El expríncipe Andrés, caído en desgracia por el escándalo Epstein, pierde sus últimos honores militares.

Londres (RRC): En un movimiento que culmina años de controversia y descrédito para la monarquía británica, el expríncipe Andrés, hermano menor del rey Carlos III, ha sido despojado de sus últimos honores militares este lunes, según confirmó el Ministerio de Defensa del Reino Unido. La decisión, impulsada por el propio monarca y avalada por el gobierno, elimina el título honorario de vicealmirante de la Royal Navy, un cargo simbólico que Andrés ostentaba desde 2015. Este paso finaliza la progresiva marginación del otrora «héroe de las Malvinas», ahora conocido simplemente como Andrew Mountbatten-Windsor, y responde a la presión pública e internacional por sus vínculos con el financiero estadounidense Jeffrey Epstein, condenado por tráfico sexual de menores.

El anuncio se produce apenas dos meses después de que el Palacio de Buckingham iniciara el proceso formal para revocar los títulos reales de Andrés el 30 de octubre. En esa fecha, el rey Carlos III, en un gesto sin precedentes en la historia moderna de la familia real, ordenó la eliminación del estilo de «Su Alteza Real», el ducado de York y el título de príncipe, que Andrés había heredado al nacer como hijo de la fallecida reina Isabel II. Además, se le ordenó desalojar la Royal Lodge, su lujosa residencia de 30 habitaciones en los terrenos del Castillo de Windsor, donde residía desde 2002. «El rey ha priorizado la integridad de la Corona», indicó un comunicado oficial del palacio, que subrayó la «simpatía eterna» hacia las víctimas de abusos sexuales.

La gota que colmó el vaso fue la publicación póstuma de las memorias de Virginia Giuffre, una de las víctimas clave de Epstein, titulada Nobody’s Girl. Giuffre, quien falleció por suicidio en Australia en abril de 2025 a los 41 años, detalló en el libro alegaciones de abuso sexual por parte de Andrés en tres ocasiones cuando ella tenía 17 años: en Londres, Nueva York y la isla privada de Epstein, Little St. James. Según Giuffre, Epstein le pagó 15.000 dólares por el encuentro en Londres, y Andrés actuó como si «tener sexo conmigo fuera su derecho de nacimiento». La familia de Giuffre celebró la decisión real: «Nuestra hermana luchó incansablemente por la rendición de cuentas; ahora, otros asociados de Epstein deben enfrentar el juicio», declararon en un comunicado.

Los lazos de Andrés con Epstein datan de 1999, cuando fueron presentados por Ghislaine Maxwell, la exnovia y cómplice convicta del financiero. Epstein se suicidó en 2019 mientras esperaba juicio por tráfico sexual, pero documentos judiciales desvelados en febrero de 2025 revelaron correos electrónicos de Andrés a Epstein hasta al menos 2011, contradiciendo su afirmación en una desastrosa entrevista con la BBC en 2019 de que había cortado todo contacto en 2010. Aquella aparición televisiva, en la que Andrés negó conocer a Giuffre y alegó no poder sudar por un trauma de guerra, precipitó su retiro de los deberes públicos. En 2022, la reina Isabel II ya le había retirado títulos militares y patronatos de caridad tras un acuerdo extrajudicial con Giuffre por una suma millonaria, sin admisión de culpa.

La revocación de los honores militares, anunciada por el secretario de Defensa John Healey en una entrevista con la BBC, fue recomendada por altos mandos del Ejército y la Marina Real, que consideraban a Andrés «una vergüenza» para las fuerzas armadas. «Sobre consejo del rey, el gobierno está trabajando para eliminar estos roles honorarios», afirmó Healey. Fuentes palaciegas indican que el príncipe heredero, William, influyó en la decisión, priorizando la reputación de la monarquía en un año marcado por escándalos, incluyendo vínculos de la exesposa de Andrés, Sarah Ferguson, con Epstein.

Expertos reales advierten que, sin la protección implícita de su estatus, Andrés, de 65 años, enfrenta mayor vulnerabilidad legal. Un congresista demócrata estadounidense, Suhas Subramanyam, ha exigido que testifique ante un comité del Congreso sobre sus lazos con Epstein y Maxwell, con plazo hasta el 20 de noviembre –aunque no es obligatorio–. Encuestas recientes muestran que la mayoría de los británicos apoya la extradición de Andrés a EE.UU. para investigar no solo el caso Epstein, sino también presuntos abusos durante su rol como enviado comercial del Reino Unido.

Andrés ha negado «vigorosamente» todas las acusaciones y, en un comunicado del 17 de octubre, expresó: «Apoyo mi decisión de hace cinco años de alejarme de la vida pública; ahora, con el acuerdo de Su Majestad, debo ir un paso más allá». Sin embargo, su silencio reciente contrasta con la tormenta mediática. Republicanos en el Congreso de EE.UU. han impulsado un proyecto de ley para divulgar más registros de Epstein, respaldado por el expresidente Donald Trump, lo que podría exponer a más figuras de élite.

Este capítulo cierra una era para Andrés, quien pasó de ser el «príncipe preferido» de Isabel II a un paria real. La monarquía, aún recuperándose de la muerte de la reina en 2022 y tensiones con Harry y Meghan, busca con esto restaurar su «regalidad». Pero, como advierte la analista real Jenny Hagan, «hasta que Andrés revele qué ocurrió con Epstein, el escándalo no se cerrará del todo». Mientras tanto, las víctimas como Giuffre dejan un legado de lucha por justicia en las sombras del poder.

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