CDMX (RRC): Petróleos Mexicanos (Pemex), la petrolera estatal más grande de México, cerró el tercer trimestre del año con una pérdida neta de 61 mil 242 millones de pesos, según su reporte financiero trimestral presentado este lunes.
Aunque esta cifra representa una mejora significativa respecto al mismo periodo de 2024, cuando las pérdidas ascendieron a 161 mil 335 millones de pesos, el resultado negativo contrasta con las ganancias de casi 60 mil millones reportadas en el segundo trimestre de este año.
Los ingresos por ventas y servicios de Pemex en el periodo julio-septiembre de 2025 alcanzaron los 378 mil 900 millones de pesos, lo que implica una caída del 11.1% en comparación con el tercer trimestre del año anterior.
Esta disminución se atribuye principalmente a precios más bajos del crudo y una reducción en los volúmenes de exportación. Por otro lado, el costo de ventas se contrajo un 10.3% a 341 mil 600 millones de pesos, lo que ayudó a mitigar el impacto en el margen operativo.
En términos de flujo operativo, el EBITDA (ganancias antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización) se situó en 58 mil 400 millones de pesos, reflejando una ligera mejora en la eficiencia operativa. Sin embargo, la deuda total de la empresa aumentó ligeramente, pasando de 98 mil 800 millones de dólares en el segundo trimestre a 100 mil 300 millones de dólares al cierre de septiembre.
Acumulando los primeros nueve meses del año, Pemex reportó pérdidas netas por 45 mil 55 millones de pesos, una reducción drástica de nueve veces en comparación con los 430 mil 103 millones de pérdidas del mismo lapso de 2024. Esta tendencia positiva se debe en parte a una mayor disciplina financiera y aportaciones gubernamentales.
La producción de hidrocarburos líquidos promedió 1.65 millones de barriles diarios (mbd) durante el trimestre, un 7% menos que en el mismo periodo del año previo y por debajo de la meta de 1.8 mbd establecida para cubrir el consumo doméstico de combustibles.
La extracción de gas natural se mantuvo relativamente estable, con 3 mil 730 millones de pies cúbicos diarios, aunque las importaciones de gas de Estados Unidos alcanzaron récords, superando los 7 mil 500 millones de pies cúbicos diarios en mayo.
Además, la deuda con proveedores se disparó un 37% en el trimestre, lo que ha generado tensiones en la cadena de suministro. Pemex ha prometido saldar más de 180 mil millones de pesos en 2025 y ofrecer un «borrón y cuenta nueva» en 2026, como parte de sus compromisos para estabilizar relaciones comerciales.
Los analistas atribuyen las pérdidas principalmente a factores estructurales: campos petroleros envejecidos que limitan la extracción, refinerías deficitarias con altos costos operativos y una volatilidad en los precios internacionales del petróleo. La caída en los ingresos por exportaciones agravó el panorama, exacerbando el déficit fiscal de la empresa, estimado en 31 mil millones de dólares para el año.
A pesar de estos retos, Pemex invirtió 110 mil 600 millones de pesos en los primeros nueve meses en exploración, extracción y rehabilitación de refinerías, lo que podría sentar bases para una recuperación futura.
El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha respondido con un paquete de apoyo masivo, que incluye 12 mil millones de dólares vía Programa de Capitalización (P-Cap), 13 mil millones de préstamos de bancos de desarrollo y 14 mil millones de una emisión soberana para recompras de deuda. Para 2026, se prevén transferencias adicionales por más de 14 mil millones de dólares destinadas a pagos de deuda.
En agosto, se presentó el Plan Estratégico 2025-2035, enfocado en la autosuficiencia energética, la atracción de socios privados —como posibles alianzas con Grupo Carso— y la evaluación de técnicas como el fracking para reducir la dependencia de importaciones de gas.
Estas medidas han sido bien recibidas por las agencias calificadoras: Fitch Ratings y Moody’s mejoraron la nota crediticia de Pemex a BB, y los bonos de la empresa se apreciaron en el mercado.
La meta es alcanzar la autosuficiencia financiera para 2027, con una reducción proyectada del 32% en la deuda de corto plazo y del 10% en la deuda total al cierre de 2025. Expertos coinciden en que, aunque el plan de Sheinbaum es ambicioso, no resuelve por completo los problemas operativos subyacentes, como la obsolescencia de infraestructura.
Estas pérdidas subrayan la vulnerabilidad de Pemex en un contexto global de transición energética, donde la demanda de petróleo enfrenta presiones de las energías renovables. Para México, que depende en gran medida de los ingresos petroleros para su presupuesto federal, la estabilidad de Pemex es crucial.
Sin embargo, los avances en la reducción de pérdidas y el fortalecimiento financiero sugieren un camino hacia la recuperación, siempre y cuando se ejecuten las reformas prometidas.
Pemex continúa siendo un pilar de la soberanía energética mexicana, pero su transformación requerirá no solo inyecciones de capital, sino innovaciones operativas y alianzas estratégicas. Los inversionistas y el mercado observan de cerca si el tercer trimestre marca un bache temporal o el inicio de una tendencia preocupante.
