Por Carlos Hartig.
¡Vaya manera de mover la cuna y alborotar el avispero con el puro ambiente! Lo que comenzó como una marcha de ciudadanos exigiendo que ya les dejen caer el chorro en sus hogares, terminó en una de las hazañas más densas e inolvidables en la historia de Tecuala. Como las autoridades nomás se la han pasado dándoles largas y metiéndoles la duda de cuándo regresará el servicio, el pueblo decidió organizarse por detrás y demostrar que, si de aguantar la reata de la sequía se trata, ellos la tienen más que dominada. El asunto se puso tan espeso que un visor internacional del Récord Guinness tuvo que arrimarse al municipio para certificar que aquí se concentra la mayor cantidad de gente sin tocar el jabón, llevándose el galardón bajo el título de: «OFICIALMENTE ASQUEROSO».
El juez del evento, un extranjero acostumbrado a los climas limpios, sintió el verdadero rigor mexicano en cuanto le arrimaron el tumulto. Al hombre no le quedó de otra más que ponerse un cubrebocas industrial de esos que se usan para destapar el drenaje profundo, porque el golpe de aire que venía de la multitud no era para cualquiera; era de esos que te duermen la lengua y te abren los ojos a la fuerza. Sin pensarlo dos veces, el gringo les plantó el papelito en las manos, se dejó fotografiar con una sonrisa más fingida que promesa de campaña y peló gallo de inmediato, pues sintió que si se quedaba otros cinco minutos, le iban a ablandar el orgullo con tanto calor humano concentrado.
En la plaza principal no cabía ni un alma, pero lo que sí cabía era una colección de aromas que ponían a temblar al más pintado. Los manifestantes llegaron bien armados con sus cubetas vacías, listos para que les introdujeran el vital líquido, pero como siempre los dejan con las ganas, optaron por lucir sus mejores capas de sudor añejo. Los albureros de la primera fila no tardaron en gritarle al alcalde que ya no se las guarde tanto y que les abra la llave, argumentando que una cosa es que les guste la austeridad y otra muy diferente que les dejen el cuero tan reseco. «¡A falta de agua, buenas son las ganas de protestar!», gritaba un viejo colmilludo mientras levantaba un brazo que de inmediato despejó la zona por puro efecto biológico.
La sátira política estuvo de a peso, pues la raza de bronce le demostró al ayuntamiento que entre más les arrimen el desabasto, más grueso se les pone el cuero para aguantar. Los protestantes señalaron que los funcionarios locales siempre se la pasan sentados, viendo cómo al pueblo se le va secando la tubería mientras ellos se lavan las manos como Poncio Pilatos. Con este premio internacional, Tecuala le da una cachetada con guante blanco (y sobaco negro) a sus gobernantes, dejándoles claro que si no les dan agua por las buenas, ellos se van a hacer notar por las malas… o por lo menos por las vías respiratorias.
La foto oficial fue un poema al doble sentido: los políticos locales, bien bañaditos, perfumados y de traje impecable, agarrando el certificado por las esquinas junto a los ciudadanos que traían la mugre tan pegada que ya parecía tatuaje. Los de arriba lucían muy sonrientes, pero se les notaba en la cara el miedo de que la masa social se les arrimara demasiado y les fuera a pegar la humilde realidad. Con este triunfo, queda demostrado que en Tecuala las autoridades no dan una, pero el pueblo siempre encuentra la manera de sacar el pecho, levantar la cabeza y demostrar quién la tiene más firme a la hora de resistir los embates del abandono oficial.
Al final del día, el diploma quedó colgado para el orgullo de la región, aunque los vecinos insisten en que el premio es una burla para el gobierno que nomás los trae dando vueltas con el dedo en la boca. Esperan que ahora que el municipio es el centro de atención mundial por oler a establo, los encargados del agua se pongan a trabajar y les dejen caer el beneficio completo, no por pedazos ni a cuentagotas. Mientras la llave se decide a aflojar, Tecuala celebra en grande: con la frente en alto, los tanques vacíos, el orgullo inflado y el sausote bien puesto para lo que venga.

