Washington (RRC): Desde hace siete meses, el gobierno de Estados Unidos ha alertado sobre un incremento significativo en el uso de drones por parte de los cárteles mexicanos en la zona fronteriza con México, una tendencia que representa un desafío creciente para la seguridad nacional y el control del narcotráfico.
El aviso se remonta aproximadamente a julio de 2025, cuando funcionarios estadounidenses comenzaron a destacar públicamente esta escalada tecnológica en las operaciones del crimen organizado transnacional. Un punto clave ocurrió el 22 de julio de 2025, durante una audiencia ante el Comité Judicial del Senado de Estados Unidos titulada «Securing the Skies: Law Enforcement, Drones, and Public Safety».
En esa sesión, Steven Willoughby, director interino (en ese momento) del Programa de Contramedidas contra Sistemas Aéreos No Tripulados (Counter-UAS) del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), testificó que en los últimos seis meses de 2024 se detectaron más de 27,000 drones dentro de los 500 metros de la frontera sur estadounidense. La mayoría de estas aeronaves no tripuladas operaban a altitudes superiores a los 120 metros (el límite legal máximo tanto en EE.UU. como en México) y realizaban casi 60,000 vuelos únicos, predominantemente durante la noche —entre las 20:00 y las 04:00 horas— para encubrir actividades ilícitas.
Según el testimonio de Willoughby, los cárteles utilizan estos drones de manera casi diaria para:
- Transportar narcóticos (como fentanilo, metanfetaminas y otras drogas) a través de la frontera.
- Realizar vigilancia hostil contra agentes de la Patrulla Fronteriza y otras fuerzas del orden.
- Coordinar cruces irregulares de migrantes.
- En algunos casos, desplegar bloqueadores de señales o incluso lanzar artefactos explosivos improvisados (en conflictos internos, como los del Cártel de Sinaloa desde agosto de 2024).
El funcionario advirtió que «es solo cuestión de tiempo» antes de que estos drones representen una amenaza directa contra estadounidenses o personal de seguridad en la región fronteriza, aunque hasta ese momento no se reportaban ataques confirmados contra personal estadounidense.
Senadores como Ted Cruz (Texas) y John Cornyn expresaron alarma durante la audiencia, señalando que los cárteles han desarrollado «flotas de drones» con unidades especializadas, superando en capacidad operativa a algunas agencias estadounidenses en este ámbito, y calificando la situación como una brecha grave en la preparación nacional.
Desde entonces, el uso de drones por parte de los cárteles ha seguido en aumento, con incidentes recientes como la interrupción temporal del espacio aéreo en El Paso, Texas, en febrero de 2026, atribuida por la administración Trump a incursiones de drones de cárteles mexicanos, lo que llevó a acciones del Departamento de Defensa para neutralizar la amenaza.
Autoridades de ambos países han intensificado esfuerzos de cooperación, incluyendo el intercambio de inteligencia y el despliegue de tecnologías como radares terrestres, aerostatos de vigilancia y contramedidas antidrones. Sin embargo, expertos coinciden en que la rápida adopción de esta tecnología por parte del crimen organizado exige respuestas regulatorias y operativas más ágiles para evitar que evolucione hacia amenazas más letales.
Este fenómeno ilustra cómo los cárteles mexicanos han modernizado sus tácticas, pasando de métodos tradicionales a herramientas tecnológicas accesibles y de bajo costo, complicando aún más la dinámica de seguridad en la frontera más transitada del mundo.
