Por Carlos Hartig.
En un demoledor golpe político que fractura el panorama oficialista en Nayarit, el senador de la República, Gerardo Fernández Noroña, desmanteló públicamente las gestiones entreguistas del gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero y del alcalde Héctor Santana. Ante una asamblea colmada de indignación en la plaza de Corral de Risco, el legislador federal emitió una sentencia que retumbó en las cúpulas del poder local al desmarcarse por completo de ambos mandatarios de origen priista: “Ninguna persona del movimiento que reprima al pueblo es mi compañero”. La declaración dejó en claro que la defensa de Playa Las Cocinas no solo es una lucha ambiental, sino una trinchera contra la traición interna de gobernantes que operan como empleados de la mafia inmobiliaria.
La furia ciudadana en la Riviera Nayarita encontró eco en la postura de Noroña, quien arremetió de forma directa contra el servilismo con el que Héctor Santana y Miguel Ángel Navarro han intentado rematar el patrimonio nacional. El senador exhibió la indignante componenda de Santana, quien pretendió arrodillar al pueblo negociando una miserable franja de 5 metros de playa a favor de la empresa constructora; una burla que posteriormente el gobernador Navarro Quintero intentó maquillar imponiendo una cuota de 10 metros. Noroña dinamitó estas concertacesiones ilegales y se comprometió a exigir ante las dependencias federales el estricto cumplimiento de la ley, demandando el respeto irrestricto a los 20 metros de zona federal marítimo-terrestre que el binomio estatal-municipal pretendía regalar a los desarrolladores.
La advertencia del legislador federal no se quedó en la retórica y abrió la puerta a una inminente purga política dentro de la Cuarta Transformación al señalar que, si el gobierno de Navarro y la administración de Santana continúan pisoteando los principios fundamentales de Morena, se deben presentar denuncias internas para que sean expulsados del movimiento. Para la comunidad de Corral de Risco, esta postura confirma que el ropaje de izquierda que presumen el gobernador y el alcalde no es más que una máscara para perpetuar las peores prácticas del viejo régimen, entregando las playas al gran capital a costa de la exclusión del pueblo.
El conflicto en Playa Las Cocinas ha escalado de forma notoria en semanas recientes, luego de que los residentes de Punta de Mita denunciaran la destrucción de entornos naturales y la edificación de infraestructura privada a escasos metros del mar por parte de consorcios desarrolladores. La comunidad civil organizada ha recurrido al repique de campanas y a asambleas permanentes para evitar que se consume el despojo de sus playas, alertando además sobre los severos impactos ambientales en áreas de desove de tortugas marinas y la falta de las correspondientes Manifestaciones de Impacto Ambiental (MIA) que las autoridades locales convenientemente han decidido ignorar.
La presencia del senador en el corazón de Corral de Risco inyecta un fuerte componente de confrontación a un conflicto agrario y ambiental que los gobiernos estatal y municipal pretendían silenciar mediante la intimidación. Los habitantes manifestaron ante el legislador su profunda desconfianza hacia los inspectores locales y las fuerzas de seguridad pública, que en lugar de proteger los accesos públicos y la soberanía del pueblo, han actuado como guardias privados de los inversionistas, confirmando el maridaje corrupto entre el poder político de Nayarit y el dinero inmobiliario.
Con este acto, la defensa de Playa Las Cocinas se consolida como el emblema de la resistencia comunitaria contra un modelo de desarrollo excluyente avalado por Navarro y Santana. El compromiso expresado por Fernández Noroña de llevar la voz de los afectados directamente a la tribuna del Senado y ante el Gobierno Federal abre una vía de rescate para la Riviera Nayarita, bajo la premisa de que las playas son públicas y que ningún pacto de escritorio por parte de gobernantes traidores puede estar por encima de la ley y de la dignidad del pueblo.

