Por Ricardo Reyes.
México es una de las economías más importantes de América Latina y ocupa el puesto 13 a nivel mundial en términos de PIB. Con una población económicamente activa superior a los 61 millones de personas, el país se caracteriza por una economía mixta, fuertemente integrada a la de Estados Unidos a través del T-MEC (antes TLCAN), y con un creciente rol en cadenas de suministro globales gracias al nearshoring. Sin embargo, enfrenta desafíos estructurales como la desigualdad, la informalidad laboral y una dependencia elevada de las exportaciones manufactureras.
En 2025, el crecimiento del PIB fue modesto: apenas 0.7% anual, el más bajo desde la pandemia de 2020. Este resultado superó ligeramente las expectativas más pesimistas, pero reflejó una contracción en las actividades secundarias (como manufacturas y construcción) y una inversión fija bruta que acumuló caídas consecutivas.
Para 2026, las proyecciones de analistas y organismos como BBVA, OCDE y Banxico apuntan a un crecimiento entre 1.2% y 1.8%, con un consenso alrededor del 1.3%. Se espera una recuperación gradual impulsada por el consumo privado (apoyado en bajo desempleo), una posible reactivación de la inversión gracias a la revisión del T-MEC y el efecto arrastre de exportaciones. La inflación se mantiene controlada: cerró 2025 en torno al 3.7-3.8% y se proyecta cerca del 4% en 2026, permitiendo a Banxico posibles recortes en la tasa de interés.
El desempleo se mantiene históricamente bajo, en torno al 2.6-2.8%, lo que favorece el consumo interno, aunque gran parte del empleo es informal (alrededor del 54-55% de la población ocupada).
La economía mexicana se divide principalmente en tres grandes bloques (datos aproximados al cierre de 2025):
- Sector terciario (servicios): Representa cerca del 64% del PIB. Incluye comercio, turismo, transporte, servicios profesionales y financieros. Es el motor actual del crecimiento, impulsado por el turismo y el comercio minorista.
- Sector secundario (industria): Aproximadamente el 32%. Destaca la manufactura (automotriz, electrónica y aeroespacial), que representa más del 21% del PIB total. El nearshoring ha traído oportunidades, pero el proteccionismo estadounidense y problemas energéticos han limitado su dinamismo.
- Sector primario (agricultura, ganadería y pesca): Alrededor del 4%. México es potencia exportadora de aguacate, tomate y otros productos agroalimentarios, aunque enfrenta retos por cambio climático y escasez de agua.
Otras fortalezas incluyen las remesas (récord histórico en años recientes), el turismo y la integración con Norteamérica.
Según los datos más recientes del INEGI (basados en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo – ENOE y cifras al cierre de 2025), el ingreso laboral promedio mensual por persona ocupada en México es de aproximadamente 7,674 pesos.
Esta cifra representa el promedio nacional ponderado de ingresos por trabajo (asalariados, cuenta propia, etc.) y refleja la realidad de una economía con alta informalidad y una distribución desigual:
- Casi el 47-50% de los ocupados perciben hasta 9,000 pesos mensuales (muchos cerca o por debajo de un salario mínimo).
- El salario mínimo general en 2025 era de 8,480.17 pesos mensuales (resto del país) y 12,771.35 pesos en la Zona Libre de la Frontera Norte.
- Para contextos específicos: los profesionistas y técnicos promedian alrededor de 7,520 pesos mensuales (datos del primer trimestre 2025).
Importante aclaración: esta es la cifra por persona ocupada (individual). El ingreso promedio de los hogares es más alto. Por ejemplo, un hogar de clase media percibe en promedio 22,297 pesos mensuales (alrededor de 23,451 pesos en zonas urbanas y 18,569 en rurales). Para clasificarse como clase alta, un hogar requiere cerca de 77,975 pesos mensuales.
La brecha es notable: mientras el salario mínimo y los ingresos bajos dominan para la mayoría, solo un pequeño porcentaje (menos del 3%) gana más de 28,000-47,000 pesos mensuales.
Entre los principales retos destacan:
- Alta informalidad laboral (más del 50%), que reduce ingresos, prestaciones y productividad.
- Desigualdad regional y por género.
- Dependencia de Estados Unidos y vulnerabilidad a políticas arancelarias.
- Necesidad de mayor inversión en infraestructura energética y transición verde.
A pesar de ello, las perspectivas para 2026-2027 son de estabilidad moderada. El bajo desempleo, el control inflacionario y posibles beneficios del T-MEC podrían impulsar un crecimiento más sólido si se materializa la inversión extranjera y se reduce la incertidumbre global.
En resumen, la economía mexicana muestra resiliencia en un contexto internacional complicado, pero el sueldo promedio mensual de alrededor de 7,674 pesos por persona ocupada evidencia que aún hay un largo camino por recorrer para mejorar el bienestar de la mayoría de los mexicanos. El reto principal del país es convertir el crecimiento económico en prosperidad compartida.
Datos actualizados a marzo-abril 2026. Las cifras pueden variar ligeramente con las publicaciones oficiales del INEGI.

