El presidente Donald Trump ordenó directamente la operación tras el ataque del 13 de diciembre, que generó un fuerte rechazo en Estados Unidos, especialmente por tratarse de miembros de la Guardia Nacional del estado de Iowa (apodado «Hawkeye State», de donde proviene el nombre de la operación).

CENTCOM enfatizó en su declaración:

«Si dañas a nuestros combatientes, te encontraremos y te eliminaremos en cualquier parte del mundo, sin importar lo mucho que intentes evadir la justicia».

Hasta el momento no se han reportado bajas estadounidenses en esta ronda de ataques, ni detalles específicos sobre víctimas entre los objetivos de ISIS o posibles impactos en civiles. Las autoridades militares no revelaron las ubicaciones exactas de los strikes.

La operación se enmarca en la presencia limitada pero continua de fuerzas estadounidenses en el noreste de Siria, donde apoyan a las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) en la lucha contra los remanentes del Estado Islámico, grupo que perdió su califato territorial en 2019 pero mantiene células activas capaces de realizar emboscadas y atentados.

Expertos en seguridad regional observan que estos golpes buscan evitar que ISIS recupere capacidad operativa en medio de la inestabilidad que persiste en Siria tras años de guerra civil.

La Casa Blanca y el Departamento de Defensa no han anunciado por ahora el fin de la Operación Hawkeye Strike, lo que sugiere que podrían producirse acciones adicionales en las próximas semanas.

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