¡CAOS TOTAL EN TEPIC, NAYARIT! La Avenida Jacarandas convertida en pesadilla: cierres interminables y promesas vacías del Gobierno

Por Ricardo Reyes.

La emblemática Avenida Jacarandas, una de las principales arterias de la capital nayarita, se ha transformado en un auténtico infierno vial. El Gobierno del Estado, a través de la Secretaría de Movilidad, anunció con bombo y platillo el inicio de trabajos de «renovación integral» que incluyen cierres temporales —que ya se sienten eternos para miles de automovilistas— dejando a la ciudadanía atrapada en un laberinto de tráfico, pérdida de tiempo y creciente frustración.

Con una inversión millonaria que ronda los 115 millones de pesos, las autoridades prometen mejorar pavimento, drenaje, banquetas, luminarias y hasta la semaforización. Sin embargo, lo único que los tepicenses ven hasta ahora son máquinas paradas, señalamientos improvisados y calles convertidas en zonas de guerra. Los cierres parciales y totales en tramos clave —como entre Eucalipto y Pino— han generado embotellamientos masivos en horas pico, obligando a conductores, repartidores, padres de familia y trabajadores a sumar hasta una hora extra en sus traslados diarios.

Aunque el Gobierno se apresuró a publicar un mapa con «rutas alternas» —que muchos vecinos califican de insuficientes e imprácticas—, la recomendación oficial de «tomar precauciones y considerar tiempos adicionales» suena más a disculpa cínica que a solución real. ¿Quién compensará el combustible desperdiciado, el estrés acumulado y las citas, clases o turnos laborales perdidos?

Comerciantes de la zona ya alzan la voz: falta de estacionamiento, caída en ventas y temor a que la obra se eternice como tantas otras en la historia reciente de Tepic. Mientras tanto, las palmeras icónicas de la avenida —símbolo de la ciudad— corren riesgo de ser reubicadas o sacrificadas en el proceso, generando aún más controversia entre los habitantes que ven cómo su paisaje urbano se desdibuja sin garantías claras.

Lo que el Gobierno presenta como «mejora de la infraestructura vial y seguridad» se vive en las calles como un caos evitable, mala planeación y comunicación deficiente. Los tepicenses exigen respuestas concretas: ¿cuándo terminará realmente la obra? ¿Habrá sanciones por incumplimiento de plazos? ¿Por qué no se realizaron los trabajos en temporada baja o con mayor coordinación?

Por ahora, la Avenida Jacarandas no es sinónimo de progreso, sino de impotencia. Mientras las máquinas siguen «trabajando», la paciencia de la ciudadanía se agota. Tepic merece más que promesas y mapas en redes sociales: merece vialidades funcionales, no una eterna obra interminable.

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