Por Carlos Hartig.
La Dirección General de Seguridad Pública y Vialidad de Tepic, encabezada por José de Jesús Ibarra García, lanzó una advertencia clara: la tolerancia se agotó para quienes insisten en ignorar las normas básicas de tránsito. Durante un evento cultural donde se exhibían artesanías locales —escenario que contrasta con la creciente anarquía vial en las calles—, el funcionario subrayó que los operativos no son opcionales ni temporales. La autoridad fue tajante al señalar que, pese a la presencia de agentes, la falta de voluntad ciudadana y el desprecio por la vida propia y ajena siguen siendo el principal motor de las tragedias en la capital.
Bajo la estricta consigna de la presidenta municipal Geraldine Ponce, el esquema de sanciones ha dejado de ser meramente recaudatorio para convertirse en un correctivo forzoso. Ante la ineficacia de multas económicas que los infractores parecen pagar con total indiferencia, ahora es obligatoria la asistencia a cursos de concientización durante la semana. No se trata solo de un trámite; es un intento desesperado por educar a una población de conductores que, en su mayoría, parecen desconocer el peligro mortal que representa manejar un vehículo motorizado sin el menor sentido de la responsabilidad civil.
Las cifras presentadas por Ibarra García son alarmantes y reflejan una crisis de seguridad pública: Tepic promedia entre 50 y 60 accidentes viales a la semana. Lo más grave es que, en la gran mayoría de estos percances, hay una motocicleta involucrada. La supuesta «cultura del casco» sigue siendo una simulación en muchos casos, con conductores y acompañantes que lo portan solo para evitar la multa y no como una medida de protección real. Esta resistencia persistente a acatar las reglas es lo que mantiene los hospitales saturados y a las familias nayaritas en un luto constante.
La instrucción para los agentes de vialidad es precisa: no habrá consideraciones. Las sanciones por no portar el casco o llevarlo mal colocado incluirán de inmediato la retención del vehículo y un llamado de atención enérgico que antecede al curso obligatorio. La autoridad municipal reiteró que estos operativos serán permanentes y estratégicos en todo Tepic. El mensaje es directo para el sector motociclista: o se ajustan a la legalidad y al respeto por la vida, o enfrentarán con todo el rigor las consecuencias de su propia negligencia en las calles de la ciudad.

