Sin “El Mencho”, el CJNG se divide: ¿quién tomará el control de Jalisco, Michoacán y los puertos clave?.

Por Ricardo Reyes.

La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias ‘El Mencho’, líder histórico del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), marca un punto de inflexión en la historia del crimen organizado en México. Confirmada por la Fiscalía General de la República (FGR) mediante análisis forense y pruebas genéticas, la defunción ocurrió el domingo 22 de febrero tras un operativo militar en el municipio de Tapalpa, Jalisco, donde resultó gravemente herido y falleció durante su traslado aéreo a la Ciudad de México.

‘El Mencho’, de 59 años, encabezaba desde hace más de una década al CJNG, considerado el cártel más poderoso y expansivo del país, con presencia en al menos 27 estados, miles de integrantes y un vasto imperio que incluye tráfico de fentanilo, metanfetaminas, cocaína y armas, además de control sobre economías ilícitas como la extorsión, el secuestro, la minería ilegal y el robo de combustible.

El operativo, ejecutado por fuerzas especiales del Ejército Mexicano con apoyo de inteligencia estadounidense, representó el mayor golpe al narcotráfico desde la recaptura de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán en 2016. La presidenta Claudia Sheinbaum destacó que la acción fue planeada y llevada a cabo exclusivamente por fuerzas federales mexicanas, aunque se reconoció la colaboración en inteligencia con Estados Unidos.

Sin embargo, la noticia desató una inmediata ola de violencia: narcobloqueos en carreteras, quema de vehículos y enfrentamientos en Jalisco y otros estados, con reportes de decenas de muertos —incluyendo agentes de seguridad y presuntos criminales—, fugas de reos y alertas de viaje emitidas por países como Estados Unidos. Aunque algunas vialidades principales fueron liberadas este lunes, la tensión persiste en regiones clave.

Expertos advierten que la ausencia de ‘El Mencho’ —quien mantenía una estructura jerárquica centralizada y vertical— podría fragmentar al CJNG en facciones rivales. Sus principales lugartenientes y jefes regionales, con amplia autonomía operativa, podrían disputarse el liderazgo interno, lo que generaría luchas sangrientas por el control de plazas estratégicas.

Los territorios más disputados incluyen:

  • Puertos clave como Manzanillo (Colima), Lázaro Cárdenas (Michoacán) y Veracruz, vitales para la importación de precursores químicos y exportación de drogas.
  • Corredores carreteros federales que conectan el occidente con el centro y norte del país.
  • Estados calientes como Jalisco, Michoacán, Colima, Guanajuato y Guerrero, donde el CJNG ya enfrenta a rivales consolidados.

Entre los principales contendientes se encuentran:

  • Cártel de Sinaloa (y sus facciones internas), que podría intentar recuperar terreno perdido ante el ascenso del CJNG en los últimos años.
  • Cárteles Unidos y grupos locales en Michoacán, que han resistido históricamente la expansión jaliciense.
  • La Familia Michoacana y sus derivadas, con fuerte arraigo en el sur.
  • Disidencias internas del propio CJNG, que podrían surgir de manera inmediata por el vacío de poder.

Más allá del tráfico de drogas, la pugna se extenderá a economías locales ilícitas: control de minas (oro y otros metales), aguacateras, transporte de carga, extorsión a comercios y hasta el cobro de piso en sectores formales.

Analistas como los citados en medios internacionales coinciden en que la «decapitación» de un cártel rara vez lo elimina; al contrario, suele provocar mayor fragmentación y violencia a corto plazo, como ocurrió tras la caída de capos anteriores. El negocio del narco no desaparece: se reacomoda.

El gobierno federal, a través del secretario de Seguridad Omar García Harfuch, ha enfatizado que la estrategia de inteligencia y acción directa continuará para evitar que el vacío se convierta en caos generalizado. Sin embargo, el escenario inmediato apunta a meses de inestabilidad en el occidente y centro de México, con repercusiones en la seguridad pública, el comercio y las relaciones bilaterales con Estados Unidos.

La caída de ‘El Mencho’ no es el fin del narcotráfico, sino el inicio de una nueva —y posiblemente más impredecible— etapa en la guerra contra el crimen organizado en México.

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