Alejandro Galván Araiza: El Camaleón Político de Nayarit.

Por Ricardo Reyes.

En el convulso panorama político de Nayarit, pocos nombres resuenan con tanta polarización como el de Hugo Alejandro Galván Araiza. Empresario de origen humilde que escaló en el mundo de la rotulación y la propaganda política, Galván ha navegado por las aguas turbulentas de la política nayarita como un hábil superviviente: cambiando de colores partidistas, acumulando cargos y enfrentando escándalos que van desde acusaciones de corrupción hasta detenciones por violencia familiar. A sus 51 años (nacido alrededor de 1974), este tepiqueño se ha convertido en una figura clave del morenismo local, aliado inseparable de la alcaldesa de Tepic, Geraldine Ponce, con quien se rumorea una relación sentimental y política que podría apuntar a la gubernatura de 2027. Pero su trayectoria no está exenta de sombras: investigaciones por nexos con el prófugo exgobernador Ney González Sánchez y una renuncia reciente al Ayuntamiento de Tepic en diciembre de 2024 lo posicionan como un actor controvertido en un estado marcado por la impunidad y las pugnas internas.

Orígenes: De la Rotulación a la Propaganda Política.

Galván Araiza no nació en cuna de oro. Hijo de una familia modesta en Tepic, capital de Nayarit, abandonó los estudios de Derecho en la Universidad Autónoma de Nayarit (UAN) para lanzarse al mundo empresarial a los 22 años. En febrero de 1996, con apenas 30 mil pesos invertidos en una computadora y un plotter de corte para vinilos, fundó lo que sería su empresa insignia: un taller de rotulación computarizada. Trabajando desde la casa de su madre, innovó en un nicho incipiente: recortes de letras adhesivas para carteles y letreros, un servicio que pronto se expandió a impresiones digitales y publicidad gráfica.

Su primer gran salto fue la creación de la revista Trato Directo (1995), una publicación semanal que duró 66 ediciones y le abrió puertas con comerciantes locales. Evolucionó a Servicio Directo, enfocada en servicios a domicilio, lo que le permitió tejer una red de contactos empresariales. Pronto, su taller se convirtió en el principal proveedor de propaganda política en Nayarit, surtiendo campañas electorales que, según él mismo, representan «la segunda industria más rentable del estado». Clientes como Jersynay y pedidos de Guerrero o incluso Estados Unidos consolidaron su reputación, pero Galván siempre criticó la externalización de trabajos a Guadalajara, argumentando que frenaba el empleo local. Pagaba impuestos puntuales (IVA, ISR y 2% sobre nómina) y generaba hasta ocho empleos directos, posicionándose como «la empresa más importante de Nayarit en su ramo».

Esta experiencia en impresión política fue su carta de entrada al juego grande. Galván no solo producía carteles; entendía el poder de la imagen en las campañas, un conocimiento que lo catapultaría de empresario a operador político.

Entrada al PRI: Diputado y Aliado de Ney González.

El salto a la política formal llegó con el Partido Revolucionario Institucional (PRI), donde Galván se alineó con la corriente «Ola Roja», impulsora de la gubernatura de Ney Manuel González Sánchez (2011-2017). Con 22 años de militancia priísta, fue elegido diputado local por el Distrito 4 en la LXI Legislatura (2011-2014), representando al PRI en el Congreso de Nayarit. Durante su periodo, se enfocó en temas agrarios y de desarrollo local, aunque su perfil bajo contrastaba con su rol como empresario de campañas.

En 2013, como legislador, Galván pidió «democracia interna» al PRI ante las selecciones para 2014, criticando favoritismos en candidaturas. Sin embargo, su lealtad a González lo vinculó a un gobierno marcado por acusaciones de corrupción. Tras el fin de su diputación, aspiró a la presidencia municipal de Tepic en 2015, pero el descontento con el PRI lo llevó a un quiebre radical.

El Giro al PAN: «Síganme los Buenos».

En febrero de 2015, Galván renunció al PRI por «injusticias» y «corrupción interna», uniéndose al Partido Acción Nacional (PAN). «No claudicaré en mi decisión… ahora mi lealtad es al pueblo», declaró al registrarse como precandidato a diputado federal por el Distrito 2. Adoptó la frase «Síganme los buenos» como lema, evocando a Pancho Villa, y prometió una campaña «de nivel» con «gente buena». Su salto al panismo fue visto como oportunista, pero le dio visibilidad: defendió públicamente a González en 2020, pese a las investigaciones en su contra.

Como panista, Galván compitió por la alcaldía de Tepic en 2017, pero no logró la victoria. Su periodo en el PAN duró poco; para 2021, con el ascenso de Morena en Nayarit, comenzó a repositionarse.

Del Azul al Guinda: El Abrazo a Morena y la Alianza con Geraldine Ponce.

El cambio más drástico llegó en 2021-2022: del azul panista al guinda morenista. Galván se unió al equipo de Geraldine Ponce Méndez, alcaldesa de Tepic electa por Morena en 2021. A pesar de prometer en 2022 «no estar en la boleta electoral nunca más», aceptó el cargo de Director General de la Oficina Ejecutiva del Gabinete Municipal, fungiendo como «secretario técnico» y coordinador de directores. Su sueldo: 28 mil 316 pesos mensuales, según el Portal de Transparencia.

Esta alianza trascendió lo profesional. Rumores lo señalan como pareja sentimental de Ponce, y en 2023, el Registro Nacional de Población (Renapo) reveló que su hija, María Alejandra Galván Ponce, lleva su apellido como padre. Ponce, exaspirante a novia de AMLO en 2018, delegó tareas municipales en Galván durante su embarazo, formalizado por carta oficial.

En septiembre de 2024, Ponce lo designó «primer Gerente de la Ciudad» de Tepic, un rol innovador para profesionalizar servicios públicos: agua, basura, alumbrado y bacheo. Galván prometió «horas extras sin horario fijo», incluso 24-36 horas en lluvias, para «llevar soluciones al ciudadano». En abril de 2025, inició reuniones mensuales con Comités de Acción Ciudadana, consolidando su imagen como operador eficiente.

Escándalos: Detención, Corrupción y Persecución Política.

La luna de miel terminó en septiembre de 2023. El 8 de ese mes, agentes de la Fiscalía de Nayarit irrumpieron armados en la casa de Ponce, deteniendo a Galván por violencia familiar y amenazas contra una mujer (identidad reservada). Ponce transmitió en vivo el operativo, acusando al gobernador morenista Miguel Ángel Navarro de «persecución política» y «venganza». Galván, escondido en una habitación, fue liberado esa noche tras audiencia, pero el incidente expuso tensiones internas en Morena nayarita.

La Fiscalía lo investiga desde 2022 por presuntos nexos con Ney González, prófugo por peculado, tráfico de influencias y falsificación. Galván habría actuado como «prestanombres» en ilícitos, lo que lo alejó temporalmente de cargos públicos. Días antes de su detención, denunció amenazas del gobernador y un robo armado en su casa. En redes, lo tildan de «camaleón político» por sus saltos partidistas, y un post de 2025 lo acusa de responder agresivamente a cuestionamientos sobre la administración de Tepic.

Renuncia y Rumores de Gubernatura: ¿Hacia 2027?.

El 28 de diciembre de 2024, Galván renunció como Jefe de Gabinete de Tepic, sin detallar razones públicas, pero en un contexto de pugnas por la sucesión estatal. Fuentes locales sugieren que busca reposicionarse para 2027, cuando expire el sexenio de Navarro. Junto a Ponce, forman una «pareja diabólica» según críticos, compitiendo por la candidatura morenista a la gubernatura. Un video de noviembre de 2025 los muestra como «hundidos en escándalos», pero con ambiciones intactas.

En Instagram y Facebook, Galván mantiene perfiles activos (@alejandrogalvantepic), promocionándose como experto en comunicación y estrategia. Su renuncia podría ser un movimiento táctico para evitar investigaciones o escalar.

Conclusión: ¿Superviviente o Oportunista?.

Alejandro Galván Araiza encarna el pragmatismo nayarita: de impresor de carteles a gerente de ciudad, de priísta a morenista, siempre adaptándose al viento dominante. Su alianza con Ponce lo fortalece, pero las sombras de corrupción y violencia lo debilitan. En Nayarit, donde el PRI de González dejó un legado de impunidad, Galván representa tanto el cambio como la continuidad. ¿Llegará a la gubernatura? Solo el tiempo —y las urnas de 2027— lo dirán. Por ahora, su historia es un recordatorio: en política, el color no importa tanto como la habilidad para cambiarlo.

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