Estados Unidos afirma que el ataque contra Irán “no busca un cambio de régimen” y que ha “elevado la seguridad”.

RRC/Washington: Estados Unidos ha declarado que su reciente ataque contra instalaciones nucleares iraníes, específicamente en Fordow, Natanz e Isfahán, no tenía como objetivo un cambio de régimen en Irán, sino neutralizar la amenaza de su programa nuclear. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, afirmó que la operación, ordenada por el presidente Donald Trump, fue un «éxito increíble» destinada a proteger los intereses nacionales estadounidenses y apoyar a su aliado, Israel, sin intención de iniciar una guerra más amplia. También se han elevado las medidas de seguridad en bases estadounidenses en la región, especialmente en Irak, Siria y el golfo Pérsico, ante posibles represalias iraníes.

Por su parte, Irán ha condenado los ataques como una violación del derecho internacional y el Tratado de No Proliferación Nuclear, calificándolos de «salvajes» e «ilegales». El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, afirmó que Teherán se reserva «todas las opciones» para responder, y el presidente Masoud Pezeshkian acusó a EE. UU. de instigar hostilidades junto a Israel. Irán ha indicado que no negociará hasta que cesen los ataques, mientras evalúa una respuesta que podría incluir acciones contra bases estadounidenses en la región o restricciones en el estrecho de Ormuz, lo que afectaría el suministro global de petróleo.

La comunidad internacional, incluyendo a China y los hutíes de Yemen, ha condenado los ataques, mientras que Israel celebró la acción como un golpe decisivo contra el programa nuclear iraní. Sin embargo, expertos advierten que esta escalada podría empujar a Irán a acelerar su programa nuclear como medida de disuasión, complicando futuros esfuerzos diplomáticos.

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