Por Carlos Hartig.
El escándalo político en Nayarit se intensifica: la revista Forbes reveló que el gobierno de Estados Unidos habría retirado la Visa al alcalde de Bahía de Banderas, Héctor Javier Santana García, por presuntos vínculos con el narcotráfico. La noticia golpea de lleno a la administración municipal y coloca al edil en el centro de la polémica.
Forbes, en su columna “Deadline: El imperio económico del CJNG”, señala que Santana mantiene lazos con el exfiscal Édgar Veytia, alias “El Diablo”, condenado en Estados Unidos por narcotráfico y señalado en México como responsable de un régimen de terror. La sombra de ese pasado vuelve a proyectarse sobre la política nayarita.
El alcalde también es relacionado con el exgobernador Roberto Sandoval, detenido en 2021 por corrupción y vínculos criminales. Estos antecedentes refuerzan la percepción de que Santana forma parte de una red política marcada por la impunidad y el control territorial.
Las recientes decisiones en materia de seguridad pública han encendido las alarmas. Observadores advierten que la estructura de poder que operó en Nayarit durante el periodo más violento parece estar de regreso bajo el mando del actual edil.
El silencio de Santana frente a las acusaciones incrementa la tensión. En un contexto de miedo tras el abatimiento del líder del CJNG, Nemesio Oseguera Cervantes, la falta de respuestas oficiales alimenta la desconfianza ciudadana y la percepción de un poder municipal blindado.
Con la mirada puesta en la gubernatura de 2027, Santana enfrenta un dilema: presentarse como el político que presume obras públicas bajo la bandera de Morena, o cargar con el lastre de ser el heredero más aventajado del Veytismo. Por ahora, el mensaje es claro: el pasado nunca muere, solo se reinventa para seguir mandando.
