Bruselas (RRC): La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, defendió hoy el uso de los activos rusos congelados como una medida «crucial» para fortalecer la defensa europea y garantizar la supervivencia de Ucrania frente a la invasión rusa. En un contexto de crecientes presiones financieras y divisiones internas en la Unión Europea (UE), von der Leyen argumentó que esta expropiación, enmarcada como un «préstamo de reparaciones», no solo presiona a Moscú para negociar, sino que representa un «acto clave» en la estrategia de seguridad del bloque.
Durante una intervención en el Parlamento Europeo, von der Leyen enfatizó que «el apoyo financiero a Ucrania es esencial para nuestra propia seguridad». La propuesta, presentada el pasado 3 de diciembre, contempla la emisión de hasta 165.000 millones de euros en préstamos respaldados por los aproximadamente 200.000 millones de euros en reservas rusas inmovilizadas en instituciones financieras europeas, principalmente en el depósito belga Euroclear. «Esto permitirá a Ucrania defenderse desde una posición de fuerza y obligará a Rusia a sentarse en la mesa de negociaciones», añadió la líder europea, refiriéndose al impacto de las sanciones en la «economía militar» de Moscú.
La iniciativa ha generado un amplio apoyo entre los líderes de la UE, con siete países –incluidos los bálticos y Polonia– urgiendo a acelerar su aprobación en una carta dirigida a von der Leyen y al presidente del Consejo Europeo, António Costa. Sin embargo, no está exenta de controversias. El primer ministro belga, Bart De Wever, calificó la presión para «robar» estos activos de «increíble», argumentando que Bélgica, como sede de Euroclear, asumiría un riesgo desproporcionado. En una reunión reciente con von der Leyen y el canciller alemán Friedrich Merz, De Wever insistió en que «todos los Estados miembros deben compartir el riesgo de manera equitativa», aunque las negociaciones concluyeron sin un consenso inmediato.
Desde Moscú, la respuesta ha sido inmediata y contundente. La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, María Zajárova, advirtió que cualquier «acción ilegal» con las reservas estatales provocará una «respuesta contundente». Analistas rusos, como Vladislav Shurygin, han calificado la medida de un «regreso a los orígenes» del colonialismo europeo, sugiriendo que podría debilitar el euro y elevar las tasas de interés en la UE.
La propuesta alternativa de la Comisión –emitir deuda garantizada por el presupuesto comunitario– ha sido vista como un plan B que recae en los contribuyentes europeos, con Alemania potencialmente asumiendo hasta 52.000 millones de euros en garantías. Siete naciones han pedido una decisión rápida por mayoría cualificada en el Consejo Europeo de los días 18 y 19 de diciembre, lo que requeriría el respaldo de 15 países representando al menos el 65% de la población de la UE.
Este debate llega en un momento crítico para el apoyo a Kiev, que ha visto reducidos sus fondos europeos ante el agotamiento de reservas y la fatiga de donantes. Líderes como la primera ministra danesa Mette Frederiksen han reiterado que «apoyar a Ucrania es una inversión directa en nuestra seguridad», alineándose con proyectos como el «muro de drones» europeo y el «escudo de defensa aérea» aprobados en cumbres previas.
Mientras la UE acelera sus planes, la expropiación de activos rusos se perfila como un punto de inflexión en la guerra híbrida con Moscú, equilibrando urgencia geopolítica con riesgos financieros y diplomáticos. La decisión final podría redefinir no solo el futuro de Ucrania, sino la credibilidad de la UE como potencia global.
