Badiraguato (RRC): En un nuevo capítulo de la guerra interna que azota al Cártel de Sinaloa, un ataque con drones armados con explosivos fue perpetrado contra la emblemática «Casa Rosa», la antigua residencia de María Consuelo Loera Pérez, madre del narcotraficante Joaquín «El Chapo» Guzmán Loera, en la comunidad de La Tuna, municipio de Badiraguato.
El incidente, captado en un video que se viralizó en redes sociales, ha intensificado el temor entre los habitantes de la sierra sinaloense y provocado un éxodo masivo de familias enteras.
El video, de apenas 24 segundos de duración, muestra la perspectiva de un operador de dron manipulando el artefacto aéreo no tripulado para lanzar una carga explosiva directamente hacia la entrada de la «Casa Rosa».
En el audio se escuchan frases como «Rico, a su put* madre» y «Acércalo. Tiene que tronar, tiene que tronar el piso», lo que evidencia la crudeza del asalto. La grabación, geolocalizada en La Tuna, fue difundida inicialmente en plataformas como Instagram y X (anteriormente Twitter), y atribuida por fuentes extraoficiales a un «dronero» ligado al Cártel de Guasave, una facción aliada con Fausto Isidro Meza Flores, alias «El Chapo Isidro», y Óscar Manuel Gastélum, conocido como «El Músico».
Hasta el momento, no se reportan víctimas fatales ni daños estructurales significativos en la vivienda, que ahora se presume está bajo el control de Aureliano Guzmán Loera, «El Guano», hermano de «El Chapo» y figura clave en la facción conocida como Los Chapitos.
Sin embargo, el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, confirmó la existencia de múltiples «dronazos» en la zona durante una conferencia de prensa este martes. «Ahí ha habido, ha habido.
Y por eso se nos dio un fenómeno repentino de desplazamiento… en el operativo allá se han recogido, se han decomisado muchos drones. En efecto, sí estaban usando los drones», declaró el mandatario, reconociendo que estos ataques han generado pánico generalizado.
Este bombardeo no es un hecho aislado, sino el reflejo de una escalada violenta que se remonta al arresto de Ismael «El Mayo» Zambada García en julio de 2024, en El Paso, Texas. Según reportes, Zambada fue traicionado por su ahijado, Joaquín Guzmán López, uno de los hijos de «El Chapo», lo que desató una fractura irreparable en el Cártel de Sinaloa.
De un lado, Los Chapitos –liderados por los hijos y hermanos de Guzmán Loera– defienden su territorio en la sierra de Badiraguato; del otro, La Mayiza, una alianza que incluye a «El Chapo Isidro» y «El Mayito Flaco» (Ismael Zambada Sicairos, hijo de «El Mayo»), busca consolidar su poder.
Badiraguato, cuna de «El Chapo» y epicentro histórico del narcotráfico en Sinaloa, ha sido escenario de esta pugna. La «Casa Rosa», pintada de rosa menta y adornada con un kiosco personal y una capilla dedicada a la Iglesia Apostólica de la Fe en Cristo Jesús, simboliza el legado de la familia Guzmán.
Doña Consuelo, quien falleció el 10 de diciembre de 2023 a los 94 años por complicaciones de COVID-19 en un hospital de Culiacán, era conocida por sus fiestas anuales de cumpleaños en mayo, donde invitaba a los locales a compartir comida y música religiosa sin alcohol.
La matriarca, madre de al menos 10 hijos –incluyendo a «El Chapo», «El Guano» y Arturo «El Pollo» Guzmán–, había sido entrevistada en 2015 por la periodista María Antonieta Collins, donde compartió anécdotas familiares en su habitación verde menta, rodeada de fotos de sus descendientes.
No es la primera vez que la casa sufre un asalto. El 11 de junio de 2016, un grupo armado del Cártel Beltrán Leyva irrumpió en La Tuna, saqueando vehículos y dañando propiedades cercanas.
Doña Consuelo escapó ilesa junto a una empleada, refugiándose en un avión privado, según relató la periodista Anabel Hernández. Aquel episodio marcó el inicio de una era de inestabilidad que persiste hasta hoy.
Los «dronazos» han convertido la sierra en una zona de guerra. Comunidades como Huixiopa, Bacacoragua, La Lapara, El Chorro, La Palma, Potrero de la Vainilla, San José del Barranco y Sabanillas han sido abandonadas por decenas de familias.
Autoridades estatales estiman que al menos 100 familias –unas 450 personas– han huido hacia Culiacán, donde sobreviven en albergues improvisados cerca del basurero municipal, dependientes de cocinas comunitarias y sin acceso a educación o atención médica.
Organizaciones civiles elevan la cifra a más de 700 desplazados, muchos de ellos niños expuestos al riesgo de ataques indiscriminados.
El gobernador Rocha Moya anunció operativos en la zona para decomisar drones y garantizar la seguridad, pero la realidad en Culiacán –la ciudad más insegura de México según el INEGI, con el 88.3% de la población sintiéndose en riesgo en septiembre de 2025– pinta un panorama sombrío. En la última semana, se registraron alrededor de 50 homicidios en la capital sinaloense, muchos vinculados a esta disputa.
El ataque a la «Casa Rosa» no solo profana un símbolo familiar, sino que subraya la desintegración del Cártel de Sinaloa, una vez unificado bajo «El Chapo» y «El Mayo».
Expertos advierten que esta guerra interna podría extenderse a otras regiones del «Triángulo Dorado», afectando el equilibrio del narcotráfico en México. Mientras «El Chapo» purga cadena perpetua en una prisión de máxima seguridad en EE.UU., sus hermanos y hijos luchan por su legado en las montañas que lo vieron nacer.
Las autoridades federales y estatales han prometido investigaciones exhaustivas, pero la ausencia de detenciones inmediatas alimenta el escepticismo.
En La Tuna, el silencio de la sierra es interrumpido solo por el zumbido distante de drones, recordatorio de que la paz es un lujo lejano para sus habitantes.
