Por Carlos Hartig.
Ixtlán del Río fue escenario este 8 de marzo de un evento que, lejos de ser una genuina conmemoración del Día Internacional de la Mujer, levantó sospechas de actuar como un acto de promoción personal encubierta. Más de tres mil mujeres fueron convocadas para un encuentro donde Héctor Santana apareció como figura central, aprovechando la fecha simbólica para posicionarse políticamente de cara a futuros procesos electorales.
Bajo el pretexto de “acompañar” y “agradecer la invitación”, Santana se colocó en el reflector como ponente principal, repitiendo frases efectistas como “cuando una mujer avanza, avanza toda la sociedad”, en lo que muchos asistentes y observadores interpretaron como un discurso de campaña anticipada mal disimulado.
Lejos de limitarse a un reconocimiento protocolario al trabajo de las mujeres, el evento se centró en destacar su presencia, su “convicción” y su supuesto compromiso, generando críticas por el uso oportunista de una causa legítima —la lucha por la igualdad— para fines electoreros personales.
Organizar o participar en una movilización de esta magnitud el mismo 8 de marzo, con fuerte énfasis en la figura de un aspirante, viola el espíritu de la fecha y contraviene disposiciones legales sobre propaganda anticipada, según han señalado diversos sectores políticos y ciudadanos en Nayarit.
Lo que se presentó como “fuerza colectiva” y “esperanza” parece haber sido, en realidad, una estrategia calculada para capitalizar el simbolismo del día y construir imagen de cara a la opinión pública. Una vez más, la conmemoración de las mujeres se convierte en plataforma para intereses políticos particulares.
