Omar Zúñiga
Derecho UV: un teatro con todo y payasos
*Jorge MartÃnez se perfila como nuevo director
Por Omar Zúñiga.
La sorpresa fue que no hubo sorpresa.
Como le anticipamos en este espacio, la Junta Académica convocada por la directora Araceli Reyes López en la Facultad de Derecho de la UV transcurrió exactamente conforme al guión que los pasillos habÃan escrito con dÃas de anticipación.
El circo se montó -payasos incluidos-, y la función siguió adelante con la normalidad perturbadora de las instituciones que ya no se molestan en disimular.
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La votación arrojó que José Luis Zamora Valdés Zamorita bebé obtuvo 94 votos; Jorge MartÃnez MartÃnez, 29 y Roberto Monroy 1. Ese único voto que recibió Monroy fue el propio pues se autopropuso; sin trayectoria académica que lo respalde, sin investigación, sin publicaciones, sin nada que no sea su condición de compadre y amigo cercano de Zamorita bebé. Su función en la terna fue la misma de siempre: ocupar el tercer sitio y avalar la farsa.
Caso curioso, por decir lo menos, es que entre las papeletas escrutadas en voz alta —asà se hizo, con los escrutadores leyendo en público el contenido de cada voto— hubo una que decÃa simplemente «imposición, es una farsa», se voto fue anulado.
Sin embargo en un par de ellos se leÃa «Zamorita» y «Zamora bebé». Los mariachis callaron.
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Al inicio de la asamblea, un grupo de personas enviadas desde RectorÃa por el mismo martincito (asà en minúsculas como él) intentó ingresar al recinto en calidad de «observadores».
La escena fue reveladora: Araceli Reyes López, en su última intentona de quedar bien con RectorÃa, buscó franquearles el paso; al final la asamblea votó en contra y les cerró la puerta en la cara.
Sin embargo, que la propia directora haya estado dispuesta a abrir las puertas a emisarios de martincito en un proceso que se supone autónomo dice mucho sobre el tipo de gestión que ahora concluye, y sobre los hilos que la mueven desde arriba, como un titiritero.
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La candidatura de Zamorita bebé fue presentada por el maestro José Lorenzo Ãlvarez Montero. La de Jorge MartÃnez MartÃnez, por Josefa Montalvo Romero. Asà se estila: que algún profesor de renombre, de los que se llaman «decanos», avale con su nombre la postulación.
El rito confiere un barniz de solemnidad a lo que en el fondo es una operación polÃtica. La semblanza de Zamora no fue memorable; todo mundo sabe que tiene su plaza de tiempo completo pero no investiga, no publica, apenas exige, y no ha dejado huella intelectual en la institución. El currÃculum, en este contexto, es un requisito formal, no un criterio de selección.
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El maldito “pero†de siempre viene a cuento porque a pesar de que Zamora arrasó en la votación con 94 votos, los números en la Junta Académica no determinan quién ocupa el cargo.
La terna ahora viaja a RectorÃa, donde martincito —a quien en estas páginas nos resistimos a llamar de otra manera, asà en minúsculas, como corresponde a quien ejerce un cargo cuya legitimidad está en disputa— tomará la decisión final.
Y ahà es donde Jorge MartÃnez MartÃnez tiene su carta más importante, la única que en este juego parece importar, pues fue él uno de los dos abogados que intervino públicamente en el Consejo Universitario General para defender la prórroga del rector, aquella extensión de mandato que buena parte de la comunidad universitaria calificó de ilegal y que fue posible gracias al respaldo del entonces lÃder sindical Enrique «Papo» Levet.
MartÃnez MartÃnez habló cuando se le pidió que hablara, respaldó lo que se le pidió que respaldara, y lo hizo en el foro más visible de la universidad.
Ese es su currÃculum real. No sus publicaciones —que son escasas—, no su labor como delegado sindical —que ha sido tibia hasta la inutilidad—, no su especialidad en Derecho del Trabajo —que paradójicamente nunca ha ejercido en defensa de sus propios colegas—.
Su mérito es haber sido leal cuando la lealtad tenÃa precio, y en la Universidad Veracruzana que martincito encabeza, ese tipo de lealtad se paga.
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Este viernes 12 de junio, los tres candidatos deberán presentar sus planes de trabajo en otro acto del teatro institucional, pues rara vez determinan nada; son documentos que se producen, se presentan y se archivan. La decisión, como todos saben, se tomó antes de que comenzara la función.
Si Jorge MartÃnez MartÃnez termina siendo designado director de la Facultad de Derecho de la Universidad Veracruzana —y todo apunta a que asà será—, la comunidad universitaria sabrá exactamente lo que eso significa: que en esta institución, el camino más corto al liderazgo no pasa por la investigación, ni por la docencia (ni decencia) rigurosa, ni por la defensa de los derechos académicos.
Pasa por haber dicho «sû en el momento justo, ante quien tenÃa el poder de cobrar el favor.
La Facultad de Derecho lleva años formando abogados. Lo que no ha podido formar es una cultura institucional que merezca ese nombre. Y el proceso que está por concluir no augura un cambio.
¡Qué barbaridad!
deprimera.mano2020@gmail.com

