Tepic, Nayarit (RRC): En un evento protocolario cargado de discursos optimistas, el gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero, acompañado de la consejera jurídica federal Esthela Damián Peralta, clausuró la primera generación del programa “Reconecta con la Paz”, impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum.
Sin embargo, el alcance real del programa genera serias dudas: solo nueve hombres y mujeres concluyeron el proceso, una cifra mínima en un estado donde la violencia y el reclutamiento de jóvenes por parte del crimen organizado siguen siendo problemas estructurales y persistentes.
Navarro Quintero destacó que estos nueve participantes “decidieron reconstruir su historia” con acompañamiento profesional, pero no se ofrecieron datos concretos sobre el tipo de delitos cometidos, el porcentaje real de reincidencia evitada ni evidencias independientes que demuestren el éxito sostenido de la iniciativa. El gobernador insistió en que el programa “previene la reincidencia” y “abre una nueva ruta de vida”, aunque no presentó estadísticas comparativas ni auditorías externas que respalden tales afirmaciones.
Como parte del anuncio, el Gobierno del Estado prometió entregar 30 mil pesos a cada uno de los nueve egresados para que inicien una actividad productiva. La entrega de esta cantidad —equivalente a un apoyo puntual y limitado— ha sido cuestionada por especialistas en reinserción social, quienes señalan que sin un seguimiento prolongado, capacitación certificada, vinculación real al empleo formal y atención psicológica sostenida, estos recursos corren el riesgo de diluirse rápidamente sin generar transformación estructural.
Críticos del programa advierten que se trata de una medida más bien simbólica y mediática, que maquilla la falta de estrategias integrales contra la inseguridad en Nayarit, donde persisten enfrentamientos, bloqueos carreteros relacionados con el crimen organizado y una percepción de inestabilidad que contrasta con el discurso oficial de “paz consolidada”.
Mientras el gobernador reiteró que “cuando el apoyo es real y oportuno, también lo es la posibilidad de una segunda oportunidad”, la ciudadanía nayarita sigue esperando resultados tangibles en materia de seguridad y empleo juvenil masivo, más allá de ceremonias protocolarias y apoyos focalizados en un grupo reducido de nueve personas.
Hasta el momento, ni el gobierno estatal ni el federal han transparentado el costo total del programa en Nayarit, el número de jóvenes que abandonaron el proceso ni los criterios de selección, lo que alimenta sospechas sobre su verdadera efectividad y posible uso político-electoral.
