Teherán, Irán (RRC): En medio de la escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, fuentes iraníes han confirmado que grupos de la Resistencia Islámica en Irak derribaron un avión cisterna (tanker) de reabastecimiento en vuelo de las Fuerzas Aéreas estadounidenses, identificado como un KC-135 Stratotanker.
Según declaraciones atribuidas a voceros cercanos a la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) y reportes en medios alineados con Teherán, el derribo ocurrió en espacio aéreo iraquí occidental durante operaciones de apoyo aéreo estadounidense en el marco de la «Operación Epic Fury», la ofensiva conjunta contra objetivos iraníes. Los grupos de resistencia —un paraguas de milicias chiíes respaldadas por Irán, como Kataib Hezbollah y otras facciones de las Fuerzas de Movilización Popular (PMF)— reivindicaron la acción como respuesta a los bombardeos estadounidenses e israelíes en territorio iraní, que ya suman más de dos semanas desde el inicio del conflicto el 28 de febrero.
El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó la pérdida de un KC-135 en Irak occidental, pero rechazó categóricamente que se tratara de un derribo por fuego hostil. En un comunicado oficial difundido en redes sociales, CENTCOM indicó que el incidente involucró a dos aeronaves cisterna, una de las cuales se estrelló mientras la segunda aterrizó sin problemas. «El suceso ocurrió en espacio aéreo aliado y no fue causado por fuego enemigo ni fuego amigo», precisó el comunicado, agregando que las operaciones de búsqueda y rescate continúan.
Hasta el momento no se han reportado detalles sobre víctimas entre la tripulación del avión derribado o perdido, aunque fuentes militares estadounidenses señalaron que los esfuerzos de rescate están en marcha.
Esta acción se enmarca en una serie de enfrentamientos indirectos en Irak, donde las milicias proiraníes han intensificado ataques con drones y misiles contra bases estadounidenses y activos aliados desde el comienzo de la guerra. En las últimas semanas, la Resistencia Islámica en Irak ha reivindicado múltiples derribos de drones MQ-9 Reaper estadounidenses y ataques contra instalaciones en Bagdad, Erbil y otras zonas.
Por su parte, Irán ha utilizado estos incidentes para proyectar fortaleza y coordinación con sus aliados regionales, mientras Teherán enfrenta intensos bombardeos aéreos que han destruido buques de guerra, instalaciones navales y capacidades aéreas del régimen. El nuevo liderazgo iraní ha prometido continuar cerrando el Estrecho de Ormuz y atacar intereses estadounidenses en el Golfo, lo que ha disparado los precios del petróleo y generado temores de una mayor expansión del conflicto.
Ni Washington ni Bagdad han emitido confirmación oficial independiente del reclamo iraní sobre el derribo atribuido a las milicias iraquíes, y analistas advierten que las narrativas contradictorias son comunes en este escenario de guerra de información.
El incidente agrava la ya delicada situación en Irak, donde el gobierno busca mantener una neutralidad frágil mientras su territorio se convierte en campo de operaciones para ambos bandos.
