Importación masiva de arroz asfixia a productores de Nayarit; exigen precios justos.

Por Carlos Hartig.

La producción de arroz en Nayarit, estado líder a nivel nacional, enfrenta un panorama de incertidumbre debido a la masiva importación de grano proveniente de Estados Unidos y Asia. José Ramón Parra, representante de Arrocera Nayarit, advirtió que, aunque se espera una cosecha positiva de hasta 40,000 toneladas para el ciclo primavera-verano, la falta de un precio base definido por las autoridades federales coloca a los agricultores locales en una situación de vulnerabilidad frente al mercado extranjero.

A pesar de que el estado aporta cerca de 80,000 toneladas anuales al consumo nacional, México mantiene una fuerte dependencia del exterior, importando más de un millón de toneladas para satisfacer la demanda interna. Parra señaló que los productores mexicanos —que apenas logran generar entre 200,000 y 300,000 toneladas en total— no cuentan con las herramientas necesarias para competir con los costos del grano importado, lo que pone en riesgo la rentabilidad del sector arrocero.

El representante gremial denunció que los apoyos de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) han llegado «a cuentagotas» y que existen rezagos en pagos para algunos productores desde hace tres años. Esta falta de respaldo financiero y la ausencia de un precio de garantía sólido desincentivan la actividad, pues la industria nacional no siempre puede cubrir los costos que el agricultor requiere para subsistir ante la presión de los precios internacionales.

No obstante, en términos técnicos, el panorama es alentador. Parra descartó riesgos climatológicos inmediatos, destacando que los temporales de sol y agua han sido favorables para el desarrollo de las 5,000 hectáreas sembradas, previendo la recolección para el mes de mayo. Asimismo, desmintió los rumores sobre la baja calidad del arroz importado, clasificándolos como «propaganda negativa» y asegurando que el grano que entra al país cumple con los estándares normales.

Finalmente, el sector hizo un llamado urgente al Gobierno de México para establecer una mesa de diálogo que garantice condiciones de comercio justas. Los productores recalcaron que, si bien la importación es necesaria para cubrir el déficit alimentario del país, es imperativo proteger al campo nayarita mediante incentivos reales y una infraestructura hidráulica que permita ampliar la superficie de siembra en el futuro.

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