Michoacán (RRC): En un operativo coordinado que forma parte del «Plan Michoacán por la Paz y la Justicia», autoridades federales y estatales detuvieron a Jaciel Antonio “N”, un hombre de 36 años señalado como el reclutador de dos personas directamente involucradas en el homicidio del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo Rodríguez.
La captura, ocurrida en las inmediaciones de un hotel en esta ciudad, representa un avance significativo en la desarticulación de la célula criminal ligada al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), responsable del atentado que conmocionó al país el pasado 1 de noviembre.
El contexto del crimen que sacudió a Michoacán
Carlos Manzo, un político independiente que asumió la alcaldía de Uruapan en septiembre de 2024, fue asesinado a tiros durante el Festival de las Velas, un evento público en la plaza principal de la ciudad conmemorativo del Día de Muertos.
El ataque, perpetrado por un sicario de 17 años identificado como Víctor Manuel “N”, ocurrió en medio de una multitud y dejó al descubierto la vulnerabilidad de las figuras públicas en regiones azotadas por la violencia del narcotráfico.
Manzo, conocido por su firme postura contra el crimen organizado y sus llamados de auxilio a los gobiernos federal y estatal, se convirtió en blanco de una ejecución que generó protestas masivas en Uruapan, Morelia y la Ciudad de México.
El tirador, reclutado en condiciones de vulnerabilidad social y adicción, fue abatido en el lugar por elementos de seguridad, pero las investigaciones revelaron una red más amplia.
Según el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Omar García Harfuch, el homicidio fue planeado en un grupo de mensajería cifrada, con «halcones» (vigilantes) monitoreando los movimientos del alcalde y órdenes directas desde mandos superiores del CJNG.
La captura de Jaciel Antonio “N” y su rol en la red criminal
La detención de Jaciel Antonio “N” se dio gracias a labores de inteligencia de gabinete y campo, involucrando a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), la Secretaría de Marina (Semar), la Fiscalía General de la República (FGR), la Guardia Nacional (GN) y la SSPC, en coordinación con la Fiscalía General del Estado de Michoacán (FGE) y la Secretaría de Seguridad Pública estatal.
El sospechoso, originario de la zona, fue arrestado por delitos de cohecho y contra la salud, pero su implicación principal radica en su actividad como reclutador.
De acuerdo con la SSPC, Jaciel Antonio “N” operaba en centros de rehabilitación para adicciones, donde identificaba y captaba a personas en situaciones de fragilidad para integrarlas a células delictivas.
Específicamente, se le acusa de haber reclutado a dos individuos que participaron activamente en el asesinato de Manzo: Víctor Manuel “N”, el ejecutor material, y Fernando Josué “N”, un cómplice de 16 años que acompañó al tirador horas antes del ataque.
Estos jóvenes, ambos menores de edad y con perfiles de vulnerabilidad, fueron encontrados sin vida el 10 de noviembre en la carretera Uruapan-Paracho, presumiblemente ejecutados por sus propios cómplices para silenciarlos y obstaculizar la investigación.
Jaciel Antonio “N” no actuaba solo; formaba parte de una cadena de mando que incluía a Ramiro “N”, un coordinador logístico de 35 años con antecedentes por portación de armas, quien fungía como instructor y enlace entre los reclutas y los líderes superiores. Ramiro “N” también fue hallado muerto en circunstancias similares, lo que sugiere una purga interna en la célula del CJNG para cubrir rastros.
Avances previos en la investigación: Detenciones que cierran el círculo
La captura de Jaciel Antonio “N” se suma a una serie de arrestos que han desmantelado progresivamente la estructura detrás del crimen. El 19 de noviembre, Jorge Armando “N”, alias “El Licenciado”, fue detenido en Morelia como uno de los presuntos autores intelectuales.
Este operador del CJNG, quien coordinó la logística y dio órdenes directas, fue trasladado al penal de máxima seguridad El Altiplano en el Estado de México.
“El Licenciado” operaba bajo las instrucciones de Ramón Ángel Álvarez Ayala, “El R1”, líder regional del cártel en al menos cuatro municipios michoacanos.
Días después, el 21 de noviembre, siete escoltas de Manzo –seis hombres y una mujer de la Policía Municipal– fueron arrestados por “homicidio calificado en comisión por omisión”.
Estos elementos, parte del círculo íntimo de seguridad del alcalde durante el evento fatal, fueron detenidos en la Casa de la Cultura de Uruapan.
Uno de ellos permanece prófugo. La FGE investiga si su negligencia facilitó el acceso del sicario, en un contexto de posibles infiltraciones en las fuerzas locales.
El arma utilizada en el asesinato, una pistola calibre 9 mm, también ha sido ligada a otros crímenes en la región, ampliando el alcance de la indagatoria.
Implicaciones para la seguridad en Michoacán
Este caso expone la sofisticación de las operaciones del CJNG en Michoacán, donde el reclutamiento en centros de rehabilitación se ha convertido en una táctica recurrente para engrosar filas de sicarios y distribuidores de droga.
La muerte de Manzo no solo dejó un vacío en la administración local –asumido por su viuda, Grecia Quiroz, quien recibe protección del Ejército– sino que impulsó el despliegue de más de 10,000 elementos federales en el estado bajo el plan anunciado por la presidenta Claudia Sheinbaum el 4 de noviembre.
García Harfuch ha enfatizado que las investigaciones continúan, con énfasis en programas sociales para atacar las raíces de la violencia, como la adicción y la pobreza que facilitan el reclutamiento.
Mientras tanto, Uruapan permanece en alerta, recordando que la paz en esta región aguacatera depende no solo de detenciones, sino de una estrategia integral contra el crimen organizado.
La detención de Jaciel Antonio “N” es un recordatorio sombrío de cómo el narco permea las estructuras sociales más vulnerables, pero también un testimonio de la coordinación interinstitucional que busca restaurar la justicia en un estado marcado por la impunidad.
Las autoridades esperan que este golpe debilite aún más a la célula responsable, aunque el camino hacia la seguridad plena luce aún largo.
