b050609bf?9th June 2005?Meetings of the Defence Ministers?North Atlantic Council Meeting?NATO Russia Council (NRC) Meeting?
Bruselas, Bélgica (RRC): En medio del conflicto armado entre Estados Unidos, Israel e Irán, que ha provocado el bloqueo parcial del Estrecho de Ormuz y un fuerte repunte en los precios del petróleo, ha estallado una de las crisis más graves en la historia de la OTAN. El presidente estadounidense Donald Trump ha arremetido con dureza contra sus aliados europeos por negarse a participar militarmente en la operación, acusándolos de cobardía y falta de reciprocidad.
Todo comenzó cuando Trump y su administración pidieron a países europeos que enviaran buques de guerra para reabrir el Estrecho de Ormuz, vital para el suministro global de energía, tras los ataques aéreos iniciados a finales de febrero de 2026. La respuesta de Europa fue un rotundo “no”: “Esta no es nuestra guerra y no vamos a dejarnos arrastrar a ella”, afirmó tajante el primer ministro británico Keir Starmer. Países como Francia, Alemania, España e Italia limitaron o denegaron el uso de sus bases y espacio aéreo para operaciones relacionadas con Irán, argumentando falta de mandato de la OTAN, la UE o la ONU.
Trump no tardó en explotar. En publicaciones en Truth Social y entrevistas, llamó “cobardes” a los aliados, calificó a la OTAN de “tigre de papel” y aseguró que está “absolutamente” considerando retirar a Estados Unidos de la alianza. “¿No lo harías tú si estuvieras en mi lugar?”, preguntó en una conversación con Reuters. Dirigió ataques personales contra el presidente francés Emmanuel Macron —incluyendo comentarios sobre su vida privada— y contra el Reino Unido, sugiriendo que los europeos “aprendan a luchar solos” y “vayan a buscar su propio petróleo”. Sus asesores, como el secretario de Estado Marco Rubio y el de Defensa Pete Hegseth, han amplificado el mensaje: quienes no participan “no pueden esperar protección plena”.
La tensión ha llevado a analistas y diplomáticos a hablar de la peor crisis transatlántica en décadas. Aunque una salida formal de EE.UU. de la OTAN parece improbable —requeriría aprobación del Congreso y enfrentaría fuertes resistencias internas—, las amenazas repetidas y los insultos están erosionando gravemente los cimientos de la alianza. El Artículo 5 (defensa mutua) ya genera dudas: si Trump condiciona la protección estadounidense a la lealtad en conflictos ajenos a Europa, ¿qué valor real tiene el pacto?
Desde el lado europeo, líderes como Macron han respondido criticando el enfoque “poco serio” de Trump en la guerra y advirtiendo que sus ataques diarios socavan la confianza en la OTAN. Países como Polonia han llamado a la calma, pero el malestar es generalizado. Europa ve el conflicto como una iniciativa principalmente estadounidense-israelí, sin ataque directo a un miembro de la OTAN que justifique la activación del tratado.
¿Qué significa esto para el futuro?
Aunque Trump ha amenazado con retirar apoyo militar a Ucrania o reducir presencia en Europa si no hay reciprocidad, muchos expertos consideran que estas declaraciones forman parte de su estilo negociador para presionar a los aliados a aumentar su gasto en defensa (algo que ya ha logrado en el pasado). Sin embargo, el daño ya está hecho: la percepción de fiabilidad estadounidense se ha debilitado, y Europa comienza a debatir internamente cómo reforzar su propia autonomía estratégica.
La OTAN, creada en 1949 para contrarrestar la amenaza soviética y mantener la paz en Europa, enfrenta hoy una prueba existencial. No se trata solo de dinero o de Ormuz: es una cuestión de visión estratégica divergente. Mientras Washington exige solidaridad global inmediata, muchos europeos prefieren evitar una escalada en Oriente Medio que podría desestabilizar aún más su economía y seguridad energética.
Por ahora, la alianza se mantiene en pie, pero resquebrajada. Cada insulto de Trump y cada “no” europeo profundizan las grietas. El tiempo dirá si este choque acelera una Europa más autónoma en defensa o si, por el contrario, termina por fracturar irreversiblemente el pilar de la seguridad occidental desde la Segunda Guerra Mundial.

