Muere el reverendo Jesse Jackson, voz incansable de la justicia racial y económica en Estados Unidos.

Chicago (RRC): El reverendo Jesse Jackson, uno de los íconos más destacados del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos y exaspirante presidencial, falleció este martes 17 de febrero de 2026 a los 84 años.

Su familia anunció la noticia a través de un comunicado compartido en redes sociales y por la organización Rainbow PUSH Coalition, que él fundó. «Con profunda tristeza anunciamos el fallecimiento del líder de los Derechos Civiles y fundador de la Coalición Rainbow PUSH, el Honorable Reverendo Jesse Louis Jackson, Sr. Murió pacíficamente esta mañana, rodeado de su familia», indicaron en el mensaje, sin precisar la causa exacta del deceso.

Jackson padecía desde hace años problemas de salud neurológicos. En 2017 reveló públicamente que había sido diagnosticado con enfermedad de Parkinson, un trastorno degenerativo que afecta el movimiento. En noviembre de 2025 fue hospitalizado para recibir tratamiento por parálisis supranuclear progresiva (PSP, por sus siglas en inglés), una rara afección neurodegenerativa que provoca síntomas similares pero más acelerados que el Parkinson, incluyendo dificultades en el equilibrio, la visión, el habla y la deglución.

Nacido el 8 de octubre de 1941 en Greenville, Carolina del Sur, Jackson se convirtió en un colaborador cercano del reverendo Martin Luther King Jr. durante la década de 1960, participando en marchas históricas y momentos clave del movimiento por los derechos civiles. Tras el asesinato de King en 1968, Jackson emergió como una figura central en la lucha por la igualdad racial, la justicia económica y los derechos de los marginados.

En las décadas siguientes, fundó la organización Operation PUSH (People United to Save Humanity) y más tarde la Rainbow PUSH Coalition, enfocadas en el empoderamiento de comunidades afroamericanas, latinas y de bajos ingresos, así como en la presión a corporaciones para promover diversidad y responsabilidad social.

Jackson hizo historia al convertirse en el primer afroamericano en competir seriamente por la nominación presidencial de un partido mayoritario. En 1984 y 1988 se postuló por el Partido Demócrata, logrando millones de votos y movilizando a una amplia «coalición arcoíris» de minorías, trabajadores y progresistas. Sus campañas ampliaron la representación de las voces marginadas en la política estadounidense y allanaron el camino para futuras candidaturas, incluida la de Barack Obama en 2008.

A lo largo de su vida, Jackson también participó en esfuerzos diplomáticos internacionales, como la negociación para la liberación de rehenes y presos políticos en diversos países. Recibió la Medalla Presidencial de la Libertad en 2000, el mayor reconocimiento civil de Estados Unidos.

Líderes políticos y figuras públicas comenzaron a rendir homenaje inmediatamente tras el anuncio. Barack Obama lo describió como «un verdadero gigante» que inspiró a millones con su creencia en la justicia y la igualdad. Otros tributos destacaron su lema característico: «Keep hope alive» (Mantengan viva la esperanza).

Con la muerte de Jesse Jackson, Estados Unidos pierde a uno de los últimos grandes puentes vivos entre la era de Martin Luther King Jr. y los avances del siglo XXI en materia de derechos civiles y representación política. Su legado continúa impulsando la lucha por una sociedad más justa e inclusiva.

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