Caracas, Venezuela (RRC): El poderoso ministro del Interior, Justicia y Paz de Venezuela, Diosdado Cabello, considerado el número dos del chavismo, hizo este sábado su primera aparición pública en las calles de Caracas tras la operación militar estadounidense que resultó en la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.
Cabello, visiblemente protegido con chaleco antibalas, casco y rodeado por un amplio dispositivo de seguridad que incluía al menos una treintena de escoltas armados y uniformados, transmitió un mensaje de calma y desafío al pueblo venezolano a través de medios estatales.
«El país está en completa calma», afirmó Cabello, quien calificó la intervención estadounidense como un «ataque artero, vil, criminal y terrorista» contra un «pueblo que dormía». Según sus palabras, Estados Unidos logró su objetivo «parcialmente», ya que esperaban una reacción descontrolada de la población, pero «el pueblo no salió desbocado».
El dirigente chavista instó a los venezolanos a «mantenerse calmados, alerta y movilizados», pero sin «facilitarle las cosas al enemigo invasor». «Confíen en el liderazgo político y militar. No caigamos en la desesperación ni en el pánico», enfatizó, mientras llamaba abiertamente a los colectivos y grupos motorizados a estar en alerta.
Cabello también interpeló a los organismos internacionales, preguntando si «van a hacer pública su complicidad ante el ataque invasor y el asesinato de civiles».
La reaparición de Cabello se produce en medio de un vacío de poder tras el anuncio del presidente estadounidense Donald Trump, quien confirmó que fuerzas de su país ejecutaron un «ataque a gran escala» en Venezuela, capturaron a Maduro y lo trasladaron fuera del país para enfrentar cargos por narcoterrorismo y tráfico de drogas.
Hasta el momento, otras figuras clave del régimen como el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, han condenado la acción, mientras la vicepresidenta Delcy Rodríguez ha exigido «pruebas de vida» de Maduro y su esposa.
Las calles de Caracas amanecieron con patrullajes intensos y relativa calma, aunque persiste la incertidumbre sobre el futuro del gobierno chavista en ausencia de su líder histórico.
