Johannesburgo (RRC): Hoy ha dado inicio la XX Cumbre de Líderes del Grupo de los Veinte (G20) en el Johannesburg Expo Centre (Nasrec), en las afueras de Soweto, Johannesburgo. Por primera vez en la historia, este foro que reúne a las principales economías del mundo se celebra en suelo africano, bajo la presidencia de Sudáfrica y con el lema Solidaridad, Igualdad y Sostenibilidad. La reunión, que se extenderá hasta el 23 de noviembre, busca colocar las prioridades del Sur Global en el centro de la agenda internacional: lucha contra la desigualdad, alivio de la deuda de países en desarrollo, acción climática urgente y reforma de las instituciones financieras globales.
El presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, abrió la sesión plenaria destacando el significado histórico del evento: “Hoy se despliega un momento histórico en Johannesburgo mientras el mundo dirige su mirada a África. Por primera vez, la Cumbre de Líderes del G20 se celebra en suelo africano”. Ramaphosa insistió en que “no permitiremos que nada disminuya el valor, la estatura y el impacto de la primera presidencia africana del G20”.
Adopción inmediata de una declaración pese al boicot estadounidense
En un gesto sin precedentes, los líderes adoptaron al inicio mismo de la cumbre una declaración final consensuada, que había sido negociada el viernes sin la participación de Estados Unidos. El documento aborda la crisis climática, la necesidad de mayor financiación para la adaptación en países vulnerables, el alivio de la deuda externa de naciones pobres y el compromiso con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU de cara al plazo de 2030. Fuentes diplomáticas confirmaron que el texto incluye referencias explícitas al “cambio climático”, algo que Washington había intentado vetar en reuniones previas.
La Casa Blanca calificó la adopción del documento sin su aporte como “vergonzosa”, pero Ramaphosa celebró el “abrumador consenso” y agradeció a las delegaciones por trabajar “de buena fe”.
Ausencias notables que no impidieron el avance
La cumbre se desarrolla en un contexto de tensiones geopolíticas y ausencias de alto perfil:
- Estados Unidos: El presidente Donald Trump mantiene el boicot anunciado meses atrás, alegando falsas acusaciones de “genocidio blanco” en Sudáfrica y rechazo a la agenda de “diversidad, equidad, inclusión y cambio climático”. Solo el encargado de negocios de la embajada estadounidense en Pretoria asistirá a la ceremonia de traspaso de la presidencia el domingo.
- China: El presidente Xi Jinping no viajó; representa al país el primer ministro Li Qiang.
- Rusia: Vladimir Putin no asiste de forma virtual o no participa directamente por la orden de arresto de la Corte Penal Internacional.
- Argentina: El presidente Javier Milei se sumó al boicot estadounidense y envió a su canciller.
A pesar de ello, solo 13 de los 19 jefes de Estado o Gobierno de los miembros del G20 están presentes en persona. Entre los asistentes destacan el presidente francés Emmanuel Macron, la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen, el canciller alemán Friedrich Merz, el primer ministro indio Narendra Modi, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y el presidente del Consejo Europeo António Costa.
Agenda centrada en el Sur Global
Sudáfrica ha estructurado la cumbre en torno a tres pilares:
- Solidaridad frente a conflictos armados y pandemias.
- Igualdad en el acceso a financiación y reducción de la brecha de riqueza.
- Sostenibilidad, con énfasis en transición energética justa y adaptación al cambio climático.
Otros temas clave son la reforma del sistema financiero internacional (incluido el Banco Mundial y el FMI), la inteligencia artificial ética y el comercio inclusivo. La presencia de la Unión Africana como miembro pleno desde 2024 refuerza la voz del continente.
Reacciones internacionales y protestas locales
El secretario general de la ONU, António Guterres, presente en Johannesburgo, pidió “liderazgo y visión” para avanzar en clima y paz. Macron lamentó la ausencia estadounidense pero afirmó: “No debe bloquearnos; nuestro deber es trabajar juntos”.
En las calles de Johannesburgo, miles de policías custodian la zona mientras grupos civiles protestan contra la desigualdad, el desempleo (46 % juvenil) y la violencia de género. Algunos activistas climáticos y organizaciones afrikaners también han organizado manifestaciones paralelas.
Un hito africano con mirada al futuro
Al cierre de la cumbre, Sudáfrica traspasará la presidencia del G20 a Estados Unidos, que organizará la edición 2026. A pesar de las sombras del boicot estadounidense y las ausencias, la cumbre de Johannesburgo ya ha marcado un precedente: demostró que el G20 puede avanzar sin la participación plena de su miembro más poderoso y que la voz de África y del Sur Global gana peso en la gobernanza mundial.
La reunión continúa este domingo con sesiones sobre economía digital, salud global y seguridad alimentaria. Seguiremos informando sobre los resultados finales.
