Caracas en tensión: Maduro responde al ultimátum de Trump con una lista de exigencias para ceder el poder.


Caracas, Venezuela (RRC): En un giro dramático que ha elevado la crisis venezolana a un punto de ebullición, el presidente Nicolás Maduro ha presentado una lista de peticiones a Estados Unidos como condición para entregar el poder, según revelaron fuentes cercanas a las negociaciones en Washington. Esta respuesta llega apenas días después de una tensa llamada telefónica entre Maduro y su homólogo estadounidense, Donald Trump, en la que el mandatario norteamericano le dio un ultimátum: abandonar el país de inmediato o enfrentar una escalada militar sin precedentes en el Caribe.

La conversación, confirmada por Trump y descrita por él como «breve y clara», incluyó la oferta de un salvoconducto seguro para Maduro, su esposa Cilia Flores y su hijo, permitiéndoles exiliarse en Rusia u otro país de su elección. Sin embargo, el líder venezolano rechazó la propuesta inmediata y contrapropuso un esquema de transición controlada que, según analistas, busca preservar el legado chavista a toda costa.

Entre las principales exigencias de Maduro, destacadas por el New York Times y The Atlantic, se encuentran:

  • Amnistía total para él y su círculo cercano, incluyendo altos mandos militares y funcionarios clave, con garantías de no extradición ni persecución judicial por parte de EE.UU.
  • Plazo de 18 meses a dos años para una transición ordenada, durante el cual el chavismo mantendría el control de las Fuerzas Armadas y posiciones clave en el gobierno, evitando una «remoción inmediata de fichas».
  • Acceso preferencial a los recursos venezolanos, como las vastas reservas de petróleo –las mayores del mundo–, para empresas energéticas estadounidenses, a cambio de levantar sanciones y frenar el despliegue militar en la región.

Estas demandas, transmitidas a través de canales diplomáticos indirectos, responden a la estrategia de «pedir más para ceder menos», según el politólogo venezolano Luis Nunes, quien calificó la maniobra como un intento desesperado por parte de Maduro de evitar un colapso total. «Es una negociación donde Caracas busca tiempo para reorganizarse, pero Washington ha sido tajante: no hay espacio para dilaciones», explicó Nunes en declaraciones a El Comercio.

El rechazo estadounidense no se hizo esperar. Fuentes de la Casa Blanca, citadas por el Miami Herald, indicaron que Trump, asesorado por el secretario de Estado Marco Rubio, descartó por completo las condiciones, comparándolas con el «modelo cubano» que permitió a los Ortega en Nicaragua perpetuarse en el poder. «Le dimos a Maduro una oportunidad de irse. Le dijimos que podía ir a Rusia o a otro país», afirmó el senador republicano Markwayne Mullin en una entrevista con CNN, subrayando que la administración Trump prioriza una salida inmediata para restaurar la democracia en Venezuela.

Contexto de una crisis al límite.

El intercambio se produce en medio de un masivo despliegue militar de EE.UU. en el Caribe, iniciado en septiembre y que incluye destructores, aviones de combate, 15.000 efectivos y el portaaviones más grande del mundo. Oficialmente, Washington lo justifica como una operación contra el narcotráfico, enfocada en el «Cártel de los Soles» –designado como organización terrorista y supuestamente dirigido por Maduro–. Sin embargo, Caracas lo denuncia como una «agresión imperialista» para apoderarse de sus reservas petroleras.

Maduro, quien asumió un tercer mandato controvertido tras las elecciones de julio de 2024 –acusadas de fraude por la oposición–, ha perdido aliados regionales clave este fin de semana. En Honduras y San Vicente y las Granadinas, gobiernos afines al chavismo cayeron en las urnas, dejando a Venezuela con solo Cuba como socio confiable en la zona. Además, Argentina ha elevado la presión al solicitar a la Corte Penal Internacional la detención inmediata de Maduro por violaciones a los derechos humanos.

Desde Miraflores, el régimen respondió con ejercicios militares en la costa y una carta desesperada a la OPEP, pidiendo auxilio contra lo que llaman un «intento de derrocamiento». En su primera aparición pública desde la llamada con Trump, Maduro reapareció este domingo para calificar las acciones de EE.UU. como una «burda política intervencionista», aunque evitó detalles sobre las negociaciones.

¿Hacia una escalada inevitable?.

Expertos como Nunes advierten que el fracaso de esta ronda podría marcar un «punto de no retorno», abriendo la puerta a operaciones cibernéticas, sabotajes o incluso intervenciones terrestres por parte de EE.UU. –escenarios que el Pentágono ya ha planificado en secreto. Mientras tanto, la oposición venezolana, liderada por figuras como María Corina Machado, celebra la presión internacional como una «nueva oportunidad» para el pueblo, que sufre una crisis humanitaria con millones de exiliados y una economía colapsada.

El mundo observa con preocupación: ¿cederá Maduro ante la tormenta, o su lista de peticiones será el último clavo en el ataúd de una negociación fallida? Por ahora, el silencio de Washington sugiere que la pelota está en la cancha de Caracas, y el tiempo se agota.

Entradas relacionadas

Deja tu comentario