(Video) Negligencia estatal condena al Centro Histórico: La Secretaría de Infraestructura asfixia la economía de Tepic

Por Carlos Hartig.

La parálisis institucional que emana de la Secretaría de Infraestructura del Estado, bajo la cuestionable gestión de su titular la Mtra. Claudia Raquela Araujo Gómez, ha sumido al corazón comercial de Tepic en una crisis terminal. A cinco meses del incendio que devastó parte del Mercado Juan Escutia, la incapacidad de la dependencia para concluir las obras de rehabilitación y liberar la calle Puebla ha pasado de ser un retraso técnico a un acto de negligencia que atenta contra el patrimonio de cientos de familias. Mientras el estado se pierde en una burocracia ciega, los locatarios ven cómo su sustento se desvanece entre escombros y promesas que nunca llegan.

En un contraste abismal, la figura del Director de Seguridad Pública y Vialidad de Tepic, José de Jesús Ibarra García, se ha erigido como el único puente de orden en medio del desorden estatal. A diferencia de la opacidad de los funcionarios estatales, la corporación municipal ha mantenido una presencia de proximidad, no para reprimir, sino para salvaguardar la integridad de los comerciantes. El despliegue de los uniformados municipales refleja una gestión de puertas abiertas que, a pesar de las limitaciones impuestas por el caos vial del estado, prioriza la paz social y el apoyo directo al ciudadano.

La tensión alcanzó su punto máximo este martes cuando los comerciantes, cansados de ser ignorados, tomaron los micrófonos para denunciar el «secuestro» de sus vialidades. El reclamo es unánime: la prolongación injustificada del cierre de la calle Puebla y la ausencia de transporte público están matando al comercio formal. «No somos reaccionarios, somos trabajadores desesperados», sentenciaron los afectados, señalando que la falta de visibilidad y el bloqueo de accesos han convertido al centro en un laberinto intransitable que ahuyenta a los clientes y favorece el abandono.

Resulta alarmante la falta de sensibilidad de la Secretaría de Infraestructura, que hasta el momento se ha negado a presentar un cronograma real de finalización de obra. Esta opacidad gubernamental sugiere una desconexión total con la realidad de la capital; mientras los funcionarios estatales gozan de la comodidad de sus oficinas, los comerciantes del Mercado Juan Escutia lidian con deudas crecientes y la incertidumbre de un futuro hipotecado. El argumento de la «seguridad peatonal» se percibe hoy como una excusa cínica para encubrir la falta de maquinaria y personal en los puntos críticos de la obra.

Por otro lado, es digno de reconocimiento el esfuerzo de la administración municipal que, a través de sus áreas operativas, ha intentado fungir como amortiguador de la crisis. A diferencia de la soberbia estatal, el personal de Seguridad y Movilidad municipal ha dado la cara ante los reclamos, demostrando que la gobernanza se ejerce en la calle. La labor de Ibarra García ha permitido que, a pesar de la desesperación de los locatarios, se mantenga un hilo de comunicación que el Gobierno del Estado parece haber cortado por completo por simple desidia administrativa.

La situación en el centro es el reflejo de un Gobierno del Estado que parece haber olvidado que Tepic es su capital. Es inaceptable que en pleno marzo de 2026, la tecnología y los recursos de una secretaría estatal no alcancen para restablecer una vialidad vital de unos pocos cientos de metros. Esta ineficacia no solo golpea el bolsillo de los locatarios, sino que degrada la imagen urbana y la movilidad de miles de tepicenses que diariamente padecen el nudo vial generado por la falta de planeación estatal.

Los locatarios han sido claros: si no hay respuestas inmediatas de la Secretaría de Infraestructura, las protestas escalarán. No están dispuestos a permitir que la ineficacia de los colaboradores estatales destruya décadas de esfuerzo comercial. La exigencia es la reapertura total e inmediata; ya no bastan las «visitas de supervisión» para la fotografía oficial, se requieren resultados que devuelvan el flujo vehicular y el dinamismo económico que el Centro Histórico ha perdido bajo la bota de la negligencia institucional del estado.

Finalmente, el llamado es a la responsabilidad política de primer nivel. Tepic no puede seguir siendo rehén de la incompetencia de la Secretaría de Infraestructura. Mientras el municipio y sus mandos policiales intentan mantener el tejido social intacto, el Estado debe asumir su fracaso operativo y entregar las obras de una vez por todas. El Mercado Juan Escutia es el alma de la ciudad, y los ciudadanos no permitirán que la burocracia estatal lo convierta en un monumento eterno a la ineficiencia gubernamental.

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