Macaco
Por Ramón Álvarez García.
La carrera rumbo a la gubernatura de Nayarit ya comenzó y durante los próximos días veremos cómo diputados federales, senadores y presidentes municipales empiezan a separarse de sus cargos para buscar la candidatura que les permita suceder al gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero.
El movimiento político apenas inicia, pero desde ahora se anticipan sorpresas. No sólo habrá aspirantes al Gobierno del Estado; también comenzarán a destaparse quienes buscarán la Presidencia Municipal de Tepic y otros cargos de elección popular. El trapecio político está más concurrido que nunca y cada día aparecen nuevos protagonistas dispuestos a lanzarse al ruedo.
En Bahía de Banderas la competencia parece haber entrado en una fase de desesperación. Algunos actores políticos organizan rifas de pizzas, regalan boletos para espectáculos, reparten despensas, ofrecen apoyos y multiplican las promesas, abrazos y sonrisas con la intención de ganar simpatías.
Sin embargo, la ciudadanía ya aprendió a distinguir entre la propaganda y la realidad. Muchos reciben los obsequios, pero al final votarán por quien consideren más conveniente. La pregunta sigue siendo la misma: ¿son realmente nuevas opciones o los mismos personajes de siempre?
En ese escenario destacan nombres como Pepe Castañeda, Güerito Arreola y Milton Martínez, quienes apuntan alto en sus aspiraciones políticas. Aunque públicamente se menciona la Presidencia Municipal, muchos observadores consideran que el verdadero objetivo podría ser alcanzar alguna de las diputaciones que corresponden al municipio más dinámico y próspero de Nayarit.
Durante años hemos escuchado frases como “Vamos por Más”, “El Pueblo Manda”, “El Pueblo en el Poder”, “El Pueblo Pone y el Pueblo Quita”, entre muchas otras utilizadas por gobiernos y campañas de distintos colores.
Por eso resulta difícil entender la polémica generada por el uso de la palabra “Unidos” por parte de la fiscal Ludmila. Mientras el estado enfrenta retos importantes en diversos rubros, algunos sectores han decidido enfocar sus críticas en una expresión que, en sí misma, difícilmente puede considerarse ofensiva o perjudicial.
La realidad es que Nayarit tiene problemas mucho más urgentes que resolver.
Uno de los temas que más comentarios genera en el ámbito político estatal es la situación que rodea al grupo identificado por algunos como “Los Geralván”.
La crítica surge a partir de la licencia solicitada por la alcaldesa de Tepic para emprender nuevos proyectos políticos, dejando la administración municipal en manos de su suplente, quien además mantiene vínculos familiares con el grupo político en el poder. A ello se suma la presencia de familiares cercanos en posiciones estratégicas dentro del Ayuntamiento.
Para muchos ciudadanos, esta situación representa una preocupante concentración de poder y una muestra de cómo algunos grupos políticos terminan privilegiando los intereses familiares por encima de los institucionales.
La pregunta que comienza a escucharse en distintos sectores de la sociedad es inevitable: ¿debe permitirse que los cargos públicos se conviertan en extensiones de proyectos familiares o deben prevalecer los principios de representación ciudadana y equilibrio democrático?
La política debería centrarse en propuestas, resultados y soluciones para los problemas de la gente. Sin embargo, con demasiada frecuencia termina atrapada entre disputas superficiales, campañas anticipadas, estrategias de imagen y maniobras de grupos que buscan conservar espacios de poder.
Mientras tanto, los ciudadanos observan, analizan y, llegado el momento, decidirán con su voto quién merece su confianza. Porque al final, más allá de slogans y discursos, la última palabra siempre la tiene el pueblo.

