París (RRC): El presidente de Francia, Emmanuel Macron, reveló este jueves un ambicioso plan para revitalizar la defensa nacional mediante la creación de un servicio militar voluntario de 10 meses, dirigido a jóvenes de 18 y 19 años. La iniciativa, que entrará en vigor a partir del verano de 2026, busca responder a un contexto geopolítico de «crecientes amenazas» en Europa, sin recurrir a la obligatoriedad del servicio militar, abolido en el país en 1997.
En un discurso pronunciado desde el cuartel de Varces, en los Alpes franceses, Macron enfatizó la necesidad de «movilizar a la nación para defenderse y ser respetada». «En un momento en que todos nuestros aliados europeos avanzan frente a una amenaza que pesa sobre todos nosotros, Francia no puede permanecer inmóvil», declaró el mandatario, aludiendo implícitamente a tensiones como la guerra en Ucrania y la postura rusa. El servicio, descrito como «puramente militar», se limitará exclusivamente a misiones en territorio nacional, descartando envíos al extranjero para evitar controversias sobre posibles bajas.
Detalles de la propuesta: Un compromiso cívico remunerado y escalonado.
El programa se estructura en dos fases claras. El primer mes consistirá en una «estancia de cohesión» de iniciación, seguida de nueve meses de integración en unidades militares, donde los voluntarios compartirán la vida cotidiana con soldados profesionales. Al finalizar, los participantes podrán reanudar sus estudios o incorporarse al mundo laboral con el apoyo del Ejército, e integrarán la reserva operativa para eventuales necesidades futuras.
Macron precisó que los voluntarios recibirán equipamiento completo y una remuneración de aproximadamente 800 euros mensuales (alrededor de 926 dólares), lo que lo convierte en una opción atractiva para jóvenes en busca de experiencia y estabilidad económica. El costo estimado supera los 2.000 millones de euros, financiados mediante un incremento en el presupuesto de Defensa en la ley de programación militar 2026-2030.
En cuanto a la escala, el Gobierno prevé un arranque modesto: unos 3.000 participantes en el verano de 2026, escalando a 10.000 en 2030 y hasta 50.000 anuales para 2035. «Nuestra juventud tiene sed de compromiso y está lista para levantarse por la patria», afirmó Macron, sustituyendo así al controvertido Servicio Nacional Universal (SNU), que solo duraba 12 días y ha sido criticado por su falta de profundidad.
Contexto geopolítico y rechazo a la conscripción obligatoria.
La anuncio llega en medio de un debate acalorado sobre la seguridad europea. Recientemente, declaraciones del jefe del Estado Mayor del Ejército, Fabien Mandon, sobre la disposición de Francia a «aceptar perder a sus hijos» ante amenazas rusas generaron polémica, obligando a Macron a aclarar que «no vamos a enviar a nuestros jóvenes a Ucrania». Países vecinos como Alemania y Bélgica han reactivado formas de conscripción voluntaria en respuesta al conflicto ucraniano, inspirando esta medida francesa.
Aunque Macron descartó explícitamente el retorno al servicio militar obligatorio –considerado obsoleto tras el fin de la Guerra Fría–, dejó una puerta entreabierta para una «movilización excepcional» de toda una promoción de jóvenes, si el Parlamento lo aprueba en caso de crisis extrema. Esta flexibilidad busca equilibrar la preparación militar con las demandas de un Ejército profesional moderno.
Reacciones iniciales y perspectivas.
La propuesta ha encendido el debate político en Francia. Partidarios la ven como un «pacto renovado» entre el Estado y sus ciudadanos, fomentando valores cívicos y habilidades prácticas. Críticos, sin embargo, cuestionan su voluntariedad real y el impacto en una juventud ya presionada por desafíos económicos y educativos. Organizaciones juveniles han pedido más detalles sobre incentivos laborales post-servicio, mientras que ecologistas advierten sobre el énfasis en la militarización en detrimento de otras formas de servicio nacional, como el ambiental.
Detalles adicionales se esperan para enero de 2026, cuando se publique el marco normativo completo. Con este paso, Francia se posiciona como un actor proactivo en la defensa europea, alineándose con aliados que fortalecen sus reservas ante un panorama incierto. Macron concluyó su intervención con un llamado a la unidad: «No se trata de un enemigo específico, sino de estar preparados para lo imprevisible».
