Golpe histórico al narcotráfico: DEA incauta más de 75 kg de fentanilo y 90 kg de metanfetamina en el Distrito Este de Washington, el mayor decomiso de la historia de la región.

Washington (RRC): La Administración para el Control de Drogas (DEA) de Estados Unidos llevó a cabo uno de los decomisos más significativos en la historia del Distrito Este de Washington, al retirar del mercado más de 75 kg de fentanilo (equivalente a aproximadamente 164 libras de fentanilo en polvo) y más de 90 kg de metanfetamina (más de 200 libras), junto con cantidades adicionales de cocaína, alrededor de 2 millones de dólares en efectivo y 16 armas de fuego.

El operativo se realizó el 3 de marzo de 2026 mediante la ejecución de órdenes de registro federales en múltiples ubicaciones del área de Tri-Cities (en el este del estado de Washington). Según el comunicado oficial de la DEA y la Oficina del Fiscal de los Estados Unidos para el Distrito Este de Washington, esta incautación representa la mayor en la historia de esa jurisdicción judicial, con un total aproximado de más de 370 libras (cerca de 168 kg) de sustancias controladas ilícitas decomisadas.

Las autoridades destacaron que las cantidades de fentanilo y metanfetamina incautadas tenían el potencial de causar un daño devastador en las comunidades locales, al representar millones de dosis letales. «Este decomiso histórico marca un progreso significativo hacia una América libre de fentanilo», señaló Robert A. Saccone, administrador de la DEA en Seattle, en el anuncio oficial. El primer fiscal adjunto Pete Serrano enfatizó el compromiso de las agencias involucradas en proteger a las comunidades y procesar agresivamente a los traficantes de drogas mortales, especialmente a reincidentes.

El evento ha sido calificado como un duro golpe contra las redes criminales que distribuyen drogas sintéticas letales en Estados Unidos. Fuentes oficiales y publicaciones relacionadas resaltan el compromiso de la administración del presidente Donald Trump en combatir el flagelo del fentanilo, así como el trabajo de la fiscal general Pam Bondi y del administrador Cole de la DEA, por su dedicación a la salud, seguridad y bienestar de las comunidades estadounidenses.

La investigación continúa en curso, y se esperan indictamientos ante un gran jurado federal en las próximas semanas. No se han revelado detalles sobre arrestos inmediatos ni identidades de los involucrados, ya que el caso está en desarrollo.

Este decomiso se enmarca en un contexto más amplio de esfuerzos intensificados contra el tráfico de opioides sintéticos, que han causado una crisis de salud pública en el país, y refuerza la prioridad de las autoridades federales en desmantelar organizaciones criminales transnacionales responsables de inundar las calles con estas sustancias mortales.

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